El mito de un libro
Yaima
Herederos de una tradición ancestral y multimilenaria, los sacerdotes de sabiduría del Antiguo Egipto se sentían legítimos depositarios de una ciencia divina que atesoraba el conocimiento de aquellos principios, leyes y fuerzas inmutables que rigen la vida en el universo. Por eso, los sabios egipcios supieron guardar herméticamente el secreto, revelado tan sólo en la más recóndita intimidad de sus templos, de los arcanos misterios de una Sabiduría de la cual todos ellos eran fieles discípulos y celosos guardianes. De hecho, la palabra «hermético» (del griego Hermes),tiene su raíz y su significado original en la ciencia divina de Thot, el dios egipcio de la sabiduría cuyos Misterios eran tan sagrados como secretos. Por eso en el Libro de los muertos el iniciado proclama: «Yo he sido iniciado en estos misterios (…) pero no los divulgaré a los hombres, ni los repetiré delante de los dioses (…) Los misterios de la noche que Ra guarda celosamente, es Thot mismo quien me los ha revelado»
La tradición egipcia atribute a Thot la invención de la escritura, los símbolos, los números, las lenguas y la palabra. Por eso ostenta los títulos de «Escriba de hábiles dedos de la Eneada», «Dueño de los escritos sagrados» y «Señor de las palabras divinas», siendo el protector de las artes, las ciencias y las letras. Además, como rector de la «Casa de la Vida» y «Maestro de la Ciencia Divina», es él quien revela los arcanos misterios de la Sabiduría a los iniciados. Thot es así una de las divinidades más fascinantes del panteón egipcio, cuyo prestigio trascendió las fronteras del Nilo para convertirse en un símbolo universal de la magia, el conocimiento metafísico y las ciencias ocultas de la naturaleza. Un legendario libro de magia cuyo origen se perdía la noche de los tiempos, ya que, según la tradición ancestral, había sido escrito por el propio dios Thot, cuando transmitió su divina ciencia a los primeros sabios egipcios. De hecho, sabemos que en las casas de la vida había un tipo especial de escribas llamados Sesh-Medyaut-em-Per-Anj, o «Escriba de los Libros Sagrados de la Casa de la Vida», que eran los responsables de copiar, trasmitir y conservar los «venerables escritos de sabiduría». Asimismo, la función de este sacerdote era también personificar simbólicamente al propio dios Thot en los rituales, y como leemos en el papiro Bremner-Rhind, es uno de los pocos cargos sacerdotales que estaban autorizados a entrar en la parte más oculta y secreta del santuario. Según el texto, «el escriba de los Libros Sagrados, que es Thot, será quien recite las glorificaciones rituales en el curso de cada día. Y todo ello no podrá ser visto ni oído por los profanos»
«Yo fui educado con el libro de los dioses y vi los instrumentos mágicos del dios Thot; yo fui iniciado en las secretas enseñanzas que son inaccesibles al común de las gentes y exploré todos sus pasajes difíciles»
Por otro lado, existe una leyenda encontrada en diversos papiros de la época baja. En ella se recogen varias historias de magia y de misterio, como la del gran mago Nefer-ka-Ptah, obsesionado con la búsqueda del libro de la magia secreta de Thot. El texto describe con un gran talento narrativo las tremendas pruebas y peligros que tuvo que acometer el mago para poder conseguirlo y de cómo después el dios Thot muy enojado al saber que su libro había sido robado, le castiga. Pero antes de hundirse en el agua el mago consigue atar a su cuerpo el libro por medio de un lienzo. Finalmente, el rey, viendo lo sucedido, ordenó que permaneciese así para siempre unido al libro de Thot en un lugar secreto. Los sacerdotes entonces momificaron el cuerpo del mago en una tumba escondida de Sakkara, dejando el papiro mágico envuelto entre las vendas de su momia.