El dia que me robaron la sonrisa Diego Retamozo La gracia familiar era mi carencia de sonrisa; más precisamente, la gracia de mi madre. Era un comentario repetido que a mí no me hacía gracia. En oposición, se resaltaba la sonrisa de mi hermano, que tampoco me hacía gracia. Con el timepo mi seriedad se convirtió en una virtud sobre todo quienes fomentaban el "deber ser" a otros pocos generaba curiosidad y descubrian que a veces rio pero para mi la risa no es solo una mueca no rio con la boca solamente y la belleza de mi risa se aprecia en el brillo de mis ojos que quiero compartirlo solo con quienes elijo y en los momentos que elijo Hay veces que estoy triste Pero para agradar a las personas hay que practicar la sonrisa en el espejo ¿Es que no quieren ver en mí su propio reflejo? puedo ser el espejo que quieras Puedo cambiar tu estado de animo con una sonrisa hay veces que el reflejo mas transparente confunde las seguridades aparentes y afloran esas dudas y miedos esas pasiones que nos dominan, donde nos conocemos de verdad.
Una defensa brillante de la autenticidad emocional como un acto de resistencia. La sonrisa robada se recupera como un arma de vulnerabilidad, usada selectivamente para exponer las falsas seguridades de un mundo obsesionado con las apariencias.