El Tipo De Interés Del Activo

El término dinero caliente o también denominado directamente en su acepción inglesa, hot money, es empleado para designar a aquel dinero en los balances bancarios o en activos líquidos que es trasladado rápidamente de un país a otro en busca exclusivamente de su rentabilidad a corto plazo. Una forma alternativa de referirse al hot money es hablar de flujos especulativos de capital. Estar constituido por flujos de capital privado. Ser flujos de capital a corto plazo, sin ninguna voluntad de permanencia en el país, estando ésta determinada exclusivamente por la obtención de la máxima rentabilidad. Mostrar una gran volatilidad. El tipo de interés del activo. La variación esperada del tipo de cambio. Por tanto, modificaciones de los tipos de interés y cualquier hecho que pueda provocar un cambio en la evolución esperada de los tipos de cambio automáticamente generará fuertes movimientos especulativos de capital a corto plazo. Bastará una subida de los tipos de interés en el exterior o una expectativa de depreciación de la moneda nacional para que un país que estaba recibiendo importantes entradas de capital a corto plazo, éstas se tornen en salidas.
La entrada a un país de hot money, es decir, de flujos especulativos de capital, puede hacer que la balanza de pagos de un país parezca satisfactoria en la medida en que puede permitir que el conjunto de la balanza de pagos no muestre un déficit, aunque el saldo en la balanza por cuenta corriente sea fuertemente deficitario. Además, incluso si existe un sistema de tipos de cambio flexibles podría provocar importantes apreciaciones de la moneda nacional. Sin embargo, el hecho de que el hot money no tenga ninguna voluntad de permanencia en el país hace que aquellos países que reciben fuertes cantidades de flujos especulativos de capital sean especialmente propensos a que se produzcan acusados deterioros en la balanza de pagos, como consecuencia del abrupto cese en las entradas de capital y/o la rápida salida de capital, habitualmente conocida como “sudden stop”, provocando crisis cambiarias y de balanza de pagos.
Los efectos desestabilizadores de los flujos especulativos de capital son especialmente relevantes cuando en un país, que tiene un sistema de tipos de cambio fijos, se generan expectativas de devaluación, ya que en ese momento se produce la posibilidad de obtener un beneficio, simplemente vendiendo la moneda bajo sospecha de devaluación por una moneda fuerte, esperando posteriormente a que se produzca la devaluación para recomprar la moneda devaluada. Si no se registra la devaluación tan sólo se incurrirá en los costes de transacción. Pero que no se produzca ésta, normalmente, resulta improbable si los movimientos especulativos contra la moneda son de importancia. Algunos países han tratado de defenderse de los posibles efectos desestabilizadores de los flujos especulativos de capital mediante el establecimiento de algún tipo de restricciones. No existe realmente ninguna forma precisa para determinar con exactitud la importancia cuantitativa del hot money, sin embargo, el análisis del mercado de divisas puede ofrecernos una idea aproximada. En 2007 se negociaban diariamente en el mercado mundial de divisas en torno a los 3,2 billones de dólares, de los cuales en torno a 1,7 billones eran operaciones swaps, es decir, operaciones en las que simultáneamente existe una operación en el mercado al contado y otra en el mercado a plazo. De estas operaciones swap aproximadamente un 70% son operaciones a un plazo inferior a los 7 días. Por tanto, el volumen de transacciones swap a menos de 7 días que se realizan en el mercado de divisas es aproximadamente de 1 billón de dólares, las cuales no son todas transacciones que podríamos catalogar en sentido estricto como hot money, pero sí una parte importante de ellas.
El principio de legalidad tiene su base en las ideas de la Ilustración y en el principio de la separación de poderes, como un presupuesto necesario del Estado de derecho. Se trata de un principio de aplicación en todo nuestro sistema jurídico, si bien tiene un alcance diferente en cada campo jurídico. En derecho penal cobra especial relevancia, ya que con él se trata de garantizar la salvaguarda de los derechos y libertades fundamentales. Soy abogado penalista en Valencia. Si necesita abogado con amplia experiencia en Derecho Penal, contacte conmigo e infórmese sin compromiso. ¿En qué consiste el principio de legalidad en derecho penal? El principio de legalidad es uno de los pilares del Estado de derecho, e impone el sometimiento de los poderes públicos a la ley y al derecho. En derecho penal, más concretamente, supone la imposibilidad de que una persona sea castigada penalmente por una acción u omisión que no esté prevista como delito en una ley, en este caso, en el Código Penal.
Se encuentra condensado en la expresión latina nullum crimen, nulla poena sine lege praevia, scripta, stricta et certa, cuyo significado es que no puede haber delito ni pena sin ley previa, escrita, estricta y cierta. Por un lado, impone la necesidad de que exista una predeterminación normativa, es decir, de que exista una ley previa a la conducta punible para que esta pueda ser castigada. Además, esa regulación debe ser suficiente y precisa. Por otro lado, ofrece una garantía formal, en el sentido de que debe existir una norma con rango de ley que limite la capacidad punitiva del Estado. Esto es lo que se conoce como reserva de ley, que en el ámbito penal es absoluta. ¿Cuál es el fundamento del principio de legalidad penal? El fundamento principal del principio de legalidad en el orden penal es la seguridad jurídica, ya que ofrece la garantía al ciudadano de que no podrá ser sancionado ni castigado penalmente si esa conducta no está tipificada previamente.
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