El Ojo del Mundo
13. Elecciones
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—Bienvenida, señora Alys. Me alegra veros, a vos y a maese Andra. Me alegra mucho. Hemos echado de menos vuestra brillante conversación. Sí, en efecto. Debo decir que estaba preocupado de que os hubierais aventurado por las tierras del sur. Bien, me refiero a que, en estos tiempos que corren, con el clima trastornado y los lobos aullando al otro lado de las murallas por la noche… —De improviso, se palmeó con ambas manos su orondo vientre y sacudió la cabeza—.
Y yo aquí charlando, en lugar de haceros pasar. Entrad, entrad. Comida caliente y cálidos lechos, eso es lo que estáis deseando a buen seguro. Y aquí se encuentran los mejores de todo Baerlon. Los mejores.
—Y un baño caliente, espero, maese Fitch —añadió Moraine.
—Oh, sí —estuvo de acuerdo Egwene.
—¿Baños? —dijo el posadero—. Claro, los mejores y los más cálidos de Baerlon. Pasad. Bienvenidos a El Ciervo y el León. Bienvenidos a Baerlon.