¿Dinero sin Cobrar?

Cada mes se facilitan una serie de bonos y subsidios a determinadas familias, con el objetivo de complementar sus ingresos, aunque algunos dineros podrían encontrarse sin cobrar. Sea que existan postulaciones olvidadas o asignaciones automáticas que se desconocen, es posible verificar en línea si corresponde algún dinero pendiente de pago. Un trámite de importancia, debido a que algunos de los beneficios económicos que se entregan cuentan con plazos determinados para cobrarlos, por lo que pueden vencer si no se retiran. Para dicho propósito se dispone de plataformas web que permiten conocer las ayudas sociales asignadas, solo ingresando el RUN, permitiendo realizar la consulta de forma rápida y en línea. Revisa a continuación cuáles son esos sitios. Dicha página web utiliza los datos proporcionados por el Instituto de Previsión Social, por lo que informa sobre aportes como la Pensión Garantizada Universal y el Subsidio Familiar, entre otros. Otra alternativa para conocer los depósitos de beneficios disponibles en BancoEstado es mediante la plataforma No lo cobraste, en la que se requiere ingresar el RUT para conocer cuáles pagos de bonos y subsidios están disponibles para cobrarlos de forma presencial. Nacionalidad o situación migratoria. Cuál es la calificación socioeconómica del hogar. Cuál es el ingreso líquido mensual. Si ha cotizado en algún sistema de pensiones (AFP, sistema antiguo de pensiones o INP, Capredena o Dipreca). La región y comuna en la que vive. Luego de completar la información, el sitio indicará a cuáles programas la persona puede acceder, entre bonos, subsidios, becas e iniciativas en materia de trabajo o salud. Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores.
Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.
Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela.
“Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson. Paradójicamente, las pin-ups, símbolos sexuales creados desde el punto de vista masculino -sin connotación pornógrafica: su sex-appeal es natural y su lencería suele quedar expuesta por accidente- son una representación del feminismo, al haber animado a las mujeres a liberarse de las normas impuestas. Actualmente, según académicas como Maria Elena Buszek, de la Universidad de Colorado, se las considera “una reivindicación de la sexualidad femenina”. La imagen de estas chicas -que aparecían en situaciones domésticas, aunque siempre con cierto descaro- se utilizó para reclutar soldados en la Primera Guerra Mundial, cuando el concepto de propaganda, para exaltar el patriotismo o atacar al enemigo, se había establecido. “Caramba. Ojalá fuera un hombre, me uniría a la Armada”, decía una pin-up vestida como marinera. “Sé un hombre y hazlo”, concluía. Posters por el estilo se clavaban en las paredes.
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