Detectives victorianas

Detectives victorianas


Anna Katharine Green (1846−1935)

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Anna Katharine Green (1846−1935)

ANNA KATHARINE GREEN

(1846−1935)

Anna Katharine Green es una de las figuras más destacadas de la historia del relato de detectives. Su personaje más celebre, el incansable y sardónico Ebenezer Gryce del Departamento de Policía de Nueva York, es una de las grandes creaciones de la primera época del género y merece más atención de la que suele recibir en nuestros días. Green también creó a dos mujeres detectives: la divertidísima Amelia Butterworth, que aparece en este capítulo sacado de su primera aventura, y una temperamental joven de mundo llamada Violet Strange, que aparecerá más tarde en esta misma antología.

Algunos críticos citan una dime novel titulada The Dead Letter, de Seeley Regester, cuyo nombre real era Metta Victoria Fuller Victor, como la primera historia de detectives escrita por una mujer. Pero el detective de Regester, el señor Burton, confía a menudo en las visiones sobrenaturales de su sufrida hija —cuyo don explota él con insensibilidad a pesar de la factura que le pasan los trances a la ya maltrecha salud de la muchacha—; este elemento paranormal basta para que no consideremos el libro una novela de detectives legítima. Además, Regester tiene un concepto demasiado deshilvanado de la trama, que depende en demasía de la coincidencia. Green se vio influida por la novela de Regester, según puede determinarse a partir de cierta similitud en elementos clave, como el interés romántico del narrador en una de las hermosas hijas de la víctima.

No obstante, cuando Green publicó su primer libro, El caso Leavenworth, en 1878, superó en gran medida a Regester en trama, caracterización, ingenio y elegancia en el estilo. Llevaba seis años trabajando en secreto en la novela antes de enseñársela a su padre, abogado cuyas experiencias ayudaron a inspirar el libro, y se quedó de piedra cuando se convirtió en un gran éxito de ventas. El primer caso de Ebenezer Gryce se convirtió incluso en lectura obligada en la Facultad de Derecho de Yale, como ejemplo de los peligros de las pruebas circunstanciales. Green creció en Brooklyn y en Buffalo, y ambientó la mayor parte de sus tres docenas de libros en la ciudad de Nueva York o en algún otro lugar del estado.

No sería hasta 1897, momento en que su carrera contaba ya con dos décadas, cuando Green introdujo a la segunda detective, la señorita Amelia Butterworth, que narra con su propia voz los tres casos que comparte con Ebenezer Gryce. El valor y la inteligencia de Butterworth desbrozó el camino para las detectives, desde la señorita Marple hasta Veronica Mars. A pesar de que a su debut le siguieron otras dos novelas, la más sólida tanto en términos de trama como de personajes es la primera, El asunto de la puerta de al lado (que también se publicó con el título de El misterio de Gramercy Park). Más tarde, en ese mismo libro, cuando se produce el primer encuentro entre Butterworth y el famoso detective de la policía Ebenezer Gryce, él concluye erróneamente que se trata de una entrometida, sin más. Su error estriba en el «sin más». Con el tiempo desarrollará un gran respeto por ella, y en aventuras posteriores evolucionarán hasta acabar siendo algo así como un equipo no oficial.

(Si desean más información sobre Anna Katharine Green, pueden leer la introducción de «La segunda bala»).

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