Desierto sonoro

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Cuarta parte » Documento

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DOCUMENTO

Aquí Ground Control. Llamando a Major Tom.

Prueba de sonido. Uno, dos, tres.

Aquí Ground Control. ¿Me copias, Major Tom?

Ésta es la última grabación que te hago, Memphis, así que escucha con atención. Tú y mamá se irán mañana al amanecer de la casa en las montañas Dragoon, en la Apachería, y tomarán un vuelo de regreso a casa. Esta grabación es sólo para ti, Memphis. Si hay alguien más escuchando, incluida tú, mamá, esto no es para ti. Aunque probablemente ya escuchaste una buena parte, ma. Después de todo, es tu grabadora. Tal vez ahora debería pedirte perdón por usar tu grabadora sin permiso. Y perdón por desordenar tu caja por completo. Fue un error, un accidente. Lo siento, además, porque perdí tu mapa, mamá, y agarré tu libro sobre los niños perdidos y luego acabé perdiéndolo también. Lo dejé en el tren que nos llevó de Lordsburg a Bowie. Tal vez alguien lo encontrará algún día y lo leerá. Y tal vez un tren era un buen lugar para dejarlo. Al menos grabé algunas partes del libro aquí, así que no se perdió todo. Sé que tú también grabaste otros fragmentos, o sea que quizás tenemos casi todo el libro grabado. No estoy intentando poner excusas, de verdad lo siento y, además, no me importa que hayas escuchado mi grabación, siempre y cuando la guardes para Memphis. Siempre y cuando cuides la grabación y dejes que Memphis la escuche un día, cuando sea más grande. Tal vez cuando cumpla diez años. ¿Está bien, tenemos un trato? Ok.

Éste es el último trozo de grabación que te hago, Memphis, porque aquí es donde la historia termina. Siempre quieres saber cómo terminan todas las historias. Hoy es el día que termina, al menos de momento, por un buen rato. Después de que mamá y papá nos encontraron en Echo Canyon, llegaron un montón de guardabosques con cobijas de astronautas para cubrirnos a ambos, y nos trajeron jugo de manzana y barras de granola, y nos llevaron cargando hasta el otro lado del cañón, a una pequeña oficina llena de pósteres con osos y árboles y algunos dibujos malísimos de apaches. Ahí nos atendió un doctor y nos revisó el corazón y los pulmones y todo eso. Alguien acompañó a papá hasta donde se había estacionado y, cuando volvió, él y mamá nos cargaron hasta el coche, aunque en realidad no necesitábamos que nos cargaran, y mamá se subió al asiento de atrás con nosotros, nos abrazaba mucho, nos daba besos en la cabeza y nos frotaba la espalda mientras papá manejaba despacio, muy despacio, hasta la casa de las montañas Dragoon. La casa es un rectángulo de piedra, con dos habitaciones y una sala y una cocinita. Tiene un porche delantero y un porche trasero, un pequeño techo de lámina pintado de verde y grandes ventanas con persianas para bloquear la luz y el calor del desierto.

Hoy, al amanecer, mamá y tú se despertarán y se irán. Esta grabación tiene que ser corta para que no se despierten antes de que acabe. Y tengo que volver a meter la grabadora en la bolsa de mamá antes de que las dos se vayan, para que se la lleve. Mamá se llevará la grabadora y luego, un día, cuando seas más grande, Memphis, escucharás esta grabación. También podrás mirar todas las fotos que dejé en mi caja, etiquetada como Caja VII, la cual se llevará también mamá porque la puse encima de todas sus cosas, de todas las bolsas y mochilas, básicamente, que ella dejó alineadas junto a la puerta de la casa, listas para cuando tengan que partir. Papá y yo seguiremos dormidos en la casa cuando llegue a buscarlas el taxi que las llevará al aeropuerto. Papá estará en su cuarto y yo en mi nueva habitación. O tal vez papá salga a despedirlas al taxi.

Después de que nos perdimos, y de que nos encontraron, creo que mamá y papá pensaron que podían seguir juntos, en vez de separarse. Creo que lo intentaron, y tal vez incluso lo intentaron con todas sus fuerzas. Cuando llegamos por primera vez a la casa, después de que nos encontraron, todos tratamos de volver a la normalidad. Pintamos las paredes de la casa y escuchamos la radio juntos; yo te ayudé a escribir los ecos que recolectamos en pequeños trozos de papel que metimos en tu caja, Caja VI, la cual le pediste a papá que te guardara. Otro día ayudamos a mamá a arreglar una ventana y también una lámpara, fuimos al súper con papá e hicimos la cena en el asador con él, y hasta jugamos Risk, dos noches seguidas. Tú estabas a cargo de echar los dados y yo peleaba con mamá por ver quién se quedaba con Australia.

Pero creo que, al final, fue imposible para ellos. No porque no se quisieran, sino porque sus planes eran demasiado distintos. Uno era documentólogo y la otra documentalista, y ninguno de los dos quería renunciar a lo que era, y al final eso es algo bueno, me dijo una noche mamá, y dijo que algún día lo entenderemos mejor.

¿Te acuerdas de eso que te dije un día, que ahora parece que fue hace mucho, aunque en realidad no fue hace tanto, de que no estaba seguro de si quería ser documentalista o documentólogo, y que al principio no les dije nada a mamá y papá porque no quería que pensaran que quería copiarles o que no tenía ideas propias, pero también porque no quería tener que elegir entre ser documentalista o documentólogo? ¿Y que luego pensé que a lo mejor podía ser ambas cosas? Pues seguí pensando en eso, en cómo ser las dos cosas.

Pensé lo siguiente, aunque todo suena un poco confuso: tal vez, con mi cámara, puedo ser documentólogo, y con esta grabadora donde he estado grabando, que es de mamá, puedo ser documentalista y documentar todo lo que no puedo documentar con mis fotos. Pensé en escribir estas cosas en un cuaderno para que un día las leyeras, pero todavía eres mala lectora, nivel A o B, todavía lees todo en reversa o en desorden, y no tengo ni idea de cuándo vas a aprender a leer bien por fin, o si alguna vez lo hagas. Así que, en vez de eso, decidí grabarte todo. Además, escribir es más lento y leer es más lento, pero al mismo tiempo escuchar es más lento que ver, lo cual es una contradicción que no tiene explicación. En cualquier caso, decidí grabar esto, porque así era más rápido, aunque no me molestan las cosas lentas. La gente en general prefiere las cosas rápidas. No sé qué tipo de persona serás tú en el futuro, si una persona a la que le gusten las cosas lentas o las rápidas, pero no puedo depender de eso. Así que hice esta grabación y tomé todas esas fotos.

Cuando veas todas las fotos y escuches esta grabación, vas a entender muchas cosas, y en algún momento tal vez incluso entenderás todas las cosas. También por eso decidí ser tanto un documentalista como documentólogo, para que te toquen por lo menos dos versiones de todo y conozcas las cosas de diferentes maneras, lo cual siempre es mejor que de una sola manera. Vas a saberlo todo, y luego poco a poco empezarás a entenderlo. Sabrás sobre nuestras vidas cuando vivíamos con mamá y papá, antes de que empezáramos este viaje, y sobre el tiempo que pasamos viajando juntos hacia la Apachería. Sabrás la historia de cuando vimos por primera vez a unos niños perdidos abordando un avión, y cómo eso nos rompió a todos en pedazos, en especial a mamá, porque su vida entera se trataba de buscar a los niños perdidos. Un día, mamá se rompió todavía más, cuando estábamos todos juntos de nuevo en la casa de las montañas Dragoon, porque recibió una llamada de esa amiga suya, Manuela, que había estado buscando a sus dos hijas que se habían perdido en el desierto, y su amiga le dijo que habían encontrado a sus hijas en el desierto, pero sin vida. Durante días, mamá casi no habló para nada, y todo ese tiempo yo quería decirle que tal vez las niñas que habían encontrado no eran las hijas de su amiga, porque yo sabía muy bien que muchos niños llevaban números de teléfono cosidos a la ropa cuando tenían que atravesar el desierto.

Yo lo sabía, y tú también lo sabías, porque tú y yo estuvimos con los niños perdidos, también, aunque sólo por un rato, y ellos nos lo contaron. Papá y mamá no nos creyeron, pero nosotros los conocimos, estuvimos allí con ellos, intentamos ser valientes como ellos, viajar solos en tren, atravesar el desierto, dormir en el suelo bajo un cielo gigantesco. Debes recordar siempre cómo fue que, durante un tiempo, yo te perdí y tú me perdiste, pero nos encontramos de nuevo y seguimos caminando por el desierto, hasta que encontramos a los niños perdidos en un vagón de tren abandonado, y pensamos que tal vez eran los Guerreros Águila de los que papá nos había contado, pero quién sabe. Tienes que saber todas estas cosas e intentar recordarlas, Memphis.

Cuando seas más grande, como yo, o incluso más grande que yo, y le cuentes nuestra historia a otras personas, te dirán que no es cierto, te dirán que es imposible, no van a creerte. No te preocupes por ellos. Nuestra historia es verdadera, y en el fondo de tu corazón y en los remolinos de tus chinos locos lo sabrás siempre. Y tendrás las fotos y también esta grabación como evidencia. No vayas a perder esta grabación ni la caja con las fotos. ¿Me escuchas, Major Tom? No vayas a perder nada, porque siempre estás perdiendo todo.

Aquí Ground Control. ¿Me escuchas?

Ponte el casco ahora. Y recuerda llevar la cuenta: diez, nueve, ocho, comienza cuenta regresiva y las turbinas se encienden. Verifica la ignición. Y siete, seis, cinco, cuatro, tres, y ahora caminamos sobre la luna.

Aquí Ground Control. ¿Me oyes bien?

¿Recuerdas esa canción? ¿Y nuestro juego? Después de caminar sobre la luna viene la parte que más nos gusta. Dos, uno: y eres lanzada hacia el espacio. Estás allá arriba, en el espacio, flotando del modo más extraño. Allá arriba las estrellas se ven muy diferentes. Pero no lo son. Son las mismas estrellas, siempre. Tal vez un día te sientas perdida, pero tienes que recordar que no lo estás, porque tú y yo vamos a volver a encontrarnos.

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