Desierto sonoro

Desierto sonoro


Obras citadas

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OBRAS CITADAS

(Notas sobre las fuentes)

Al igual que mis libros anteriores, Desierto sonoro es, en parte, el resultado de un diálogo con distintos textos, así como con otras fuentes no textuales. El archivo que sostiene la novela es un elemento inherente y al mismo tiempo visible de la narrativa central. En otras palabras, las referencias a las fuentes —textuales, musicales, visuales o audiovisuales— no fueron pensadas como marginalia, o como ornamentos que decoran la historia, sino que funcionan como marcadores interlineales que apuntan a la conversación polifónica que el libro mantiene con otras obras.

Las referencias a las fuentes aparecen de distintos modos a lo largo del esquema narrativo de la novela:

La «bibliografía» fundamental aparece dentro de las cajas que van en el coche con la familia (Caja I - Caja V).

En las partes narradas por una voz femenina en primera persona, todas las fuentes utilizadas aparecen citadas y atribuidas, o bien parafraseadas y referidas.

En las partes narradas por el narrador niño en primera persona, las fuentes previamente utilizadas por la voz femenina en primera persona aparecen como «en eco», mientras que otras son citadas o parafraseadas y referidas.

Algunas referencias a otras obras literarias se esparcen de manera casi invisible a lo largo de ambas voces narrativas, así como de las Elegías para los niños perdidos.

Uno esos hilos alude a La señora Dalloway, de Virginia Woolf, en donde se utilizó por primera vez, me parece, la técnica de cambiar de punto de vista narrativo a partir de un objeto que se mueve en el cielo. He adaptado la técnica para cambiar de punto de vista narrativo cuando las miradas de dos personajes «coinciden» en un mismo punto en el cielo al ver un objeto: avión, águilas, nubarrones o rayos.

En las partes narradas por un narrador en tercera persona, Elegías para los niños perdidos, las fuentes aparecen imbricadas y parafraseadas, pero no transcriptas ni citadas. En la composición de las

Elegías

empleo una serie de alusiones a obras literarias sobre viajes, travesías, migraciones, etcétera. Dichas alusiones no tienen por qué ser evidentes. No me interesa la intertextualidad como un gesto explícito y performativo, sino como método o procedimiento compositivo.

La primera elegía alude al «Canto I» de Ezra Pound, que a su vez es una «alusión» al Libro XI de la Odisea de Homero: el «Canto I» es una traducción libre del latín, y no del griego, al inglés, siguiendo la métrica acentual anglosajona, del Libro XI de la Odisea. El Libro XI de la Odisea, así como el «Canto I» de Pound, trata de un viaje o un descenso al inframundo. Por eso, en la primera elegía de los niños perdidos, me reapropio de ciertas cadencias rítmicas, así como de la imaginería y el léxico de Homero/Pound, a fin de establecer una analogía entre migrar y descender al inframundo. Adapto y recombino palabras o pares de palabras como «prieta/noche», «deshechas/llanto» y «amortajar/infelices», que derivan todas de distintos versos del «Canto I».

Las fuentes de las Elegías imbricadas en la voz narrativa en tercera persona siguen un esquema similar a éste, e incluyen las siguientes obras: El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad; La tierra baldía, de T. S. Eliot; La cruzada de los niños, de Marcel Schwob; «El dinosaurio», de Augusto Monterroso; «El puercoespín», de Galway Kinnell; Pedro Páramo, de Juan Rulfo; Las elegías de Duino, de Rainer Maria Rilke, y Las puertas del paraíso, de Jerzy Andrzejewski (en traducción de Sergio Pitol).

A continuación, ofrezco una lista de las frases o palabras a las que aludo de cada obra, más o menos en el mismo orden en el que aparecen en las secciones de las Elegías de la novela:

 

Ezra Pound, «Canto I»

Y bajamos a la nave.

Deshechos en llanto, y los vientos soplaban de popa.

La noche más prieta amortajaba a estos infelices mortales.

Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas

Una región sin luz poblada de sutiles horrores.

Remontar ese río… te encaraba con un aspecto vengativo.

No había alegría en el intenso brillo de la luz.

Ezra Pound, «Canto I» y «Canto II»

Impetuosos difuntos impotentes.

Insepultos, yertos en la dilata tierra.

Desde ahí hacia afuera y a lo lejos.

Un brillo color vino en las sombras.

Lerdo de beber mosto.

Ezra Pound, «Canto III»

Arrancado el corazón, y puesto en una pica.

En partes desnudado, en parte apuntalado.

Y perder los ojos de las caras, y serle los haberes de las casas incautados.

Augusto Monterroso, «El dinosaurio»

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Galway Kinnell, «Los muertos resucitarán incorruptibles»

¡Teniente! / ¡Este cuerpo no deja de arder!

T. S. Eliot, La tierra baldía

Un montón de imágenes rotas, donde el sol bate.

Galway Kinnell, «El puercoespín»

A reventar de fibra y savia, inflado / de adelfas, amentos de chopo…

T. S. Eliot, La tierra baldía

Mirando en el corazón de la luz, el silencio.

Ciudad Irreal,

Bajo la parda niebla de un amanecer de invierno.

Tal multitud fluía sobre el Puente de Londres

Que nunca hubiera yo creído ser tantos los que la muerte arrebatara.

Llevaban todos los ojos clavados

Delante de sus pies y exhalaban suspiros.

Juan Rulfo, Pedro Páramo

Después de trastumbar los cerros, bajamos cada vez más. Habíamos dejado el aire caliente allá arriba y nos íbamos hundiendo en el puro calor sin aire.

Era la hora en que los niños juegan en las calles de todos los pueblos.

Mis pisadas huecas, repitiendo su sonido en el eco de las paredes teñidas por el sol del atardecer.

Miré las casas vacías; las puertas desportilladas, invadidas de yerba.

Rilke, Elegías de Duino (en traducción libre de Juan Rulfo)

¿A quién podremos recurrir? / Ni a los hombres ni a los ángeles.

Bestias, astutas.

Que yerra por un mundo interpretado.

Voces, voces. Escucha, corazón, / como sólo los santos escucharon.

Es extraño no habitar ya la tierra.

Los ángeles —se dice— / ignoran a veces si están entre los vivos, / quizás, o entre los muertos.

Es penoso estar muerto.

Jerzy Andrzejewski, Las puertas del paraíso (en traducción de Sergio Pitol)

Caminaban sin cantos y sin repiques en cerrado tropel.

No se oía sino el monótono ruido de millares de pasos.

El desierto inanimado, calcinado por el sol.

Tocaba la arena con los labios.

El cielo se impregnaba de un silencio violeta.

En un país desconocido, bajo un cielo desconocido.

No se oía sino el monótono ruido de millares de pasos.

El desierto inanimado, calcinado por el sol.

A lo lejos, como en otro mundo, un trueno resonó pesadamente.

En cuanto a las obras que se citan literalmente, las siguientes son en traducción directa de Daniel Saldaña París:

Walt Whitman,

Hojas de hierba

.

Nathalie Léger, Supplément à la vie de Barbara Loden.

Galway Kinnell, «Little Sleep’s-Head Sprouting Hair in the Moonlight».

El resto de citas textuales provienen de las siguientes ediciones:

Susan Sontag, Renacida: Diarios tempranos, 1947-1964, ed. de David Rieff, trad. de Aurelio Major, Mondadori, Madrid, 2011.

Cormac McCarthy, La carretera, trad. de Luis Murillo Fort, Mondadori, Barcelona, 2007.

Ralph Ellison, El hombre invisible, trad. de Andrés Bosch, Lumen, Barcelona, 1984.

Carson McCullers, El corazón es un cazador solitario, trad. de Rosa María Bassols Camarasa, Seix Barral, Barcelona, 2017.

Jack Kerouac, En el camino, trad. de Martín Lendínez, Bruguera, Barcelona, 1981.

William Golding, El señor de las moscas, trad. de Ricardo Gosseyn, Minotauro, Buenos Aires, 1962.

Franz Kafka, Cuadernos en octavo, trad. de Carmen Gauger, Alianza, Madrid, 2018.

Franz Kafka, Diarios (1910-1923), trad. de Feliu Formosa, Tusquets, Barcelona, 1995.

Anne Carson, «El viejo suéter azul de papá», trad. de Jeannette L. Clariond, en

Letras Libres

, julio de 2005.

Ezra Pound, Cantares completos, trad. de Javier Coy, Cátedra, Madrid, 2000-2006.

Ezra Pound, Cantos, trad. de Jan de Jager, Sexto Piso, Madrid, 2018.

Ezra Pound, «Retrato de una mujer», trad. de Rafael Vargas, en Material de Lectura: Ezra Pound, UNAM, Ciudad de México, 2007.

Hasta donde me fue posible, he transcrito, citado y referido todas las obras utilizadas en esta novela, además de las cajas, inserciones, retraducciones y reutilización de obras literarias a lo largo del hilo narrativo en tercera persona de la novela, citadas más arriba.

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