¿Deseas Participar en un Retiro De Iniciación?

¿Deseas Participar en un Retiro De Iniciación?


¿Deseas Participar en un Retiro De Iniciación?

Los retiros son la propuesta de la que nace Amigos del Desierto. Pueden ser de iniciación (la puerta de entrada en nuestra red de meditadores) o de profundización: fines de semana, en régimen de internado y de estricto silencio, siempre según la tradición de los padres y las madres del desierto. Sólo para quienes hayan vivido ambos retiros, se ofrecen también los ejercicios contemplativos, de nueve días de práctica intensa y guiada. Son fines de semana orientados al aprendizaje de un método de meditación cristiana, heredado de una tradición milenaria y actualizado por el fundador, siguiendo las consignas del maestro Franz Jalics. Van dirigidos a quienes nunca han meditado o a quienes lo han hecho en otras tradiciones espirituales o en otras escuelas contemplativas. Son imprescindibles para acceder a otros retiros y para participar en los seminarios de silencio semanales. ¿Deseas participar en un retiro de iniciación? Si es así, pulsa este botón y déjanos tus datos. Solo pueden ser realizado por personas que hayan participado del retiro de iniciación ya que son retiros orientados a profundizar en el método de meditación allí aprendido.
En ellos se trabaja especialmente la cultura del silencio, la redención en la consciencia, la custodia del corazón y la recitación del nombre de Jesús, siempre según el legado de la sabiduría del desierto, la espiritualidad de Charles de Foucauld y, en fin, la corriente espiritual del hesicasmo. Sus destinatarios son todos aquellos que han hecho el retiro de iniciación y que tienen interés en participar más activamente en nuestra red de meditadores. Los ejercicios contemplativos son la propuesta más seria y exigente de los Amigos del Desierto a la que pueden participar las personas que hayan realizado los correspondientes retiros de iniciación y profundización. Se trata de nueve días, en régimen de estricto silencio, con eucaristía diaria, acompañamiento personal y unas 5 horas diarias de meditación. Puedes aprender más sobre qué cookies utilizamos o desactivarlas en los ajustes. Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles. Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies. Si desactivas esta cookie no podremos guardar tus preferencias. Esto significa que cada vez que visites esta web tendrás que activar o desactivar las cookies de nuevo.
Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.
Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela. “Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson.
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