Decretazo y multas: nuevo mecanismo de control social del Regimen francés

Decretazo y multas: nuevo mecanismo de control social del Regimen francés

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> El Movimiento de los Chalecos Amarillos vuelve a inundar Francia con una nueva jornada de protesta y manifestaciones, en su Acto 65.

> La nueva estrategia del Régimen frances para frenar el derecho a la protesta y limitar el de reunión

Hace quince meses que Macron no puede frenar ni intimidar a los Chalecos Amarillos. Una vez más, y en la acción número 65, los Gilets Jaunes salieron a protestar el sábado 9 y a confrontar las prohibiciones decretadas por el Régimen, en rechazo a las políticas de ajuste del Eliseo.

A pesar de las medidas implementadas, los manifestantes volvieron a colapsar las calles desafiando así a las autoridades que pretenden prohibir cualquier reunión en sitios considerados sensibles y que albergan espacios emblemáticos para Gobierno.

La convergencia de las distintas columnas ha sido convocada a partir de las 13 horas frente al Consejo de Estado. Para una llegada programada cuatro horas más tarde frente al Palacio del Elíseo.

Este sábado en París, grupos de los Chalecos Amarillos han planteado ir más allá de las prohibiciones de la prefectura de policía y manifestarse frente a los lugares donde anidan los poderes legislativo y ejecutivo, para luego finalizar la marcha frente a la residencia de Macron. Una provocación totalmente asumida y dirigida a "defender el derecho a manifestarse libre y pacíficamente".

La procesión intentó seguir hacia el Senado, Matignon y la Asamblea Nacional antes de terminar en el 8º distrito por el Ministerio del Interior y el palacio presidencial. Solamente que, como por más de un año, la prefectura ha prohibido por decreto cualquier reunión y "advertido a los Chalecos Amarillos" sobre la prohibición de reunió y por ende acceso a estos sectores, así como también al Trocadéro, Champ-de-Mars, Notre-Dame, Les Halles y en el barrio de Saint-Lazare. Este fue el caso del jueves pasado durante el nuevo día de movilización contra las reformas de las pensiones.

En este sentido, los manifestantes han denunciado las constantes multas que les son impuestas, pero además contra las personas que se encuentran caminando por la zona.

Una nueva estrategia

En los últimos meses, las diversas ramas de Chalecos Amarillos habían acordado colaborar con la prefectura en la construcción de la ruta a seguir. Pero desde el sábado 2 de febrero, se acabó. Muchos han regresado al corazón de las instituciones políticas para ser escuchados, a pesar del riesgo de multas, custodia policial y violenta represión.

"El Elíseo, por supuesto, es el Santo Grial", reconoce una chaleca amarilla, que se refiere a la sentencia de Macron en el verano de 2018 ("Ven y tómame"). Precisamente por la "naturaleza simbólica de la ruta", la prefectura le teme a la presencia multitudinaria de los manifestantes amarillos, sobre los que no tendría represores suficientes para "controlarlos".

Sin embargo, las posibilidades de que la procesión llegase al palacio presidencial han sido altas. Como ya es costumbre desde el Régimen han ordenado, nuevamente, una brutal represión contra los manifestantes que intentaron trasponer el anillo y llegar a los puntos programados. Prueba de ello es la reacción de la policía el pasado fin de semana, al igual que ayer. Que han sido visibilizadas inmediatamente a través de las RRSS, cientos de vídeos y fotos detallan y denuncian una durísima represión a manos de las fuerzas de seguridad, que han lanzando gases lacrimógeno, chorros de agua desde los acorazados hidrantes y porrazos para todxs.

La imágen de Macron se ha visto considerablemente afectada desde el recule evidenciado frente a las exigencias de los Chalecos Amarillos el año pasado, y por los mecanismos represivos utilizados contra manifestantes pacíficos. Harto y desgastado por los resultados conseguidos hasta ahora, el Régimen ha decidido implementar una nueva estrategia coercitiva, el bombardeo indiscriminado con multas a los manifestantes y a cuanto ciudadano ronde por las inmediaciones donde se lleven adelante las manifestaciones prohibidas por decretazos arbitrarios. Con las multas, las que han sido incrementadas en casi un 300%, se pretende cercenar los derechos a la libertad de expresarse y a manifestarse, que no ha logrado el accionar represivo.

Como consecuencia de la implementación de este nuevo mecanismo represivo, más de 400 personas fueron multadas indiscriminadamente. Y esto ha sido en las cercanías del Consejo de Estado, pero también en las inmediaciones de la Unesco, donde una columna de manifestantes había ido a tomar acciones sorpresivas. En este contexto, la figura del movimiento Jérôme Rodrigues le han impuesto una multa, al igual que el periodista independiente Charles Baudry, que vino a cubrir la movilización. Como así también un nutrido grupo de transeúntes y turistas que se encontraban por la zona. Tres personas también fueron puestas bajo custodia policial, entre ellos se encontraba uno de los firmantes del recurso presentado en la prefectura.

"Parece un parisino"

En las redes sociales, grupos de Chalecos Amarillos están multiplicando los consejos para evitar ser multados con 135 euros por "participación en una manifestación prohibida". Estas multas han subido de 38 euros a 135.

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