De Libertad
Didí
«Llegará un día en que hablaremos de la época en la que el matrimonio homosexual era imposible y pensaremos: ¡no me puedo creer que alguna vez estuviera prohibido!», dijo la directora y guionista, Ilene Chaiken, creadora de "The L Word", una serie televisiva que a partir de mediados del 2000 narraba la vida y conflictos de un grupo de mujeres que aman a otras mujeres. Lesbianas, bisexuales, no son en cambio definidas exclusivamente por su orientación sexual, no son las típicas caricaturas de lo que el machismo espera de ellas. Aman, viven, ríen, lloran también y lo hacen con la suficiente dosis de realismo.
Es esta una serie sencilla y de corte más bien melodramático. Las caracterizaciones recurren a algunos arquetipos en torno a la ambición profesional, las relaciones fugaces o sobre el anhelo a formar una familia. No se creó con el objetivo primario de reivindicar derechos, pero su sola existencia ayudó a desmontar estereotipos. Con la capacidad narrativa para contar historias humanas y el alcance del audiovisual, contribuyó a dar visibilidad a las mujeres lesbianas y bisexuales, ocultadas por el sistema heteropatriarcal. Desarrollada del 2004 al 2009, recuerden, representó un punto de avance en la representación de la comunidad LGTBIQ+ en los medios.
La palabra «lesbiana», la palabra que se vuelve incómoda a la sociedad, deviene provocación aquí. Se juega con el tabú para desmontarlo. Se refleja el proceso, por ejemplo, en que una mujer tenista, exitosa, lidia con sus propios sentimientos y sale del closet; se muestra la búsqueda de la maternidad; los conflictos de las relaciones tan reales por humanas y llenas de defectos (y también ternuras, claro). Se muestra a su vez, la confusión al reconocer en el propio cuerpo (y alma) un deseo no reconocido abiertamente hasta el momento.
La palabra «lesbiana» aquí tiene otras cualidades asignadas no tan felices, pero presentes en casi todos los materiales audiovisuales. ¿Por qué todas son jóvenes, en extremo delgadas y con cuerpos espectaculares? No se incluyen ni mujeres gordas, ni cuerpos poco agraciados y se centra, casi siempre en esa cómoda y feliz clase media.
Sin embargo, narrar las historias de mujeres sigue
un acto político y arriesgado. En ese camino, "The L Word", será siempre un referente de lo que la palabra con L puede significar: libertad.