Cuando se quiere, se puede.
Roberto R. Davila Cabrera
Un tema desaparecido de los medios, socialistas, menos socialistas, no socialistas, enemigos irreconciliables de la Revolución Cubana, incluso amigos, no mencionan para nada el tema Congreso del PCC.
Pareciera que la censura política existe para ese tema.
En Cuba se acomete un proceso de transformaciones que implica modificar la propia obra de la Revolución, la esencia económica del socialismo, y los peligros son muchos.
Además de los altos riesgos económicos, los hay militares, por amenazas de agresión militar de la potencia del norte, que no acometera sola una acción de ese carácter, sino que involucrará a otros en ese empeño, de una u otra manera.
Más que riesgos ya son realidad la pérdida de valores, los retrocesos ideológicos, las acciones de abandono de la teoría revolucionaria, el alejamiento de las bases populares de la revolución en lugares de residencia, y son altamente visibles las consecuencias del bloqueo sobre nuestra nación y pueblo, así como también las que provocan nuestro errores, que no se asumen críticamente ante el Soberano.
Cada día crecen las demandas del creciente sector privado, de afuera y de adentro.
La actividad enemiga crece, dentro y fuera, y las acciones de defensa de la revolución en muchos se transforman en solicitar más cambios radicales hacia el capitalismo.
Del socialismo, solo el ideal, del poder político de clase, cada día más favorecedor de los nuevos ricos.
Las nuevas medidas de transformación aprobadas, en marcha para después aprobar los cambios necesarios de la Constitución, con una realidad capitalista creciente que así lo exigirá.
¿En tales circunstancias para el pueblo, no es necesario poner todo esto y más sobre la mesa de un Congreso del Partido, y agrego pueblo, aunque debía ser lo mismo, para fortalecer nuestro socialismo y enfrentar y derrotar los peligros, los dichos y los no mencionados y que no se corra el peligro de la pérdida del poder político ante el avance del poder económico no socialista, que seguirá exigiendo más cada día hasta obtener lo que quieren, con el apoyo y anuencia de los que reciben pagos y mejoras por sus cambios de conciencia política e ideológica?
En las circunstancias que menciono, que no a abarca todo el espectro a caracterizar, no es posible olvidar la Historia, donde los Congresos se hacían en la clandestinidad, y en las propias realidades del hoy cubano hemos realizado congresos, adaptados a las circunstancias que vivimos, como el recientemente concluido Congreso Obrero.
No corramos el peligro de estar otra vez retrasando y no realizando los Congresos en el tiempo que corresponde. Eso se le admitía a Fidel, a más nadie. Y los acuerdos partidistas hay que respetarlos, para que no se pierda el respeto al Partido, lo que también es válido para el tema de nuestras leyes, que no son para modificarlas o crearlas a la velocidad del movimiento de la realidad, sino, todo habrá que cambiarlo constantemente, y en eso nadie creerá.