Cordial hipocresía
Katherine Rosr
“Si hay personas que se incomodan o se molestan por lo que digo, ¿qué tal que se enteraran de lo que me callo?”.
En una sociedad donde todos piensan igual no hay libertad de expresión que defender, así como es absurdo pensar en defender derechos que jamás han sido violentados. Estamos en un mundo donde todo es ofensivo, donde pareciera que tenemos que condenarnos a llevar un cierre en la boca para toda la vida. Lo políticamente correcto, lo que no es permitido decir es lo que ha fortalecido a esa víctima que lloriquea por los rincones herida mortalmente por las opiniones ajenas.
De acuerdo con el abogado chileno Axel Káiser, lo políticamente correcto busca prohibir de cierta manera que se diga cualquier cosa que pueda ofender a los colectivos supuestamente victimizados por la sociedad. las redes sociales en lugar de convertirse en un espacio de intercambio de opiniones se convierte en una suerte de guillotina muy al estilo de la inquisición en donde dar una opinión es casi como colocar la cabeza bajo un sable. Una opinión te puede convertir en un abrir y cerrar de ojos en un racista, en un xenofobo, homofóbico o en un machista.

En un mundo plagado de tanta corrección política escribir es el mayor acto de rebeldía y de libertad que puede tener una persona. Quedarse callado y sucumbir al miedo para mi jamás ha sido una opción, y escribir es un arma que uso para defender esa libertad que estamos perdiendo en medio de la censura, de la inquisición que se ha creado en los nuevos medios. Quienes hayan tenido la oportunidad de leer lo que escribo sabrán como pienso y en las cosas que creo, y la importancia que tiene para mi promover las ideas de la libertad.
En conclusión: viviendo en una sociedad donde lo que más se ve son las personas con rabo de paja lo que menos debe preocuparnos es lo que esa misma gente puede opinar de uno.