Consecuencias del Patriarcado
Diego RetamozoRita Segato aborda el patriarcado desde una mirada muy amplia, profundizando en cómo afecta no solo a las mujeres sino también a los varones, a la sociedad entera y a las estructuras de poder. Acá resumo lo más relevante, con algunos conceptos clave, para usar como reflexión o disparador:
¿Qué entiende Rita Segato por patriarcado?
- Segato lo define como un orden político universal: no algo secundario, íntimo o cultural solamente, sino un sistema estructural que condiciona lo privado, lo público, lo simbólico, lo institucional. Neuquén Capital+3Unidiversidad+3Biblioteca CLACSO+3
- Es una forma antigua (“prehistoria patriarcal”, como ella la llama) que antecede incluso a la colonización, aunque ésta lo intensificó o reconfiguró. UNAM Global+1
- Tiene mandatos: reglas exigentes de masculinidad que operan tanto en lo simbólico como en lo material, y que exigen demostraciones permanentes de poder, control y superioridad. UNAM Global+3UniBA Journals+3IBERO+3
Cómo afecta al varón según Segato
No se trata de decir que “todos los varones” estén bien o estén mal, sino de ver cómo el sistema patriarcal pone sobre ellos presiones, expectativas y roles que generan daños también. Algunas consecuencias que Segato señala:
Mandato de masculinidad como deber social: Los varones están socializados para cumplir ciertos estándares: dominio físico o económico, exhibición de fuerza, de virilidad, control. No cumplir esos mandatos afecta lo simbólico, lo identitario. Revista Pensamiento Penal+2Neuquén Capital+2
Primera víctima del mandato de masculinidad Segato sostiene que los hombres son las primeras víctimas del mandato de masculinidad que la cultura impone sobre ellos. Esto significa que quienes “deben” cumplir ese mandato son sometidos a exigencias internas y externas que los aprisionan. anred.org+3YouTube+3Revista de la Universidad de México+3
Mandato de masculinidad como estructura obligatoria La “masculinidad” no es algo espontáneo, sino algo que se impone como una suerte de contrato psicológico y social: los hombres deben demostrar fuerza, dominio, potencia, valía ante otros hombres. Quienes no pueden demostrarlo están en riesgo de marginalización simbólica. anred.org+3comunicacionfi.unam.mx+3Revista de la Universidad de México+3
Violencia como forma de demostración masculina La violencia (sexual, física, simbólica) sirve como una manera de “probar” la masculinidad, especialmente cuando otras vías de poder o reconocimiento son inaccesibles. En contextos de precariedad, la violencia se convierte en una alternativa para restablecer un estatus perdido. Revista de la Universidad de México+3elsaltodiario.com+3Rebelion+3
Precarización de la masculinidad Segato observa que con los cambios sociales, económicos y culturales, muchos varones sienten que ya no tienen los recursos clásicos para “ser” hombres según los mandatos tradicionales (económicos, de poder, de dominio). Esa precariedad abre una crisis simbólica. elsaltodiario.com+2anred.org+2
Opacidad de la masculinidad para sí misma Hay acciones violentas u órdenes impuestas que los hombres no siempre comprenden conscientemente. La masculinidad muchas veces opera como un “manto de opacidad” que no permite ver sus propias lógicas ni cuestionarlas. elsaltodiario.com+1
Violencia intragénero y corporación masculina Gran parte de la violencia entre hombres (bullying, agresiones simbólicas, competencia) responde a la necesidad de reafirmar estatus dentro de la “cofradía masculina”. Este mandato obliga a ciertos códigos de lealtad y castigos para quienes se desvían. Revista de la Universidad de México+2anred.org+2
Desmontar el mandato como tarea política y liberadora Segato propone que los hombres deben dejar de ser cómplices dóciles del mandato de masculinidad, no para “salvar” a las mujeres, sino por sí mismos, para liberarse de la lógica que los lleva a la violencia y al sufrimiento. anred.org+3Revista de la Universidad de México+3elsaltodiario.com+3
Violencia de género como expresión última del mandato La violencia contra las mujeres es vista también como una extensión de ese mandato masculino: cuando los hombres no pueden “probarse” de otra forma, recurren a ella como recurso simbólico y real para reafirmarse. Revista de la Universidad de México+3UNAM Global+3elsaltodiario.com+3
Violencia como prueba y validación En muchos de sus análisis Segato muestra que algunos crímenes sexuales o “hazañas de virilidad” no son anomalías individuales sino formas de demostrar pertenencia, de validar la masculinidad ante otros varones. Esa “corporación masculina” impone que para ser aceptado hay que exhibir cierta potencia, lo que desemboca en violencias. UniBA Journals+3UNAM Global+3Divulgatio+3
Fragilidad de la identidad masculina Segato usa el término de la “emasculación dramática”: se refiere a que los varones sienten una amenaza, real o simbólica, cuando pierden los privilegios de poder, la posición de prestigio económico, el acceso dominante. Esa pérdida genera ansiedad, intentos de reafirmación violenta, resistencia al cambio. ES NOTA+1
Afectaciones psíquicas y sociales Se reprime la expresión emocional (lo que no “se ajusta” al mandato de virilidad). Niño que es sensible puede ser rechazado o burlado. IBERO+1
La violencia interna entre varones: los pares exigen pruebas, generan rivalidad, vergüenza, miedo al “fracaso” de la masculinidad.
Alienación: vivir bajo órdenes que uno no ha elegido, pero que se internalizan, genera conflictos internos, culpa, disociación.
Violencia como normalización y pedagógica de la crueldad: Segato habla de que el patriarcado produce escenas de crueldad que se repiten, se naturalizan, se vuelven parte del ambiente social (“pedagogía de la crueldad”). Esa pedagogía no afecta solo a las víctimas directas, sino a la moral colectiva, a la sensibilidad, a las formas de relacionar. UniBA Journals+1
💭 Algunas líneas de reflexión o consecuencias prácticas
- Desconstruir la masculinidad hegemónica no es atacar personas, sino cuestionar estructuras, mandatos sociales y relacionales.
- Necesidad de espacios para varones que liberen la expresión emocional, que permitan mostrar vulnerabilidad sin que esto signifique pérdida de prestigio.
- Reformas culturales, educativas, familiares para que los niños crezcan con distintos modelos de masculinidad.
- Reconocer que la violencia y los mandatos patriarcales también cuestan mucho a los varones (emocional, social, físico) y que el feminismo no es un enemigo sino una posibilidad de liberar a todos para vivir de otra manera.
Material compilado
- Libro: no nacemos machos
- Video - Rita Segato: ‘Los hombres son la primera víctima del mandato de masculinidad https://www.youtube.com/watch?v=HXfzNQZbvHw
- Libro: Pedagogías de la Crueldad
- Libro: La guerra contra las mujeres
- https://www.mpf.gob.ar/direccion-general-de-politicas-de-genero/files/2020/11/Cuadernillo-para-reflexionar-sobre-la-construccio%CC%81n-de-las-masculinidades.pdf
- https://www.argentina.gob.ar/noticias/educacion-sexual-integral-nuevos-materiales-educativos
- https://continuemosestudiando.abc.gob.ar/contenido/la-esi-de-paseo-por-la-comunidad/
- Chimamanda Ngozi Adichie - Todos deberiamos ser feministas
- Chimamanda Ngozi Adichie - Querida Ijeawele - como educar en el feminismo
- http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL007477.pdf
Interpretaciones personales
Análisis de anotaciones personales desde la idea del “mandato de masculinidad” y de cómo el patriarcado atraviesa y daña tanto a mujeres como a varones.
1. Reconocimiento de la propia afectación
Segato plantea que los hombres son las primeras víctimas del mandato de masculinidad: aun cuando no ejerzan violencia física, viven bajo la presión de demostrar poder, control, superioridad. Ese “no verme violento” pero descubrir que igual estaba atravesado por microviolencias, encarna la idea de que la violencia no es solo acto físico, sino estructura cultural.
2. Microviolencias y reproducción del mandato
Esto se enlaza con la noción segatiana de pedagogías de la crueldad: gestos pequeños, “naturales”, que enseñan a normalizar jerarquías y humillaciones. Aunque parezcan banales, sostienen la arquitectura del patriarcado. Reconocer que eso también te daña a vos es clave, porque muestra que el mandato no solo oprime a las mujeres, sino que alienan al varón de sí mismo.
3. La violencia estructural más allá del “yo progresista”
Esto se conecta con Segato cuando explica que el patriarcado trasciende la intención individual. Incluso quienes se piensan críticos o progres pueden seguir siendo “títeres” de la estructura. La clave no es sentirse “bueno” o “malo”, sino entender la dimensión estructural de los mandatos.
4. El miedo y la seguridad como motores
Segato señala que el mandato de masculinidad se sostiene en la búsqueda compulsiva de seguridad mediante poder. Lo que identificás como “lugar de confort” es ese mismo mandato, que parece protector pero es una cárcel. Tu reflexión de pensar “¿qué hacer cuando se siente miedo?” abre la posibilidad de resignificar la vulnerabilidad como fuerza.
5. Salir del patriarcado como horizonte
Segato dice que es posible desmontar el mandato, pero que no se trata de dejar de ser hombres, sino de redefinir la masculinidad en términos no violentos ni jerárquicos. Y que en ese proceso los varones deben hacerlo por sí mismos y por su propia liberación, no como un favor a las mujeres.
6. Patriarcado que trasciende el género
Aqui se refleja otra idea fuerte de Segato: el patriarcado es una estructura civilizatoria que organiza relaciones de poder, no un problema exclusivo de varones contra mujeres. Pensarlo así ayuda a “eliminar la grieta” y buscar formas colectivas de desmontarlo.
Como RELFEXION hay que pasar de ver el patriarcado como “algo que daña a las mujeres” a entenderlo como un sistema que te atraviesa, te aliena y te obliga a reproducirlo, incluso contra vos mismo. Ese reconocimiento es el primer paso para buscar prácticas distintas: en tu comunicación, en cómo acompañás a los chicos en la escuela, en tus vínculos, y en cómo resignificás el miedo.
Una comparación con la filosofia de Spinoza
El Sufrimiento masculino
- El varón que intenta cumplir ese mandato patriarcal vive en un estado de tristeza estructural: nunca es suficiente, siempre debe demostrar, siempre teme perder su “estatus” frente a otros varones.
- Spinoza diría que esto es una forma de servitus (servidumbre pasional): vivir esclavo de pasiones tristes (miedo, celos, envidia, orgullo) que disminuyen la potencia de actuar.
- Segato lo traduce como daño subjetivo profundo: el hombre se convierte en su propio carcelero.
EL Obstáculo para la felicidad
- La felicidad, en Spinoza, no es placer efímero sino alegría activa, cuando nuestra esencia se afirma en libertad y razón.
- El patriarcado, al imponer un modelo homogéneo, impide a los hombres vivir según su propia naturaleza y los ata a pasiones reactivas (violencia, competencia, miedo).
- De ahí que, aun “teniendo privilegios”, muchos varones experimentan vacío, infelicidad, desconexión de sí mismos.
El Camino de salida
- Spinoza diría que la salida está en el conocimiento adecuado: reconocer cómo el sistema de mandatos genera pasiones tristes y disminuye la potencia.
- Segato coincide: desmontar el mandato patriarcal es una liberación también para los varones.
- Esto implica transformar las relaciones (con otros varones, con mujeres, con la naturaleza) desde la cooperación, la vulnerabilidad compartida y la alegría de existir en común.
Pasos para desmontar el mandato patriarcal
1. Entender qué es el mandato patriarcal
- No es solo “machismo”. Es un sistema de exigencias sobre los varones: dureza, control, éxito, poder, callar la vulnerabilidad, competir, demostrar virilidad.
- Es una “pedagogía de la crueldad” (Segato) que se enseña desde la infancia y se refuerza en los vínculos.
- Actúa como un guion externo que se vive como propio, pero que en realidad no nos deja ser.
2. Cómo empezar a desmontarlo
a) Autoconciencia y lenguaje
- Detectar las microviolencias y chistes “inocentes” que refuerzan el mandato.
- Detectar micromandatos patriarcales: Ejemplos
“Los hombres no lloran.” → Inhibe la expresión emocional y fomenta la represión afectiva.
“Sé fuerte.” / “No seas débil.” → Equipara la fortaleza con la hombría y desvaloriza la vulnerabilidad.
“Tenés que defenderte a las piñas.” → Instala la violencia como recurso legítimo de afirmación.
“No seas nena.” / “Eso es de maricón.” → Refuerza la homofobia y el desprecio hacia lo femenino.
“Vos tenés que conquistar, no esperar.” → Introduce desde temprano la lógica de la conquista y el dominio en las relaciones.
“¿Quién manda acá?” / “Tenés que ser el jefe.” → Naturaliza jerarquías y la dominación como destino masculino.
“Si no lo hacés, no sos hombre.” → Ata la identidad a la demostración permanente de virilidad.
“Los varones aguantan.” → Estimula la negación del dolor físico o emocional.
“No seas flojo, hacelo vos.” → Promueve la autoexigencia extrema, incluso sin desearlo.
“Cuando seas grande vas a tener muchas novias.” → Sexualiza tempranamente y normaliza la competitividad amorosa.
- Nombrar lo que sentimos (miedo, ternura, inseguridad) en vez de reprimirlo.
- Cambiar la comunicación: menos competencia, más escucha.
b) Redefinir vínculos entre varones
- Buscar espacios donde se pueda compartir la vulnerabilidad sin burla.
- Romper la lógica de “demostrar” y abrir la del acompañar.
- Pasar del grupo como “tribunal” a la comunidad como red de cuidado.
c) Recuperar el cuerpo y la sensibilidad
- El mandato obliga a endurecer el cuerpo y anestesiar emociones.
- Desmontarlo es habilitar la ternura, el contacto afectivo, la expresión artística, la danza, la creatividad.
d) Hacer de la vulnerabilidad una fuerza
- Spinoza diría: transformar pasiones tristes (miedo, celos, envidia) en pasiones activas (alegría, amor, cooperación).
- No negar el miedo, sino preguntarse qué enseña y cómo nos permite actuar de otra manera.
🌱 3. Un horizonte posible
Desmontar el mandato no es “dejar de ser varón”, sino liberarse para ser.
- Es elegir qué partes de la herencia cultural valen y cuáles tiranizan.
- Es reemplazar la “masculinidad de prueba” por una masculinidad de presencia: estar ahí, disponible, en cuidado, en cooperación.
- Es, en clave spinozista, pasar de la servidumbre a la alegría activa: perseverar en lo que somos, no en lo que nos ordenaron ser.
🌱 Guía práctica: “Desmontando el mandato patriarcal”
Esta guía sirve para realizar un autoanálisis y detectar el mandato patriarcal
1. Nombrar el mandato (Conciencia)
📝 Ejercicio: Escribir una lista de frases que escuchaste o dijiste alguna vez como exigencias de ser varón (Ejemplos: “Los hombres no lloran”, “Si no tenés éxito, sos un fracasado”, “Tenés que controlar a tu pareja”, “No seas maricón”)
📍 Pregunta: ¿Cuál de estas frases se te quedó más grabada? ¿Qué sentías cuando la escuchabas?
🔍 Reflexionar: ¿Qué emociones me genera ese mandato? (miedo, enojo, vergüenza, celos, inseguridad).
🎨 Ejercicio corporal: Hacer un dibujo o marca en el cuerpo (con tiza o marcador lavable) para mostrar dónde siento esa presión (ej: pecho o espalda)
2. Visibilizar las microviolencias
📢 Ejercicio grupal: Compartir ejemplos de chistes, comentarios o actitudes que parecen “inofensivas” pero reproducen el patriarcado.
🤔 Pregunta: ¿Qué buscan probar esos comentarios? ¿Quién se daña más: la persona que los recibe o yo mismo al reproducirlos?
3. Reapropiarse de la vulnerabilidad
💬 Dinámica: Cada participante cuenta una situación donde sintió miedo o tristeza y tuvo que ocultarlo.
👉 Reflexión: ¿Cómo habría cambiado si podía mostrarlo sin vergüenza?
4. Practicar nuevas formas de estar con otros varones
🤝 Ejercicio en duplas: Durante 5 minutos, un varón cuenta algo que le da miedo o inseguridad. El otro escucha sin interrumpir ni dar consejos, solo valida. Luego se invierten los roles.
🌿 Objetivo: romper la lógica de competencia y abrir la del cuidado.
5. Transformar el mandato en propósito propio
📝 Ejercicio de reescritura: Tomar la frase del paso 1 y transformarla en afirmación liberadora.
- “Los hombres no lloran” → “Tengo derecho a sentir y expresar”.
- “Debo controlar a mi pareja” → “Confío y construyo desde el respeto mutuo”.
- “Tenés que ser fuerte” → “Mi fuerza está en mi sensibilidad”.
6. Celebrar la singularidad (Alegría activa)
🎶 Cierre: Compartir una palabra, gesto o música que represente cómo cada uno quiere perseverar en su ser fuera del mandato.
🌍 Idea final: La salida no es individual ni instantánea, es un proceso colectivo.
Ejemplo Real del impacto de un micromandato
En modo de "chiste" un padre y su hijo hablaban sobre el tipo de pelo que cada uno tiene y cual de los dos es mas fachero.
Interpretación desde Rita Segato
El patriarcado como pedagogía de la crueldad:
- Según Segato, el patriarcado enseña a los varones desde muy temprano que su valor está en ser “mirados”, deseados, validados. La mirada de los otros (especialmente la femenina) se convierte en una especie de trofeo.
- Cuando jugás a competir sobre “a quién miran más”, sin querer, le enseñás que su valor se mide en función de la mirada externa, sobre todo de las mujeres.
Competencia masculina:
- El juego refuerza la idea de que los varones compiten entre sí por atención, como si las mujeres fueran “el premio”. Es lo que Segato describe como mandato de masculinidad: mostrar superioridad frente a otros varones.
Efecto en el inconsciente del niño:
- Ese tipo de comentario puede grabar la idea de que el afecto o el valor dependen de competir y ganar.
- Puede sembrar la semilla de celos, inseguridades o necesidad de validación futura.
¿Cómo retractarte y reparar?
Identificado a des-tiempo este micromandato, no alcanza con decir “perdón” porque los niños absorben símbolos más que palabras. Podés:
Desarmar el juego: en otro momento, podés decirle algo como:
“¿Sabés que el otro día te dije que era una competencia de quién era mas fachero? Estuve pensando y eso no está bueno. No es una competencia. Cada uno tiene lo suyo hermoso y valioso, y no depende de quién nos mire”.
Re-significar positivamente: En lugar de la mirada externa, resaltá cualidades internas: “Me encanta cómo sos vos, tu pelo, tu forma de reírte, tu forma de jugar. Eso es lo que te hace único”.
Dar ejemplo en la práctica: Evitá comentarios de “fachero/ganador” vinculados a la mirada ajena. Podés decir “¡Qué bien jugaste!”, “Qué creativo sos”, “Qué divertido estar con vos”.
Introducir el tema del respeto: Podés aprovechar para enseñarle que las chicas (o cualquier persona) no son un trofeo, sino personas con sus propios deseos. Algo simple: “No importa quién mire a quién, lo importante es respetar y disfrutar de quienes somos”.
Actividad Grupal
Mandatos que dejan huellas: lo que decimos sin darnos cuenta
En la crianza de niñas y niños muchas veces repetimos frases que parecen inofensivas, pero en realidad transmiten mandatos culturales que limitan su libertad de ser. Son mensajes que vienen del patriarcado y que, sin notarlo, reproducimos en casa o escuchan de abuelos, familiares, docentes y amigos.
Algunas frases comunes son:
- A los varones: “Los hombres no lloran”, “Tenés que ser fuerte”, “Eso es de nenas”, “Cuando seas grande vas a tener muchas novias.”
- A las niñas: “Tenés que portarte bien”, “Las nenas son delicadas”, “No hagas eso, parecés un varoncito”, “El día que seas mamá vas a entender.”
Estos micromandatos, que parecen pequeños, generan consecuencias emocionales y psicológicas importantes:
- Reprimir sentimientos por miedo a no cumplir con lo esperado.
- Crecer con inseguridad y necesidad de validación constante.
- Aprender que su valor depende de agradar o de encajar en un molde.
- Sentirse limitados en sus elecciones, juegos y sueños.
Invitamos a padres, madres, abuelos y abuelas a reflexionar antes de repetir estas frases. Cada palabra puede abrir un camino de confianza y autonomía, o imponer barreras que los niños cargan toda su vida.
👉 Una propuesta para trabajar en familia y comunidad es crear un buzón de frases mediante un formulario de Google. Allí cada adulto puede anotar:
- Frases que escuchó decir a otros (abuelos, tíos, docentes).
- Frases que sus propios hijos le contaron.
- Frases que uno mismo identifica que dice y quisiera revisar.
Con ese registro, podremos analizar cómo retractarnos a tiempo, explicar mejor lo que quisimos decir, y transformar esos mensajes en palabras de aliento y respeto.
Pequeños cambios en el lenguaje tienen un gran impacto: ayudan a criar niñas y niños más libres, sensibles y seguros, que no carguen con mandatos de género, sino que puedan ser auténticos y felices.