Como son las cosas... Cuesta arriba.
Alejandro SanchezLlevo meses, quizás más de un año, planteando dónde quiera que podía, a cuánto amigo se me ocurrió que el discurso de Fidel en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, en 2005, merecía un seminario, un congreso, un evento que no se limitara solo al recuerdo anecdótico o la simple efeméride.
Ya no hay tiempo, al parecer solo será eso, pues además la urgente realidad nos limita, pero es una pena.
Porque además, la mayoría recordará ese discurso por aquel cuestionamiento sobre la supervivencia de la Revolución sin que muchos hayamos comprendido que en el propio discurso, Fidel daba las claves que harían imposible tal escenario y las que lo provocarían.
Pocos profundizarán y entenderán que ese discurso fue, como pocos, una clase magistral de marxismo-leninismo, un análisis profundo de la realidad histórico material de Cuba dn aquel momento, e incluso de cómo Cuba llegó a ese momento.
Fidel expuso conceptos tan básicos del Marxismo-leninismo como: Lucha de clases; la desaparicion de las viejas formas de relación capitalistas, la determinación de la base material sobre la súperestructura social y de cómo está tiene que luchar por reproducir kas condiciones que la fortalezcan no las que la debiliten. Habló de la fortaleza en lo social de una Revolución socialista, habló de construcción comunista y de desaparición de propiedad privada, de participación popular y de desarrollo económico con las capacidades de nuestro pobre país; el recurso humano.
Habló de miserias humanas y de la Conciencia Revolucionaria, de líderes y de cómo dirigir.
Ya no hay tiempo; el que es quizás uno de los discursos más relevantes y reveladores de Fidel será solo una efeméride. Y ese hecho, es de por sí simbólico de cuánto le debemos y nos debemos en ideología y preparación política.
Sin teoría revolucionaria, no hay práctica revolucionaria, dijera Lenin y no es casual que Fidel en ese discurso citara al revolucionario ruso y su obra: "El estado y la revolución".