Como son las cosas… Cambio de era 2.
Alejandro SánchezEl viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”. Antonio Gramsci.
Donald Trump habló ante una sesión bicameral. No es el Discurso a la Nación, no es una ocasión especial. Es parte del show, como lo fue la persecución migratoria, la Conferencia de Seguridad de Munich con intervención de J.D. Vance incluida, y la más reciente, el desaguisado en el Despacho Oval con Volodimir Zelensky, donde también estuvo el vicepresidente, algo no inusual, pero tampoco muy habitual.
Estados Unidos está feneciendo como Imperio y hegemón mundial. Es algo cierto. Y casi todos los hechos mencionados parten de la decisión de promover un alto al fuego o un acuerdo de paz con Rusia, lo cual ha sido para muchos interpretado como lo que realmente es; una rendición. Incluso ya entre algunos políticos de ambos partidos, las dudas sobre la integridad y fidelidad a los valores norteamericanos de su presidente aumentan al punto de volverlo a acusar de “agente ruso”.
El tema de parar la guerra fue un factor importante en la victoria de MAGA y el trumpismo, así que Trump no está violando nada que no haya prometido. Pero, no es lo mismo decirlo desde una posición de fuerza, alardeando de que lo haría en 24 horas y otra distinta, el escenario actual. Parar la guerra es necesario, no solo porque económicamente Estados Unidos no puede sostenerla, sino porque su crédito como potencia militar está quedando por los suelos, así como la tajada que pensaban obtener si ganaban, o al menos empataban, y el avance ruso en suelo ucraniano está reduciendo, aún más, esa ganancia.
Las críticas al actuar del gobierno, ¿van por enfrentamientos políticos habituales, o por desconocimiento de esos congresistas y senadores de la realidad en que se encuentra su país?
Ahora, ¿Es un hecho la derrota de Estados Unidos? ¿Está Trump, ciertamente, gestionando la caída del imperio de manera resignada? ¿No tienen las élites estadounidenses ningún as bajo la manga?
Para responder todo lo anterior, debe entenderse primero que es MAGA, a cuáles propósitos sirve y, sobre todo, cuál es su estrategia, más allá de lo táctico relacionado con el tema económico y una aparente “repartición del mundo”, con China y Rusia.
Aunque parezca paradójico, MAGA esconde lo más lúcido y pragmático del pensamiento dominador norteamericano. Tiene un discurso hacía lo interno y otro externo, que sirve a los mismos propósitos desde que Estados Unidos se convirtió en la mayor potencia mundial después de 1945, solo que con un ligero ajuste de realidad. Empecemos por su política exterior.
Estados Unidos, o las élites que se sirven de esta nación, establecieron un dominio indiscutible en todos los aspectos de la vida que parecía garantizar su hegemonía perpetua, especialmente después de la desaparición de la URSS. Pero, indefectiblemente, su propio sistema lo ha destruido económicamente, por consiguiente en el área militar (las empresas privadas no son tan eficientes como los complejos industriales estatizados de Rusia, China, Corea del Norte e Irán), además de su paso atrás en las tecnologías que garantizan lo anterior y muchas otras industrias más para el dominio de los mercados.
Entonces, debe recuperar su lugar, intentando ser eficiente sin abandonar ni sus viejos usos ni sus formas de relación capitalistas, algo muy difícil, para al mismo tiempo que cierra la brecha que lo separa de sus competidores, destruirlos o debilitarlos a su vez.
China es la prioridad y para ello intentan fortalecer posiciones en el sudeste asiático y presionar a sus lacayos para que boicoteen los productos chinos. Si China ve reducido su mercado internacional y no logra dinamizar su consumo interno (algo real), vería afectado su crecimiento económico anual. Si, además, es obligada a aumentar sus gastos en defensa y recursos, podría sucederle como a la URSS en los años 80.
Pero, China tiene un firme apoyo en Rusia. Por lo que endulzar a Putin, darle casi todo lo que quiere para ganar de él un alejamiento de China es esencial. He ahí el por qué Estados Unidos necesita parar la guerra o deslindarse de ella. Y si es posible convertirse en un socio comercial preferencial. Y si es posible, destruir a Rusia mientras logra todo lo demás. ¿Cómo?
Primero, alejar a Rusia de las tecnologías chinas y, segundo, mantenerla en la guerra. ¿Quién mejor que Europa para que haga ese último trabajo sucio? Ella podría sustituir a Estados Unidos en el apoyo a Ucrania o, involucrarse directamente. ¿Y Europa se prestaría para ese empeño?
Lo está haciendo. A pesar de todo lo que Estados Unidos ha hecho para crecer a costa de sus “aliados”, estos siguen siéndoles fieles. A pesar del ascenso de formaciones políticas de extrema derecha no afines a la guerra (increíblemente), incluso con el apoyo mediático de la nueva administración estadounidense, estas más bien han servido para avivar el miedo al resurgimiento fascista y provocar que poblaciones enteras corran a votar por la izquierda globalista o la socialdemocracia guerreristas, y subordinadas a Washington, que los han llevado a la situación de crisis actual. Siendo, además, que van a pagarle al Complejo Militar-Industrial yanqui el aumento en defensa que se les exige para seguirse suicidando por el sueño hegemónico de su amo.
Estados Unidos observaría desde las gradas como Rusia y Europa se destruyen entre sí, mientras recupera fuerzas para la pelea del cartel principal de la noche: USA vs China.
No es la primera vez que ocurre esto. Así lo hicieron en la Guerra Hispano-Cubana, y en la Primera y Segunda guerras mundiales. Mientras, tanto el canal de Panamá como Groenlandia tienen que ser vistas como mucho más que una entrada de dinero necesaria para paliar su déficit presupuestario. Son puntos clave para defender su territorio de las amenazas china y rusa. El Ártico es una de las futuras (ya presente), zonas de conflicto.
¿Cómo se revierte toda esta estrategia hacía lo interno? ¿Qué necesita MAGA del pueblo norteamericano para lograr sus objetivos?
Primero, un país enajenado. Los políticos de la “izquierda demócrata”, y los especialistas, sean estadounidenses, europeos, e incluso algún cubano, que hablan de oposición popular, de molestia ciudadana, continúan sin entender a Estados Unidos, al verdadero Estados Unidos. Trump continúa hablando para el porciento del norteamericano medio, llámeseles WASP, o No Urban Whites y otros en las minorías que se sienten afín con su discurso.
Incluso, existe un sector académico de "izquierda" en los propios Estados Unidos que cree que MAGA y la política de Trump es revolucionaria. Ahí está uno de sus ideólogos de cabecera, Patrick Deneen con su "postliberalismo conservador".
Segundo, necesita un país con miedo, que crea en el Héroe Americano, y vea eso en sus líderes (¿Qué mejor para eso que Vance y Trump vapuleando a Zelensky en vivo?). Un país que le tema a la amenaza comunista, a la izquierda woke, a los cirujanos cambiadores de sexo a niños, a los homosexuales, al inmigrante, a los países que quieren vivir a costa de la grandeza estadounidense.
Tercero, un país tan ocupado en ganarse el día a día que no tendrá tiempo para pensar en otra cosa.
MAGA necesita inmigrantes tan asustados con la deportación que trabajarán por la mitad de su salario actual, y una clase trabajadora pobre a la que convence el discurso proteccionista, la cual laborará por sueldos de inmigrantes para esa nueva “Edad de Oro Americana”, sin importarle cuánto demore en llegar. La gente trabajará, incluso esos blancos que tanto se dice que no cobran salarios bajos, porque necesitará hacerlo y no podrán darse el lujo de dejar de hacerlo.
Y en ese contexto, ya salió un Elon Musk a decir que J.D. Vance pudiera ser el nuevo presidente de los Estados Unidos. MAGA se perpetuará en el poder, de una forma u otra. No existen hoy, fuerzas en Estados Unidos, hacía lo interno, capaces de revertir políticamente esa situación. Si acaso, la propia sociedad blanca nacionalista que llevó a Trump de nuevo al poder.
Al cierre de este artículo, ya se conocía el contenido del discurso del 4 de marzo de Trump en la sesión bicameral. Nada que hiciera variar nuestra percepción. Los abucheadores fueron sacados del hemiciclo y habló durante casi 2 horas, vendiendo su producto. Algo que sabe hacer bastante bien.
¡God bless America!
Con paso firme se pasea hoy la injusticia
Los opresores se disponen a dominar otros diez mil años más.
La violencia garantiza "todo seguirá igual"
No se oye otra voz que la de los dominadores
Y en los mercados dice la explotación en voz alta: "Ahora es cuando empieza"
Y entre los oprimidos, muchos se dicen: "jamás se logrará lo que queremos"
quien aún esté vivo no diga nunca "jamás"
Lo firme no es firme.
Todo no seguirá igual.
Cuando hayan hablado los dominadores
hablarán los dominados.
Fragmento de "Loa a la dialéctica". Bertold Brecht. 1932.