Como son las cosas….. Cambio de era.

Como son las cosas….. Cambio de era.

Alejandro Sánchez


El título es una afirmación que ha sido reconocida hasta por los propios miembros del gobierno norteamericano. El burlesco espectáculo de la visita de Volodimir Zelensky a la Casa Blanca, digno de un show de bufones, (de aquel “The Apprentice”, que protagonizaba Trump en la cadena NBC), acaba de demostrar la debilidad de Estados Unidos.

Todo cambio de era lleva a la ruina o destrucción de la nación dominante de la época. El fin de la era antigua e inicio de la Edad Media, fue signado por la destrucción del Imperio Romano. Quizás fue la derrota de Napoleón y su imperio lo que dio paso final del feudalismo al capitalismo, al dominio del burgos. La revolución liberal francesa de 1789 y la Comuna de París dieron otra significación a la burguesía y el proletariado.

La etapa imperialista, superior del capitalismo, más que por la desaparición o debilitamiento de las metrópolis europeas, está caracterizado por el nacimiento de un nuevo imperio a costa de la decadente corona española. De lo que Lenin calificara como la primera guerra imperialista, nacería la potencia más grande que ha existido en la historia de la Humanidad: Estados Unidos de Norteamérica.

Pero Trump, a gritos con uno de sus lacayos, rogando parar la guerra porque Putin se lo exigió, es la descripción gráfica del derrumbe de ese imperio, e incluso de un modo de ver el mundo y entender las relaciones internacionales.

¿Cómo ocurrió esto, y qué está surgiendo?

En 1924, Lenin en su último artículo “Mejor poco, pero mejor”, publicado el 4 de marzo de 1923 en el núm. 49 de "Pravda". (T. 45, págs. 389-406. Obras completas), reconoce que las condiciones ideales descritas por Marx para la realización de revoluciones proletarias no se dieron en los países que se pretendía fueran más factibles, y que la chispa iniciada por Rusia en 1917, no fraguó.

Aquello de que; “ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella”, fue retado por la Revolución Bolchevique. Lenin concluyó que por tanto, la URSS (y otros después), debían esperar el desarrollo de naciones con grandes potencialidades que retarían el orden establecido.

“El desenlace de la lucha depende, en última instancia, del hecho de que Rusia, la India, China, etc., constituyen la mayoría gigantesca de la población. Y precisamente esta mayoría de la población es la que se incorpora en los últimos años con inusitada rapidez a la lucha por su liberación, de modo que, en este sentido, no puede haber ni sombra de duda respecto al desenlace final de la lucha a escala mundial. En este sentido, la victoria definitiva del socialismo está plena y absolutamente asegurada”.

Para Lenin, el empuje económico con que China, India y otras naciones, pero principalmente de lo que después se llamara el Sur Global, entrarían en la escena internacional con abundantes recursos materiales y humanos a su disposición, crearía las condiciones para ese cambio mundial favorable al socialismo.

A principios de los 90, en una entrevista a Fidel, este planteaba que la desaparición del campo socialista y la URSS acelerarían el fin del imperialismo como modelo de relaciones políticas y socio-económicas. Lo innecesario de continuar con el estado de bienestar como contención del ejemplo socialista, y el convencimiento de haber llegado al “Fin de la Historia”, que ya no existiría nada más, permitiría que el imperialismo desarrollará en toda magnitud su salvajismo, cumpliendo el principio marxista de que el capitalismo es un sistema que crea sus propias causas de extinción; el agotamiento de los recursos naturales y de las propias relaciones sociales que lo sustentan.

En una reflexión, “Dos lobos y una caperucita”, el 18 de mayo de 2008, Fidel decía: “En la actualidad, Estados Unidos y Europa compiten entre sí y contra sí por el petróleo, las materias primas esenciales y los mercados, a lo que se suma ahora el pretexto de la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado que ellos mismos han creado con las voraces e insaciables sociedades de consumo. Dos lobos hambrientos disfrazados de abuelitas buenas, y una Caperucita Roja”.

“Peor que ser enemigo de Estados Unidos, es ser su amigo”, diría Henry Kissinger.

En 2007, en la Conferencia de Seguridad de Munich, Putin alerta al llamado “Occidente Colectivo”, que el estado de cosas, “el mundo para ellos y según ellos”, no era una opción. Rusia no pretendía ser un país siervo, y muchas otras naciones y grupos humanos tampoco veían en eso una opción. El mandatario ruso alertó que la imposición del Orden Basado en Reglas por unos para los otros generaría, indefectiblemente, más inseguridad, guerras, terrorismo, hambrunas, crisis…

En 2010, surge, después de años de propuestas por parte de Rusia, el Grupo BRICS. Un grupo de “potencias menores” que parecían jugar al Monopoly, mientras el G7 se repartía el pastel mundial, comienzan a ganar en peso económico, militar y político, al punto que no solo volcaron la mesa de Estados Unidos y sus acólitos; con mantel, copas y todo, sino que están a punto de echarlos del salón de juegos.

En 2012, China elige a un nuevo Secretario del Partido. La Nueva Formación Económica Socialista con Características Chinas, un sistema que aún hoy, y todavía a punto de convertir a ese país en la primera potencia económica mundial, sigue siendo un enigma para todos, excepto para los chinos y su ideólogo, Xi Jinping.

En 2014, un golpe de estado en forma de Revolución de Color, otra más, intenta hacer de Ucrania una base de la OTAN a escasos minutos, a velocidad de misil, del corazón de Rusia. Una vez más en su historia la nación más grande del planeta es obligada a ponerse en modo “Guerra Patria”.

Llegamos a 2025: Estados Unidos ruega por el fin de una guerra que ellos mismos promovieron, ahogado por las deudas, su propio sistema económico financiero especulativo y un modelo que ya no da más, según Marx predijera; Europa entiende que su “Aliado” solo ha pensado en sí mismo y continúa autodestruyéndose en lo que mejor sabe hacer, iniciar guerras, o continuarlas. Ambos tienen agotados sus recursos naturales o están perdiendo los pocos que les quedan, así como viendo cerradas las fuentes en sus viejas colonias. Sus sociedades están enajenadas, envejecidas, fragmentadas, totalmente convertidas en mercancía hasta el punto de estar perdiendo su humanidad.

En el claroscuro entre una era y otra surgen los monstruos, diría Gramsci.  

¿Qué se viene? ¿Por fin, la definitiva revolución socialista mundial?

El desarrollo de la humanidad y su comprensión debe entenderse desde un análisis dialéctico, y cómo mismo Marx habló de que; “Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen las fuerzas productivas que caben dentro de ella y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales de su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua”, la experiencia de la Revolución de Octubre demostró que excepciones podían existir.

“Si el pensamiento marxista se hubiese circunscrito simplemente a la idea de que “ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella”, el teórico del capitalismo Francis Fukuyama habría tenido razón al proclamar que la desaparición de la URSS era el fin de la historia y de las ideologías y debía cesar toda resistencia al sistema capitalista de producción”.

Esa frase de Fidel en su reflexión; “El elefante y la hormiga”, del 18 de junio de 2008, defiende que el marxismo no es estático, de lo contrario, como él ejemplificaría en ese mismo texto, no hubiera sido posible la Revolución Bolchevique, ni la Revolución China y menos la Cubana, “en el traspatio de Estados Unidos”.

Para 2049, China se propone celebrar el Centenario de su fundación convirtiéndose en una Sociedad Socialista Moderna. Su proyecto de “segundo siglo”, a lograr entre 2035 y 2050, pretende un “país socialista moderno próspero, fuerte, democrático, civilizado y armonioso”.

Rusia, por su parte, adopta la llamada Cuarta Teoría Política, o “Populismo Integral”, una concepción del mundo que quiere integrar lo tradicional en los valores con el socialismo, la justicia social y el anticapitalismo.

Esas son, textualmente, las propuestas públicas de los dos países que están liderando la reconfiguración del mundo.

Nada puede darse por sentado, ni por absoluto. Solo una observación y análisis marxista-leninista de la realidad lleva a acercarnos a las respuestas más correctas. Lo que sí es cierto es que la opción del nuevo moribundo Imperio y sus “amigos”, no vale ni un sestercio o un as romano.

Report Page