Como son las Cosas.... algunas reflexiones.
Alejandro SánchezExiste un patrón facilmente identificable de acciones, hechos... tanto políticos como económicos en el comportamiento de las llamadas "potencias globales", que nos han llevado a la actual situación mundial:
-Discurso de Putin en la Conferencia de Seguridad de Munich de 2007.
-Los BRICS.
-Crisis financiera de 2008-2009.
-Conflicto en Siria (las Primaveras Árabes en general, Libia).
-Rusia y el resurgimiento del euroasianismo a raiz de las sanciones de 2014.
-Competencia de los semiconductores Estados Unidos vs China y otros frentes de su guerra económica.
-Conflicto en Ucrania y sus consecuencias (crisis energética y alimentaria).
-Derechización en América Latina.
-Fin de la hegemonia de los petrodólares.
-Reajuste de África respecto a sus aliados extra regionales.
-El 7 de octubre de 2023 como inicio del actual conflicto en Medio Oriente.
Analice cada punto por separado y luego en conjunto. La conclusión más plausible es que el Mundo se reconfigura, no solo producto de la crisis final del sistema capitalista anglosajón, sino de la acción de sus contrincantes: Rusia y China.
Puede o no coincidir en que esto ha sido un crucial y bien pensado juego estratégico, pero los resultados están a la vista.
Ya desde 2022 se comenzó a hablar de III Guerra Mundial. Todavía hoy se discute si es o no. ¿Hay bandos bien definidos?
De un lado; Estados Unidos, Israel, Ucrania, parte de Europa y la OTAN, algunos países árabes.
Del otro; Rusia e Irán, peleando las 2 batallas más visibles, pero también; Corea del Norte, China, fuerzas aliadas en Palestina, Libano, Yemén, Iraq...
Sin contar el involucramiento de Venezuela y Cuba en hechos de violencia.
Cuatro continentes implicados, la economía global afectada... Si esta no es la definición de una Guerra Mundial, no sé cuál será.
Un paréntesis sobre el involucramiento de Venezuela y Cuba.
¿Por qué se dieron las cosas de la actual manera?
Venezuela podía ser que tuviera la capacidad de resistir, de luchar, de eso no tengo dudas. Estados Unidos solo tenía que tomar la Franja del Orinoco con Guyana (Exxon), su vasalla, en la retaguardia. Así les funcionó en Siria e Iraq para robarse el petróleo.
Hubieran masacrado Venezuela y a miles de cubanos allí, y nada les hubiera impedido, de paso, destruir Cuba.
Las muertes se podrían haber contado por millones. Ni Venezuela, ni Cuba tienen la capacidad para golpearlos en su territorio, o en sus bases militares (con excepción de Cuba en la Base Naval de Guantánamo, lo que no es un hecho a desconocer). Para resistir, para convertirnos en 2 VietNam sí, pero no para hacer lo que ha hecho Irán en 1 mes. ¡1 mes!
El costo serían miles y miles de muertos por ninguno de los invasores mientras no pisaran tierra. Y sin posibilidad de auxilio; nada de inteligencia satelital para golpear con misiles que no tenemos, nada de camiones entrando por la frontera con logística, ningún Hezbolá latinoamericano ni Yihad Islámica iraquí o brigadas Al Quds que nos apoyaran. ¿Protestas y reclamos? Sí, quizás. Pero solo eso. Es la realidad de las izquierdas en América Latina, más preocupadas en cuestiones conceptuales que en el enfrentamiento real al Imperio.
El costo humano, de infraestructura y político para el Sur global habría sido demasiado.
Y Estados Unidos se hubiera debilitado, sí, pero costaría años llegar a dónde está ahora.
Por otra parte, en la situación actual: Venezuela "rendida", Cuba "ahogada", el triunfalismo al máximo, Netanyahu presionando, el gran premio de controlar las 3 mayores reservas mundiales de petróleo (Venezuela, Arabia Saudita e Irán), el plus de desestabilizar la frontera sur de Rusia, de dejar sin combustible a China, de desmembrar a los BRICS, de asegurar el Milenio Americano por un siglo más...
¿Creen que un tipo como Trump hubiera dejado pasar esa oportunidad?
Le sirvieron una mesa bufet muy indigesta.
Ahora está sentado sobre un polvorín político y social, con una economia a punto del colapso, Europa más debilitada que nunca, sus aliados árabes del Golfo desilucionados e Israel a punto de desaparecer.
No sé ustedes pero me parece que estamos viendo el jaque mate de una partida de ajedrez que viene jugándose hace aproximadamente 10 años, o 20. Y este partido a dos manos lo están ganando Putin y Xi.
Trump no está ido de la realidad. Es una persona con serios trastornos sí, pero su discurso es para un público enajenado, para países que aún ven a Estados Unidos de rodilla... y aún funciona. Trump es una excepción terrorífica de la sociedad norteamericana, pero al mismo tiempo su reflejo, al decir de Lydia Polgreen en el NYT.
https://www.nytimes.com/es/2026/03/27/espanol/opinion/trump-estados-unidos-mundo.html
La oposición interna a Trump no es organizada, ni surge (al menos por parte de los círculos de poder) de una repentina toma de conciencia, ni refleja unidad social alguna.
Cuando se enfrentaron republicanos y demócratas en las últimas elecciones, existían 2 opciones sobre como llevar el declive: unos con más softpower y los otros con una contracción o repliegue estratégico.
La desesperación y la ambición, con una dosis ¡ENORME! de ego desmedido (valga la reiteración), y una evaluación equivocada del escenario los llevaron a la tercera opción: la huida hacia adelante, el matar o morir en el intento. Ahora va quedando el repliegue o la autodestrucción, ambas opciones llevarán a Estados Unidos a ser algo totalmente distinto a lo que ha sido hasta ahora: un estado autocrático fascista y represivo, o a una guerra civil.
Nadie en la élite política norteamericana se ha cuestionado los fines, solo los métodos. Eso es importante recordarlo ahora que muchos quieren distanciarse de Trump y señalarlo como un engendro, como un aborto ajeno al Sueño Americano.
Por último, una reflexión relacionada más a Cuba.
La política norteamericana hacia la Isla de la Libertad, como le dicen nuestros amigos en Rusia, surgió en 1823, con los gustos por la fruta de John Q. Adams, y en esa época, si Miami existía (se fundó en 1893) solo era una aldea de pesadores entre los Everglades y el Caribe.
El interés por Cuba fue económico y geoestratégico; ahora es más lo segundo que lo primero, pero la prioridad actual de Estados Unidos es económica y Cuba tiene poco que aportar en ese sentido. Eso no signífica que, siendo una economía mucho mayor a la nuestra, no pueda con muy poco colocarnos en el déficit comercial que sustrajo nuestra soberania desde finales del siglo XIX hasta 1959.
No establecer límites (políticos y económicos) a la inversión de extranjeros de origen cubano, sobre todo a los provenientes de Estados Unidos sería un error muy grande... ¡gigantesco! Y costoso ideologicamente. No todo puede medirse en suspuestos beneficios económicos.
Cuba parece ir por buen camino, geoestrategicamente hablando, y no solo porque recuperemos el estudio del ruso en nuestro sistema educacional pero, para pulsear con la economía de mercado buscando desarrollo que genere bienestar se precisa de muchos más factores que dependen más de conciencia revolucionaria, de método marxista-leninista, que del dinero.
Esa, aunque le parezca una locura, es hoy nuestra mayor batalla y desafio.