Como son las Cosas… De Mediaciones

Como son las Cosas… De Mediaciones

Por: Alejandro Sanchez

(Quizás esta reflexión no le parezca relacionada con nada de lo que acontece en Cuba pero le garantizo que sí.)

Las mediaciones en cuanto a “Comunicación”, son los factores que influyen sobre el proceso desde que se genera el mensaje, e incluso desde que tienes la idea y piensas comunicarla, hasta cómo se interpreta o recibe esa idea. La Comunicación ha sido un tema estudiado extensamente por diversas ciencias por la sencilla razón que es un elemento casi tan vital como respirar, alimentarse, etc.

La Comunicación no es una cualidad propia y singular del ser humano pues incluso las plantas la desarrollan. Claro que es el ser humano y algunas especies animales las que comunican más allá de garantizar la supervivencia o transmitir determinada información necesaria para alimentarse, garantizar la procreación y otros instintos básicos.

Es el ser humano quien utiliza la Comunicación con medios, contenidos, propósitos… superiores (aunque a la larga sean para satisfacer instintos básicos), y debe entenderse que la cualidad de la Comunicación es intrínsecamente una necesidad gregaria, reflejo de la mujer y hombre como ente social. Es el ser humano quien convierte la Comunicación en un sistema que se imbrica, obligatoriamente, con el sistema vida: sociedad, sistema de leyes y códigos de conducta, sistema económico…, etc, pues todos son comunicados.

La Comunicación está supeditada, básicamente, a la necesidad del ser humano, o de los sistemas que componen la vida de este, de trasladar su opinión sobre el mundo, su visión, su Verdad, y parte importante de comunicar esto es imponer el mensaje de unos sobre otros. Por ello es tan importante entender que tanto el mensajero, como el medio, son parte del mensaje. El mensaje, la Comunicación, es una yuxtaposición de mediaciones, objetivas y subjetivas, para lograr posicionar una “realidad” determinada.

Me trae a esta reflexión la visualización coincidente en el tiempo de ciertos debates recientes en las redes sociales; un material muy interesante de un youtuber norteamericano conocido por “Plastic Pills”, “¿Por qué los Estados Unidos se han vuelto locos?”; el programa del martes 19 de agosto de “Alerta en series”, de “La voz más alta”, sobre Roger Ailes, creador de Fox News, todo aderezado con el tratamiento y análisis mediático de la cumbre Trump-Putin y lo que le ha seguido.

Quizás se pregunten; ¿Qué tienen que ver todo esto? ¿Cómo se relacionan? Y es fácil, la Comunicación.

Por regla general, tenemos la percepción de que la manipulación de información, aquello de, “una mentira repetida cien veces se convierte en verdad” y etc, es un producto del fascismo y lo asumieron norteamericanos y británicos con la Operación “Paperclip”, lo cual no los hace menos repugnantes que los nazis pero, ¿qué diría usted si supiera que los yanquis no acogieron a sus maestros, sino a sus más aventajados alumnos?

El youtuber “Plastic Pills” que, por cierto, tiene un doctorado en Filosofía, nos ubica ante un hecho histórico incuestionable. Una vez más, la materialidad histórica determina el desarrollo de las estructuras de pensamiento, políticas, valores y movimientos socio-económicos, y es que, la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX, marcaron el despegue de Estados Unidos como la gran manufacturera mundial, con un despliegue industrial enorme y crecimiento económico que rápidamente eclipsó a su ex metrópoli, Gran Bretaña, a Francia y por supuesto, a Alemania.

El “New American Millennium”, con su “City upon a Hill”, hizo grande a Estados Unidos en su primer período: el expansionismo, el liberalismo, el Estado como simple garante de los derechos de los ricos, la Doctrina Monroe, llevaron adelante la invasión y ocupación de todo el territorio continental, el robo de la mitad de México, la ocupación de Hawái y otras islas del Pacífico y, su debut como Metrópoli colonial en la guerra contra España, la primera guerra imperialista como la calificara Lenin.

Ese proceso conllevó no solo al crecimiento poblacional de Estados Unidos, incluidas abundantes masas humanas inmigrantes, muy bien seleccionadas algunas de ellas*, sino también de los consumos.

Aunque la primera “tienda por departamentos” se identifica como “Le Bon Marché”, en París en 1851; ya en 1859, The Great Atlantic & Pacific Tea Company, fue una de las primeras cadenas de tiendas de comestibles de éxito en Canadá y Estados Unidos. A finales de ese siglo y durante el siguiente hasta los años 20s, Estados Unidos se convirtió en la referencia de este tipo de tiendas que solo necesitaban un detalle para generar ganancias; que la gente comprara.

Y aquí entra nuevamente “Plastic Pills”, explicando que existen 3 visiones de Estados Unidos; la real, la hiper-real y la imaginaria. Para ponerlo sencillo; la real es la que muchos no vemos e incluso negamos ver, esa en la que es elegido por más de 60 millones de personas un presidente con un prontuario criminal que es capaz de decir públicamente cualquier sandez o mensaje políticamente incorrecto. La imaginaria es la que venden en sus programas de televisión y la hiper-real la que ellos intentan presentar como el anhelo de sus líderes.

O sea, Estados Unidos y su sociedad viven en una gran alucinación, o como lo dijera el youtuber, una gran simulación, como ese mundo virtual en que vivían los protagonistas de “La Matrix”, mientras eran usados como fuentes de energía humanas.

El expansionismo comercial a cualquier costo encumbró a los Estados Unidos, pero lo llevó a su primera Gran Crisis, en la década del 20. Y, paradójicamente, fue ese derrotero económico entre los años 1930 y 1960, aproximadamente, quien marcó la imagen que el Mundo y el propio pueblo norteamericano tienen de sí.

El New Deal produjo un norteamericano de Clase Media, de familia tradicional, con su auto, su verja blanca y mascota golden retriever, incluidas, y su fin de semana de MLB, NBA o NFL, o de “beach weekend” en Cancún, Punta Cana o Varadero. Ese es el tan conocido “America Way of Live”, que se intentó mantener posteriormente cuando el Plan Marshall, la caída de las grandes metrópolis coloniales europeas, su crecimiento económico industrial y la Guerra Fría, dieron la oportunidad para que Estados Unidos se convirtiera en el Hegemón aun a pesar de su autodestrucción económica y moral.

Pero, para mantener ese crecimiento, para que su propio pueblo financiara esa expansión, Estados Unidos necesitaba que su población, y el resto del Mundo, consumiera, que comprara. No importaba qué; bienes materiales, nuevos valores, modas, anticomunismo, “guerras justas”, o la imagen de un país signado por la Providencia para liderar al Mundo. Lo importante era que compraran compulsivamente. Estados Unidos no es tanto una cosa como un producto mediático en curso.

El Gran Capital primero convirtió a Estados Unidos en un gran mercado de consumo de todo lo “Made in USA”, del “American Way of Live”, para a su vez convertirlo en objeto de deseo, en producto para los consumidores del resto del planeta. La sociedad norteamericana, incluyendo a los inmigrantes que se transforman inmediatamente, son una sociedad variopinta, diversa, pero con un único factor común; ese modo de vida americano, esa postal de ensueño de la casita, el auto, la verja blanca y la mascota, no importa que seas anglosajón, un negro profesional, un yuppie, gigoló, o un diverso-sexual, republicano o demócrata.

¿Y cómo se logró eso? Pues a través de una de las profesiones más prolíficas y redituables del mundo, creada precisamente en Estados Unidos: la Publicidad.

En 1980, la relación entre periodistas y publicistas, era de 1 contra 2. En 2008, 1:3 y actualmente, 1:6. O sea, existen seis veces más posibilidades de consumir contenido propagandístico que periodístico. Y eso no los venden como la Prensa deseada.

Tipos como David Ogilvy, considerado el Padre de la Publicidad Moderna; Albert Lasker, quien fue Secretario de Transporte norteamericano entre 1921 y 1923; los psicólogos, Alexander Kroll y Jhon Broaudus Watson, fundador del Conductismo, y Edward Bernays, Joseph Pulitzer, William Randolph Hearst, o Ivy Ledbetter Lee, son los verdaderos creadores del Sueño Americano, como producto comercial para sus propios ciudadanos y el resto del mundo que comenzó a ansiarlo, y como proyecto político de la nueva súper potencia naciente.

Pulitzer y Hearst fueron los creadores del concepto “prensa amarillista”. Hearts, en quien se inspiraron para la película “El ciudadano Kane”, fue ese que dijo en 1898; “ponga usted las imágenes que yo suministraré la guerra”, y promovió la entrada de Estados Unidos en la guerra del 95, entre Cuba y España al ritmo de; “Remember de Maine”.

Bernays, quizás fue el más relevante, con solo 25 años manejó la campaña publicitaria para llevar a Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial, y que el presidente Wilson fuera recibido como un héroe en Europa. Aprovechando los conocimientos de su tío el eminente psicoanalista austriaco Sigmund Freud, fue el teórico de la “ingeniería del consenso” y desarrolló las mismas técnicas de comunicación que indujeron a la población norteamericana a participar con entusiasmo en algo tan atroz como una guerra, para tiempos de paz. Para él, las personas debían ser llevadas a actuar de manera impulsiva ligando el producto a los deseos y sentimientos. Y que la mejor manera para ello, era fabricar eventos que se convirtieran en noticia. Eso funcionaba tanto para mercancía comercial como para mercancía política.

Ya en 1937, Bernays asesoró al gobierno y las grandes transnacionales de la metalurgia en cómo eliminar las huelgas sin violencia, solo haciendo ver al huelguista como alguien que rompe la tranquilidad que necesita el pueblo norteamericano para avanzar. Poco menos de 20 años después, apoyó a la United Fruit Company en convencer al pueblo y Congreso estadounidenses en que Jacobo Arbenz era un comunista y debía ser derrocado.

En cuanto a Lee (personaje que aparece en las fotos), antecedió a Bernays en 25 años. Fue hijo de un pastor metodista que colaboró en 1915 con la publicación del libro; “Supremacía Anglosajona o la Contribución de las razas a la civilización”.

Comenzó a trabajar para los Rockefeller, como su relacionista público en 1914. Concibió el concepto de “capitanes de la industria”, para hacer ver a los capitalistas como líderes del desarrollo; manipuló otro concepto socialista, como el de “libertad industrial”, para equiparar el derecho de los industriales a hacer negocio al derecho de los trabajadores de exigir sus derechos. Manejó la propaganda negativa contra los Rockefeller en relación a la Masacre de Ludlow, y en 1929, comenzó a trabajar, a través de uno de los hijos del magnate para el fabricante químico alemán IG Farben, creador del gas “Zyklón B”, ampliamente usado por los nazis en los campos de exterminio.

Lee se reunió con el ministro de propaganda nazi, Josef Goebbels, y le sugirió cómo su proyecto político podía ser mejor visto en el mundo y en Estados Unidos, preservando así las inversiones de Rockefeller o Henry Ford.

Además de crear la narrativa de los "actores de crisis" que aún se utiliza hoy en día y el comunicado de prensa, fue pionero en la creación de falsas organizaciones de expertos, los llamados "terceros independientes", y de las fundaciones filantrópicas. Lee defendía que la clave para derrotar a la “prensa mala” o negativa a los intereses del Capital, era publicar primero, con más frecuencia y más alto, para cuando apareciera un artículo serio la gente estuviera ya saturada de la noticia. A eso se llama “Agotamiento del estímulo”.

Tanto Bernays como Lee, crearon al nuevo consumidor, el consumidor compulsivo, y así, conformó la actual naturaleza de los Estados Unidos, y también mundial.

Los seis grandes conglomerados transnacionales son; Time Warner, Disney, NewsCorp, NBC Universal, Viacom y CBS. Vinculados a las grandes plataformas digitales, por supuesto, pues cada medio de prensa tiene presencia en cualquiera de las redes sociales que pertenecen a Meta, Alphabet, Amazon o X, las cuales tienen participación económica en el pastel, lo cual ha traído a colación el ex ministro de Economía de Grecia, Yanis Varoufakis, con su concepto del Tecnofeudalismo.

Los seis supergigantes de la comunicación controlan el 70% del negocio en todo el planeta y son propietarios de unos 1.500 periódicos, 1.100 revistas, 2.400 editoriales, 9.000 emisoras de radio y 1.500 cadenas de televisión. Un ejemplo relacionado con la serie; “La voz más alta”, es el de Rupert Murdoch, el dueño de NewsCorp, que extiende su negocio desde Australia (Herald Sun, The Australian) hasta los Estados Unidos (Fox News, Wall Street Journal o New York Post), pasando por el Reino Unido (BSkyB, Sun, Times).

Entre la “ingeniería del concenso”, la sobresaturación y manipulación de la información, y el control casi total de los consumos mundiales por parte del Gran Capital, no lo dudes, todas tus ideas están pre-manufacturadas.

El youtuber “Plastic Pills”, que, por cierto, tiene un doctorado en Filosofía plantea una tesis interesante visto todo este mundo hipercontrolado y manipulado, y es que al final el público termina sufriendo de un síndrome esquizoide-paranoide, pues al no saber a quién creerle, termina desconfiando de todas la fuentes de información.

Sé que es un sentimiento algo tenebroso pero, es así, y la única solución es que los pueblos alcancen su soberanía ideológica y generen conscientemente, defendiendo sistemas políticos opuestos al Capitalismo, sus propias narrativas.

*En 1790 se tomó la Ley de Naturalización según la que se podía naturalizarse sólo la “gente blanca libre”​. En 1921 se introdujeron por primera vez las cuotas de inmigración (Ley de cuotas extraordinarias). Tres años después sigue la Ley de inmigración de 1924 (Johnson Reed Act). Ambas leyes introdujeron la restricción de inmigración de Europa del Sur y del Este a favor de la inmigración de Europa del Norte y del Oeste. En 1900, la población de Estados Unidos era de algo más de 76 millones de habitantes, de los cuales, 10 millones se consideraban inmigrantes.

Link al video de Plastic Pills

Fuente: https://www.facebook.com/unapeleacubana/posts/pfbid0j6nq7sDH1BQZKqdp2CV3QV5nUEsqSg1ygegLmqRygjPPsBJcAGSKeja4EZtFNl



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