Comentario de María Zajárova en relación a las especulaciones sobre los riesgos nucleares supuestamente generados por Rusia

Comentario de María Zajárova en relación a las especulaciones sobre los riesgos nucleares supuestamente generados por Rusia

Cancillería de Rusia

Catalogamos como una vil provocación las declaraciones de los representantes del régimen kievita y de sus patronos occidentales sobre las amenazas para la central nuclear de Zaporiyia que, supuestamente, está generando la parte rusa.

Es evidente que se trata de un nuevo intento de desacreditar a Rusia, de achacarnos intenciones inexistentes y de paso encubrir sus planes criminales, de hecho, terroristas, de generar una situación de emergencia que pueda poner en peligro la vida y la salud tanto de los habitantes de la región, como de los habitantes de Europa.

Representantes del régimen kievita aprovechan cualquier motivo, para difundir la desinformación sobre los riesgos nucleares que supuestamente presenta Rusia, mientras que son ellos mismos la fuente de dichos peligros. Precisamente las actuales autoridades ucranianas llevan muchos meses sometiendo a grave peligro la central nuclear más grande de Europa. Y este hecho ya no es ningún secreto para nadie, independientemente de si los observadores osan o no llamar las cosas por su nombre. Tanto la ONU, como el OIEA y las capitales europeas que hacen de patronos del régimen de Zelenski o tienen influencia en él se dan perfecta cuenta de todo.

Se intentó en más de una ocasión convencer a Kiev de que se abstuviera de lanzar provocaciones. Se hizo también con la mediación del Director General del OIEA, Rafael Grossi. Sin embargo, la parte ucraniana hace tiempo optó por el camino de la escalada y no desea abandonarlo. Uno de los ejemplos más recientes es la renuncia de Ucrania de apoyar las recomendaciones sobre el refuerzo de la seguridad nuclear y física de la estación hechas públicas por el Director General del OIEA durante la rueda informativa celebrada el pasado 30 de mayo en el Consejo de Seguridad de la ONU. Hemos de hacer constar que las autoridades ucranianas siempre han bloqueado las iniciativas sensatas que formulaba Rafael Grossi. Lo único que ve la comunidad internacional de Kiev es histerismo antirruso y llamamientos a lanzar atentados terroristas contra la central nuclear de Zaporiyia. La naturaleza fea del régimen de Zelenski fue puesta de manifiesto por los resultados de la operación especial llevada a cabo con éxito por los servicios secretos rusos el pasado 23 de junio. Se evitó la compra por un grupo de personas vinculadas con Ucrania de ciertos volúmenes de cesio-137. Los delincuentes tenían pensado utilizarlo para provocación con uso de material radioactivo con el objetivo de desacreditar a Rusia.

Dadas las circunstancias, volvemos a alertar a Kiev y a sus patronos occidentales de provocar potenciales incidentes graves en la central nuclear de Zaporiyia y exhortamos al OIEA, usando la presencia de sus expertos en la central, a recoger todos los casos de ataques lanzados por la parte ucraniana, no hacerse de la vista gorda y hacer constar de manera inequívoca, quién tiene la culpa de cuanto está ocurriendo y quién es la fuente de peligro para un funcionamiento seguro de dichas instalaciones nucleares.

Hemos de señalar que esta nueva provocación por parte del régimen kievita coincide en la idea y en el momento de realización con la presentación por los senadores estadounidenses Lindsey Graham y Richard Blumenthal, del proyecto de la resolución que llama a considerar el surgimiento en el territorio de Ucrania de una fuente de contaminación radioactiva como motivo para la aplicación del Artículo V del Tratado de Washington y para el uso de los mecanismos de reacción política y militar previstos por la OTAN. En otras palabras, proponen considerarlo un motivo para que la guerra híbrida que se está librando en estos momentos contra Rusia se transforme en enfrentamiento armado directo. En ello se plasmó la hipocresía de los senadores: manifiestan directamente que en tal conflicto no habrían de participar tropas estadounidenses. De esta manera las consecuencias catastróficas de esta provocación suya deberán asumirlas sus aliados europeos.

Evidentemente, estas declaraciones irresponsables de los halcones en Washington van orientadas al público que desconoce los hechos reales. El Presidente de Rusia, Vladímir Putin, en más de una ocasión señaló la falta de necesidad de que nuestro país use armas nucleares en contexto de la crisis en torno a Ucrania.

En cuanto a los pasos de la parte rusa, encaminados a fomentar la cooperación ruso-bielorrusa en la esfera militar nuclear que los senadores estadounidenses buscan vincular de manera artificial con la operación militar especial que está llevando a cabo Rusia, nos gustaría hacerles recordar que EEUU llevan décadas desplegando sus armas nucleares en territorios de Estados no nucleares y se niegan en rotundo a reconsiderar esta práctica. Al mismo tiempo, están incrementando sus esfuerzos negativos, buscando minar la seguridad del Estado de la Unión de Rusia y Bielorrusia.

Washington prefiere pasar por alto una cosa evidente: salta a la vista que EEUU y sus allegados aprovechan cualquier posibilidad de generar y fomentar el miedo ante “la amenaza nuclear rusa”. De este modo, EEUU de manera deliberada está “elevando las apuestas” y generando riesgos estratégicos, implicando en estas peligrosas actividades a sus aliados de la OTAN. Las consecuencias de esta línea política descabellada serán muy tristes, también para la propia Washington.


https://mid.ru/es/foreign_policy/news/1892757/

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