Ciudad de las nubes

Ciudad de las nubes


Cuatro

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CUATRO

TESALIA, TIERRA DE LA MAGIA

La ciudad de los cucos y las nubespor Antonio Diógenes, folio Δ

Existen relatos sobre un héroe cómico que viaja a un lugar lejano en el folclore de casi todas las culturas. Aunque se han perdido los folios que seguramente narraban el viaje de Etón a Tesalia, en el folio Δ es evidente que ha llegado a su destino. Traducción de Zeno Ninis.

… deseoso de encontrar pruebas de hechicería, fui directo a la plaza de la ciudad. ¿Eran aquellas palomas posadas en un toldo magos con disfraz de plumas? ¿Habría centauros paseando y dando discursos entre los puestos del mercado? Detuve a tres muchachas que llevaban cestas y les pregunté dónde podría encontrar a una bruja poderosa capaz de convertirme en pájaro: un águila valerosa, a ser posible, o un búho sabio y fuerte.

Una de ellas dijo: «Huy, aquí Canidia es capaz de sacar rayos de sol de melones, convertir piedras en jabalís y arrancar estrellas del cielo. Pero no convertirte en búho». Las otras dos soltaron una risita.

Continuó hablando: «Y aquí Meroë sabe detener el curso de un río, pulverizar montañas y arrebatar sus tronos a los dioses, pero tampoco puede convertirte en águila». Y las tres rieron a carcajadas.

Sin desanimarme, fui a la posada. Después de oscurecido, Palaestra, la criada, me citó en la cocina. Me susurró que la mujer del posadero tenía una alcoba en el último piso de la casa donde guardaba toda clase de instrumentos para practicar la magia, garras de pájaro y corazones de pez e incluso trocitos de carne de cadáver. «A medianoche —dijo—, si te agachas a mirar por la cerradura de esa habitación, es posible que encuentres lo que buscas…».

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