Ciudad de las nubes
Cinco
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CINCO
EL ASNO
La ciudad de los cucos y las nubespor Antonio Diógenes, folio Ε
Las narraciones de un hombre transformado en asno, como la famosa novela picaresca de Apuleyo El asno de oro, proliferaron en la antigüedad occidental. Diógenes plagia sin pudor; si mejoró alguna de ellas es aún objeto de debate. Traducción de Zeno Ninis.
En cuanto el búho salió volando por la ventana corrí hacia la puerta. La criada abrió la caja fuerte y rebuscó entre los frascos de la bruja mientras yo me quitaba toda la ropa. Me embadurné de pies a cabeza con el ungüento que había usado la bruja, cogí tres pellizcos de incienso, tal y como le había visto hacer a ella, y los eché en la lámpara. Repetí las palabras mágicas y la llama de la lámpara creció, igual que antes, y a continuación se extinguió. Cerré los ojos y esperé. Mi suerte estaba a punto de cambiar. ¡Pronto notaría cómo se me transformaban los brazos en alas! ¡Pronto despegaría del suelo igual que los caballos de Helios y volaría entre las constelaciones, de camino a la ciudad de las nubes donde el vino corre por las calles y las tortugas circulan con tortas de miel sobre el caparazón! ¡Donde a nadie le falta de nada y siempre sopla el viento del oeste y todo el mundo es sabio!
Noté cómo empezaba la transformación en las plantas de los pies. Los dedos de mis manos y pies se apiñaron y fundieron. Me crecieron las orejas y mis fosas nasales se hicieron enormes. Noté cómo se me alargaba la cara y recé por que fueran plumas lo que me crecía de…