Ciudad de las nubes
Dieciséis
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DIECISÉIS
LA ADIVINANZA DE LOS BÚHOS
La ciudad de los cucos y las nubespor Antonio Diógenes, folio Π
Aunque se han hecho muchas conjeturas, la solución a la adivinanza de los búhos que custodian las puertas no ha llegado hasta nuestros días. La que se ofrece aquí ha sido insertada por el traductor y no forma parte del texto original. Traducción de Zeno Ninis.
… Pensé: «Sencillo pero en realidad complicado. ¿O era complicado pero en realidad sencillo? [El que conoce todo el Saber jamás escrito. ¿Podría ser agua la respuesta? ¿El huevo? ¿Un caballo?».
… Aunque la tortuga con las tortas de miel se había perdido de vista, aún podía olerlas. [¿Caminé?] con mis patas de cuervo, hundiendo las garras en la mullida almohada de las nubes. Deliciosos olores a canela y miel y cerdo asado me llegaron del otro lado de las puertas y aleteé por las cavernas de mi mente, viajé de un extremo a otro de ella, pero no encontré nada.
Tenían razón los otros pastores cuando me llamaban cabeza de chorlito y bobo, un zoquete y un pánfilo. Me volví hacia los dos enormes búhos con sus arpones dorados y dije: «No sé nada».
Los dos búhos [se pusieron muy rectos y el primer guardián dijo: «Es correcto, cuervecillo. La respuesta es nada», y el segundo guardián dijo: «El que conoce todo el Saber jamás escrito sabe tan solo esto: que no sabe nada aún»].
… se hicieron a un lado y [como si hubiera pronunciado las palabras mágicas] las puertas de oro se me abrieron de par en par…