Chalecos Amarillos, 24 días de huelga y coyuntura sindical

Chalecos Amarillos, 24 días de huelga y coyuntura sindical

REDCOM

> Los Chalecos Amarillos vuelven a inundar las calles de París

> El movimiento se manifiesta en la capital francesa contra la reforma del sistema de pensiones

> Francia suma 23 días de protestas contra reforma de pensiones

Desde su inicio en noviembre del año pasado, millones de personas han marchado todos los sábados por las calles de Francia para exigir mejores políticas, sociales y fiscales en el país.

Inicialmente, las manifestaciones fueron provocadas por los planes del Gobierno de Emmanuel Macron para aumentar los impuestos al combustible. Hoy, suman a su lucha las reformas del Régimen al sistema de pensiones, y confluyen con los 24 días de paros y huelga general, contra dichas reformas, que se ha convirtido en la más larga desde 1995.

Chalecos Amarillos y la coyuntura sindical

Desde noviembre de 2018 han sido los Chalecos Amarillos los que han mantenido ardiente la llama social, hasta que las Pensiones hicieran su aparición en escena. Pasado, presente y futuro, nuevas generaciones, ya jubilados o por venir, toda Francia está contenida en la reforma. Ferrocarriles, educación nacional, policías, hospitales, profesiones liberales y hasta los miembros de la Opera de Paris, también en huelga, se preparan a pasar un Año Nuevo en pie de guerra social, como lo han hecho en estas Navidades. Los Chalecos les han pasado la posta, con la llama social encendida, a las pensiones.

En este sentido, tenemos que reconocerle al primer ministro, Edouard Philippe, que se ha anotado un punto histórico. Aspiraba a apaciguar al país y dividir a los contestatarios y a los sindicatos, pero alcanzó la meta opuesta: todos se aliaron contra él. La reforma ha revelado al final su auténtica naturaleza. No se trataba únicamente de “retocar” la arquitectura sino de introducir recortes y economías.

Trece meses después del estallido de la revuelta de los Chalecos Amarillos, toda Francia se ha lanzado a la calle para enfrentar a Emmanuel Macron y a sus políticas neoliberales. El país ha quedado paralizado por las arrolladoras protestas en contra de la reforma de las pensiones, proyecto prioritario del Régimen macroniano.

Manifestantes franceses registran la 24ª jornada de huelga contra el régimen de Macron y todo indica que seguirá el paro, ya que han rechazado la “tregua de Navidad” y todo apunta a que también para el Año Nuevo se mantendrán firmes en la lucha.

Las bases sindicales, estudiantes y paradxs continúan masivamente en las calles, alimentados por los detalles de la reforma de pensiones que planea implementar el régimen de Macron.

El poder real, que cada día aprieta más la soga en el cuello del enclenque Macron, pretende acabar con los 42 regímenes especiales de jubilación e implementar un sistema único, que en lugar de favorecer a algunos, perjudica a la mayoría.

En estos 24 días, hemos podido apreciar cómo en muchas ciudades de Francia, casi todo el servicio de transporte público se ha paralizado y las poquísimas unidades activas han estado abarrotadas. El centro de París ha colapsado por la afluencia masiva de vehículos particulares y ciudadanos que intentaban movilizarse a pie o en bicicleta.

Las bases que integran la Confederación General del Trabajo (CGT) han obligado, a través de las Asambleas, a la cúpula corrupta a que dejen de hacerse los distraídos y convoquen de una vez por todas a huelga general, y la promesa de continuar con la helga el tiemp que sea necesario, se mantienen más viva que nunca.

Desde hace dos semanas, vienen siendo los procedimientos, implicación y compromiso de los trabajadores los que han paralizado los principales sectores de la economía francesa: escuelas e institutos; transportes públicos, urbano e interurbano, la sanidad, las universidades, los abogados, periodistas de los medios públicos de comunicación, la policía y un largo etc. Y esto ha sido posible mediante Asambleas realizadas en sus lugares de trabajo con la participación de algunos pocos sindicatos. Es en las Asambles donde decidieron que es "desde abajo" desde donde se rescatan los derechos sociales adquiridos por la lucha de los trabajadores a lo largo del combate secular y que los servidores del neoliberalismo, sin prisas pero sin pausas, les quieren arrebatar. Y es que la palabra "reforma" que antecede al discurso hegemonizante es el hito fundamental del proyecto del neoliberalismo de la UE.

La presión que aún mantienen las bases sindicales contra sus cúpulas ha quedado demostrada ayer viernes. El secretario general del sindicato de los trabajadores ferroviarios perteneciente a la CGT, Laurent Brun, presionado por la coyuntura sindical, ha tenido que salir al ruedo mediático a dar algúna explicación. Que más que explicación se asemeja a un pedido de disculpas al Regimen

“La huelga continúa y lo sentimos porque no lo habíamos previsto de esta manera. Nos hemos dado cuenta de que el régimen no da su brazo a torcer y esto va a durar tiempo. No habrá tregua de Navidad salvo si el régimen entra en razón”, ha dicho Brun.

Al cabo de dos años de negociaciones, varios meses de tergiversaciones y casi un mes de fuertes huelgas en los transportes públicos, el proyecto para reformar el sistema de pensiones francés salió de la nebulosa y, fuera del patronato, no ha convencido a ninguno de los actores sociales.

El Ejecutivo, a regañadientes, introdujo algunas concesiones, pero, en lo global, ha resguardado la arquitectura de una jubilación “universal por puntos” tal como la definió Macron cuando aspiraba a la presidencia en 2017. ”Injusto”, ”un engaño”, ”todos pierden”, la oposición política y los sindicatos demolieron una reforma que, lejos de ser decorativa, transforma en muchos aspectos la estructura de las pensiones.

Las presiones recibidas enpujaron a que Laurent Berger, secretario general de la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT), saliese a advertir de que el régimen de Macron "ha cruzado la línea roja" al fijar los 64 años como la edad para disfrutar todos los beneficios.

A decir verdad, tenemos que destacar la posición adoptada por las bases sindicales, enfrentando a sus cúpulas y torciéndoles definitivamente el brazo. La actuación de los dirigentes de los sindicatos franceses, ante la continuada revuelta de los Chalecos Amarillos, adoptaron la postura de la gallina distraida, ahora no lo han podido hacer ya que las Asambleas de los trabajadores han votado en contra de las propuestas de estos mismos dirigentes "distraidos" por conveniencias pesonales.

En este sentido, el sindicato CFDT ha dado un golpe de timón considerable. Entre el momento en que se cristalizó el conflicto y el anuncio del contenido de la reforma el Ejecutivo ha quedado rengo al perder un aliado de peso. El sindicato CFDT, que no había participado de las huelgas, ahora ha dado vuelta su posición. Su Secretario General, Laurent Berger, declaró que “se acababa de atravesar una línea roja”. Por otra parte, la CGT ha acusado al Primer Ministro de haberse “burlado de todo el mundo”. La reacción revela, no sólo el trastorno profundo del equilibrio de fuerzas, sino que además el trabajo de choque que vienen realizando las bases sindicales hartas de la dirigencia putrefacta.

Pero vayamos a lo concreto. Utilizando una metáfora temporal digamos que, ayer, los sectores políticos y sindicales tenían un perfil reformista y, por consiguiente, estaban de acuerdo con un cambio en el sistema de jubilaciones. Y hoy, lo empiezan a cuestionar fuertemente.

Lo cierto es que, el paro de transporte público y terrestre que inició el pasado 5 de diciembre en Francia entró en su cuarta semana de protestas convocadas por la compañía ferroviaria nacional (SNCF), y la compañía de transporte público de París (RATP), contra la reforma del sistema de pensiones y jubilaciones.

Ayer viernes, a 23 días de comenzadas las protestas, se han registrarado bloqueos a terminales de autobús en la capital francesa y las zonas que la rodean.

Para la acciones de hoy, se prevee que solo circularán seis de cada diez trenes de alta velocidad, uno de cada cinco periféricos y uno de cada tres de distancia media. El servicio de metro de París también continuará fuertemente paralizado, con solo dos líneas, la 1 y la 14, funcionarán de manera normal y varias más circulando apenas en hora punta.

Mientras que el Régimen y representantes de los sindicatos mayoritarios franceses tienen previsto realizar una reunión el próximo 7 de enero, antes de que el proyecto de ley sea presentado en Consejo de ministros el 22 de ese mes, las bases sindicales, algunos sindicatos y el Movimiento de Chalecos Amarillos preparan sus próximas acciones estratégicas para que la huelga general continúe hasta el próximo 9 de enero. Día en que ya se tiene programada una nueva jornada de huelga y manifestación nacional.

No obstante el posicionamiento de las bases sindicales y el Movimiento amarillo en este mea de huelga, el Gobierno francés ya ha aclarado, presionado desde el poder real, que no tiene menor intención de echar atrás su propuesta.

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