Capítulo IV: Lucha sin Sentido.

Capítulo IV: Lucha sin Sentido.

Izael

¿Pensaban que al no ver de nuevo a RoG la gente se conformaría con no jugar WoW? Por supuesto que no, la copia que tenía GNTK comenzó a hincharse más y más. No tuvimos opción, había que jugar ahí. Para mi sorpresa, se me hacía más sencillo subir de nivel y adquirir objetos en el nuevo servidor, me explicaron que los administradores podían de hecho controlar la dificultad de ascenso.... y que en RoG lo tenían por debajo de lo normal para hacerle la vida más difícil a uno. La experiencia en GNTK comenzó a hacerse más interesante cada día.

Mientras pasábamos la lista, nos dimos cuenta de que faltaba el líder: Jokker. La hermandad se encontraba sin el primero al mando. Así que mis superiores crearon una especie de gobierno democrático de aproximadamente 6 jugadores con experiencia que se repartirían la carga. Uno de ellos, sería quien me recogió: Spartacus, miembro de una logia masónica en la vida real. Lo que quedaba de la Exiled no tenía motivos para estar en guerra con la nueva administración ni un líder malvado con ganas de hundir a las otras hermandades.... no obstante, sus enseñanzas fluían por nosotros, no pasaría mucho tiempo hasta que volviéramos a hacer par de locuras. Con esto no me refiero a la vez que el servidor se reventó por reunir a 100 jugadores a pelear en un metro cuadrado del mapa ni a la vez que uno de nosotros se unió al grupo de testing para decirnos en dónde encontrar los bugs aprovechables.... había otra cosa que podíamos hacer que iba más allá del simple acto de jugar. En aquel entonces, nadie sabía hasta qué punto ese juego seguiría influyendo en el futuro de la red.


¿Se acuerdan de la regla de no hacerse competencia entre pilares? Eso ya no le importaba a nadie. Un día se anunció que el pilar de Cerro Cerrado Network había lanzado su nuevo proyecto: otro servidor de WoW pero con la nueva expansión (Warlords of Draenor).... es decir, la misma manzana pero más grande, creando conflictos serios entre pilares. Aburrido de lo mismo con lo mismo e inconforme con el WoW de GNTK (una copia pero con más bugs), decidí ir de punta de lanza a explorar el nuevo terreno. Además de la evidente mejora gráfica propia de la expansión, ese servidor tenía algo que no tenía (ni tiene) ningún otro juego de la red: un admin extremadamente empático.


Satanic51 y la mini legión

El señor Satanic51, era bombero, una de esas personas que se lanzan al fuego para salvar a otros. Quizás no era el más sabio programador ni diseñador, en la red tampoco había ninguna llama real que apagar, solamente tenía un arma: mucho carisma. Él quería llevar su propio proyecto de WoW, así que reunió contactos que pudieran hacer el trabajo junto a él. Había algo que lo hacía especial: el único admin que se tomaba la molestia de preguntarle a cada usuario qué le estaba pareciendo el servidor, pedía sugerencias y críticas constructivas. Suena sencillo lo que digo, pero es tan ridículamente sencillo que nadie lo hace. Esa simple diferencia captó mi atención.

Le conté la historia a mis compañeros. Al comienzo, solamente un par de ellos me siguieron a jugar la nueva expansión, entre ellos: Spartacus. No sé por qué lo hizo, pero me dijo que esta vez creara yo la hermandad y la liderara. Me pareció tan graciosa la idea que decidí intentarlo. Así que ahí estaba, de líder sustituto, un niño de 17 años rodeado de adultos de +30 años. A algunos les causaba gracia, otros tenían expectativas en que sería justo.

Pero claro, era una decisión que él había tomado, no se supone que todos la compartieran al enterarse. Quise cumplir con las expectativas de quien me había acogido y estaba dispuesto a hacerlo incluso si pareciera imposible. ¿Cómo puede un niño liderar a gente que es más grande y fuerte que él? ¿Qué haría Jokker en mi lugar? me pregunté.

Comencé imitando, luego fui añadiendo mi propia receta. Se unieron un montón de reclutas, a los cuales traté con el mayor respeto posible, también de mayor edad que yo. Poco a poco, entre los que me habían seguido a jugar la nueva expansión y los nuevos integrantes, había conformado un buen equipo que me respaldara como líder. Incluso si el resto de la legión no me aceptara, por lo menos había cumplido las expectativas de Spartacus.

Cuando GNTK intentó defenderse de la nueva competencia, se les ocurrió poner la misma expansión. La respuesta de Satanic51 fue simplemente poner otra expansión más por encima (World of Wacraft: Legion). Recuerdo que se anunció por todos lados, incluso fuimos a una actividad informativa en el cine Acapulco, una de las pocas veces que SNET usó una instalación del gobierno para sus actividades. Esta decisión fue muy precipitada, ya que era un servidor en fase beta que no estaba listo todavía para el público.

Entonces, sucedió algo relativamente evidente: expulsaron a Satanic51 de su propio staff. Una medida totalmente cruel, ¿cómo pueden expulsar al propio jefe del proyecto? Algo ahí no encajaba. Una vez más, tuve que analizar varias opiniones y puntos de vista. Algunos dicen que Satanic51 no era más que un farsante, que no sabía programar y todo lo que lograba era porque se lo daban terceros. Otros decían que era iracundo y no escuchaba a sus trabajadores. Claro, son opiniones, no tienen por qué ser reales. Cerré los ojos y analicé sus acciones hasta el momento. Por su forma de tratar a los usuarios, de preocuparse por el bienestar de la gente y lograr mejores resultados que GNTK (a pesar de no saber casi sobre programar), decidí confiar en él. Me contó que sin que se diera cuenta, su grupo de trabajo se había vuelto en su contra lentamente, que desde que había invitado a un tal "Zorro" al staff, este se había llevado gran parte de la atención y ahora todos lo seguían a él, en contra de Satanic51. Frustrado, dolido y enojado, se dejó controlar por sus emociones y saboteó su propio servidor. Después de todo, no era justo que otros se aprovecharan de él y luego lo botaran como un zapato viejo. Su ira, fue mi ira. No nos quedó otro remedio que esperar al re-establecimiento del servicio y empezar a jugar desde el nivel 1 (por tercera vez en mi caso).


Ultimátum

A mediados de 2017, seguíamos jugando en la expansión Legion, ahora se habían sumado más reclutas y más miembros de la hermandad original. Los que anteriormente fueron segundos al mando, ahora eran terceros al mando, por debajo de mí. Esto no les parecía agradable. Les expliqué que se debía a que simplemente estaba siguiendo el funcionamiento de Jokker: darle a cada cual el cargo que merece por su aporte al colectivo. Simplemente que mi interpretación de esa frase añadía: "aporte en tiempo presente". No podía darle regalitos a los fundadores que ahora no se esforzaban tanto. Esa decisión me puso muy nervioso, imaginen un león cachorro diciéndole eso a un león adulto. Su enojo no provocó que se largaran, simplemente se dedicaban a exigirme que fuera mejor que el propio Jokker, que diera más resultados, que fuera más fuerte e implacable que cualquiera. Mi sentido de la responsabilidad funcionaba de maneras extrañas en aquella época, así que me esforzaba más y más para que fuéramos la mejor hermandad. Después de todo, ellos fueron los que me acogieron cuando apenas tenía a nadie. Era mi forma de pagarles.

Se dice que la hermandad bajo mi guía jamás tuvo tantos integrantes como la original, pero tenía un toque más amigable hacia los miembros de menor rango y una mejor relación con las otras hermandades.

Luego de haberme adaptado a controlar a esas fieras, Jokker se reconectó a nuestro lado de la red. Naturalmente, fui a devolverle su cargo, pero había gente nueva que jamás lo conoció. Ellos no querían seguirlo a él, sino a mí. Me dieron a elegir entre crear una hermandad aparte con ellos y liderarla yo o quedarme como miembro de la legión y ver cómo los que me seguían se largaban a crear otra hermandad por su cuenta. Esto me llevó al límite emocional, una decisión entre la gente que me acogió y la gente que me siguió. Había aprendido que no se puede quedar bien con todo el mundo, pero eso me superó. Así que simplemente no elegí, me retiré del juego.


Semanas después comencé la universidad y ya no tenía tiempo para juegos, encima se habían robado el nano de la red local. Nada de distracciones por un tiempo.

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