Capítulo II: Paraíso.
IzaelDeambulando sin rumbo
Cuando me conecté por primera vez a la red (2015), no tenía la más ligera idea de en qué me estaba metiendo. Comencé a revisar las páginas del directorio índice web llamado SCOPE sin ninguna información previa o recomendaciones. Había una que tenía muchas visitas: Red Social "Súmate", lo cual me hizo pensar que esa debía ser la mejor de todas. No podía estar más equivocado.
De repente, el niño que jamás había probado una red social ni conocido el Internet se vio deslumbrado por el flujo infinito de multimedia y usuarios desconocidos. Mientras esperaba a que la descarga de sus juegos terminara, quise reunir información sobre la red; así que inocentemente consulté al privado de mucha gente de dicha plataforma. No era capaz de comprender por qué se comportaban así conmigo: asombrados, impactados, a la defensiva. ¿Estaba haciendo algo malo? No, en absoluto. Simplemente que nadie esperaba ese nivel de inocencia. Más adelante me enteraría de que esa web se usaba solamente para tiburoneo y otras perversiones.
Decepcionado por el descubrimiento, mi compañero de la red local: RCKN0216 me señaló que había otra plataforma que podría ser de agrado. Así fue como llegué al foro de Wifinet.
Si bien ya estaba impactado con la cantidad de multimedia de Súmate, el foro de Wifinet me dejó sin palabras. Luego de revisarlo durante media hora, había entendido la idea más básica: un foro es una web especializada en formar debate, dividida en secciones temáticas para cada gusto. Había una enorme diversidad de temas para hablar, la gente escribía y comentaba con pasión.
Mientras me deslizaba por las secciones de juegos y anime, noté que había ciertas personas que destacaban por encima de la media.
Otakus conflictivos
En el apartado de anime, había publicaciones de diversa calidad. Algunos posts eran simplemente wallpapers sin fin, otros eran verdaderas reseñas recomendando una buena serie.... pero otros, reflejaban un pedazo de la verdad profunda que se ocultaba detrás de todo: ODIO. Los grupos que salieron como fragmentos del Otaku Zone estaban en conflicto entre sí, se envidiaban u odiaban por algún motivo deconocido. El Just Me Freak parecía ser la mira de los demás, todos lo atacaban. Al ver que era el grupo más grande y activo, captaron mi atención. Comencé a observarlos detenidamente desde adentro. Nada parecía fuera de lo normal, solamente un montón de loquillos divirtiéndose. Cuando aquello, ninguno de los lectores que me leen hoy tenían Pinterest instalado, seguramente comprenderán la utilidad que le encontré a un grupo donde también subían wallpapers gratis diariamente. No fui muy activo con ellos, era un mero observador que interactuaba específicamente con los más ... peculiares (porque la gente normal me da miedo).
También intenté unirme al grupo Akiba no Sekai, muy para mi sorpresa: no me dejaron entrar por ser un desconocido. Dejándome claro que no todos admiten a cualquiera.
Juegos que no se tomaban como juegos
Había algo muy extraño con la sección de juegos, la gente hablaba DEMASIADO sobre un juego pixelado totalmente carente de gráficos en lugar de mencionar otros más famosos. Se podía decir que un 60% de las publicaciones eran sobre ese juego. ¿Qué rayos estaba pasando ahí? El joven inocente una vez más se lanzó a la investigación. Fue entonces cuando vi por primera vez un post de Shiroe-Sensei, un artista, en todo el sentido de la palabra, cuando se trata de escribir. Él no estaba hablando de un simple juego, estaba defendiendo una religión, un credo, algo que estaba vivo y tenía consciencia propia. Posts que se diferenciaban del resto por estar llenos de colores, separadores, imágenes explicativas y párrafos bien separados. Y como toda buena obra, tenía un público dispuesto a apreciarla, miles de comentarios, debates, discusiones acaloradas, puntos de vistas diferentes entrando en conflicto.... No pude evitar sentir un enorme asombro al respecto, un simple juego pixelado era capaz de unir y enemistar a tanta gente, solamente con el poder del debate. Mi admiración hacia los foros nació en ese preciso instante. Terminaron convenciéndome a jugar Undertale, el cual ampliaría mi perspectiva sobre la "DETERMINACIÓN" en la vida. Una de las mejores inversiones de tiempo de mi vida.
Al mismo tiempo, el foro hacía de extensión a los juegos de la red. Específicamente, quiero decir que los jugadores de Minecraft publicaban sobre lo que hacían en el servidor local, seguramente esperando la admiración o enojo del resto de la comunidad. ¿Sabían? no todos los jugadores de minecraft son, de hecho, "niños rata". Justo antes del brote masivo de estas criaturas, había un grupo de adultos mayores en la comunidad de minecraft de SNET. Aquí conocí a uno de los mejores administradores de la red: Mackey. No se limitaba a mantener estable el servidor, se notaba que a menudo buscaba cómo mejorarlo, qué podía añadirle nuevo; alojó páginas web para mejorar la experiencia de creación de cuentas del juego. Por si lo anterior no fuera suficiente, también era muy atento en el foro, solía terminar sus publicaciones con la palabra "Salu2". Algunos de los jugadores que lo conocimos imitamos esta despedida burlona cuando vamos a salirnos con la nuestra e ignorar advertencias de detenernos..... pero espera, ¿pensaste que el Mackey de 2015 era un adulto programador?, no, también era menor de edad en aquel entonces. Su existencia me hizo reflexionar, los niños también pueden lograr grandes cosas si están dispuestos a romper sus límites. Esta idea, repercutiría en el futuro. También había otras personas interesantes, como Niro91Cuba, al parecer, uno de los primeros youtubers cubanos.
Mi estancia en el juego no fue muy larga, poco a poco me iría absorbiendo la verdadera manzana de la discordia de SNET: World of Warcraft. Es que en serio, ¿quién no conoce todavía al famoso juego de la compañía Blizzard? Cuando comencé mi aventura en el juego, recibí una bienvenida muy instructiva: "jamás le prestes dinero a un rogue, no te lo devolverá". Obviando el detalle, mis instrucciones eran claras, había entrado al juego por recomendación de un conocido, el cual debía recogerme tan pronto me encontrara. Es una nota muy válida aclarar que en este punto de 2015, producto de decepciones con "grandes amigos", estaba totalmente en guerra con el universo y decepcionado de la humanidad. Tras alcanzar cierto nivel, el hermano de dicho conocido (vaya enredo), logró unirme a la hermandad/gremio que me habían prometido, tratándose de un grupo EXTREMADAMENTE excéntrico. The Exiled Legion, un batallón enorme de jugadores agresivos, gritones, conflictivos y amantes del alcohol, en su mayoría adultos. A pesar de no conocerme, me tendieron la mano cuando lo necesité, acto que me llamó muchísimo la atención (pues creía que la humanidad no servía). Al ser relativamente novato en la red, me avergonzaba utilizar chats de voz, prácticamente me empujaron a entrar al canal, aunque me quedara en silencio. Luego de provocar la ira del bando contrario, derrotar y humillar a muchos jugadores enemigos, fui entrando en confianza. La filosofía de la legión era sencilla: "Te metes con uno, te metes con todos; si alguien te lastima un dedo, le arrancamos el brazo". Imaginen, qué pasaría si un niño carente de personalidad se juntara con ellos.... exacto, aprendería dicho comportamiento. Finalmente, un día sin previo aviso, se me fue mi primer argumento por chat de voz: una burla grosera respecto al bando contrario, provocando el asombro y risa de los oyentes. Se puede decir que los piratas de la exiled fueron los que "criaron" el "yo virtual".
El pilar de la red que contenía el servidor del WoW, era conocido como Republic of Gamers (RoG). A diferencia de los otros juegos, atendía a su comunidad en un foro aparte, totalmente exclusivo. Había algo que todos sabían del RoG de aquel entonces: era un tanto tiránico. Recuerdo que en una ocasión, mi guild master (alias Jokker) se quejó de cosas que eran totalmente ciertas, que la administración no debió hacer... y lo banearon, naturalmente, también nos banearon por apoyarlo. Siendo un paquete todo incluído, nos hundimos juntos unos cuantos. El ban no duró mucho, pero sí el recuerdo de lo sucedido. Con el tiempo, llegamos a creer que la administración favorecía al bando contrario, ya que misteriosamente tenían ventajas exclusivas que ambos bandos deberían tener. Entonces se volvió una guerra entre la legión y la administración, que banearan a Jokker se volvió un deporte y yo no podía hacer otra cosa salvo seguir lanzando proyectiles.... Una vez me encontré a un administrador de los que tanto me irritaban, estaba con la guardia baja recogiendo minerales, así que pude asestarle el primer golpe. Una sensación de placer indescriptible me recorrió el cuerpo cuando frustré lo que estaba haciendo... se sentía como haber derrotado al súper-villano todopoderoso, una venganza absoluta desde el punto de vista de un niño de 15 años. El conflicto se fue intensificando, polémicas en el foro y un peculiar interés del enemigo por acabar específicamente con mis compañeros. Éramos nosotros contra el mundo, convencidos de ser los "payasos justicieros". Intentando frustar el favoritismo de la administración mientras nos posicionábamos en lo más alto posible de los rankings PvP.
Team Speak
El chat de voz que usábamos, era muy sencillo: solamente necesitábamos elegir nuestro nombre y un servidor al cual conectarnos. Al comienzo lo usaba para jugar, pero al entrar en confianza, me puse a explorar todos los servidores y canales que podía. Servicio de soporte online, música, shows, alias y avatares muy divertidos..... hasta que de repente encontré los mismos grupos del foro, con canales exclusivos para ellos.
Los grupos sociales, suelen decorar mucho mejor los canales que los grupos de juegos como la legion. Estaban plasmados un montón de fotos, colorines y listas con los miembros más queridos de cada grupo. Se notaba la personalidad y empeño de quien los editaba. Conversé con algunos de aquellos compañeros con los que solamente había interactuado por foro, la sensación fue bastante gratificante.... aunque no más que seguir castigando administradores en mi juego.
Cuando la SNET era una sola, todos estábamos unidos y felices. Cada nodo y pilar de dicha red desempeñaba su función casi a la perfección. El ambiente era óptimo para coordinar salidas y quererse como comunidad, con un deseo común: tener una alternativa a Internet. Esa felicidad, estaba a punto de llegar a su fin, y yo estaría sentado en la segunda fila para ser víctima y espectador.