Candidito
Cosa rara.
El otro día, cuando fui a echarle de comer, Vivito empezó a no responder por su nombre. Temo que el aislamiento prolongado pueda estar afectando a su salud mental.
Me dijo que se llamaba Candidito y que acababa de inventar la rueda.
Le dije que la rueda ya estaba inventada. Se echó a llorar.
Para consolarlo, le hice ver que la idea en sí era muy buena y que tenía mucho mérito que, sin ayuda, se le hubiera ocurrido a él solo, aun cuando ya alguien la hubiera inventado.
Me dijo que muchas gracias, que yo era muy bueno.
-¿Cómo sabes que soy bueno?
-Muy fácil. Todo el mundo es bueno.
No quise contestarle. Lo primero, porque un segundo desengaño podría resultar fatal. Por otra parte, no tenía yo muy claro quién estaba en disposición de desengañar a quién.
Con una sonrisa de oreja a oreja, vino corriendo hacia mí y, de un salto, se me encaramó encima, rodeándome con brazos y piernas.
Descansó su cabeza en mi hombro y, poco a poco, se quedó dormidito como un niño.
Shhh… Me da pena despertarlo.
Candidito © 2023 by José Luis Fabelo Ramos is licensed under CC BY-NC-ND 4.0. To view a copy of this license, visit http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/