Ayudar al necesitado

Ayudar al necesitado

Fernando Alexis Jiménez | @Conexión365
"Siempre les enseñé, y ustedes lo aprendieron, que a los necesitados se les ayuda trabajando como he trabajado yo, y recordando las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Hay más bendición en dar que en recibir." (Hechos 20:35 | RVC)

No ocupan cargos en la iglesia local. No tienen títulos a nivel ministerial y, menos, de carácter teológico. Sus edades son variadas. Igual su estrato social, color de piel y formación académica. El común denominador es que contribuyen decididamente en la extensión del Reino de Dios.

Me refiero al ejército de millares de hombres y mujeres voluntarios que, en muchas ciudades del mundo, llevan comida a los necesitados y, aprovechando algún espacio, les comparten la Palabra de Dios.

El domingo siguiente, en el servicio religioso, participan como los demás. No se hacen notar. No les interesa, ni les preocupa. Simplemente gozan la satisfacción de que están sirviendo a Cristo.

En alguna ocasión el Señor Jesús enseñó a sus discípulos y a nosotros hoy:

«No vine a este mundo para que me sirvan, sino para servir a los demás. Vine para dar mi vida por la salvación de muchos.» (Mateo 20: 28 | TLA)

Ese principio de vida debe acompañarnos siempre, en lo que pensamos y hacemos. Muestra al mundo el poder de Cristo que obra en nuestro ser. No tanto el discurso, sino las acciones en favor de quienes lo necesitan.

Piense en alguien a quien pueda ayudar. Extiéndale su mano. Bríndele el apoyo que necesita. Es una forma práctica de predicar las Buenas Nuevas de salvación.

Hablando de salvación, ¿sabía que usted y yo somos salvos, no por nuestras obras, sino por la fe en la obra redentora del Señor Jesús en la cruz? (Efesios 2: 9, 10) Nuestro amado Salvador ya pagó por nuestros pecados en la cruz. Nos corresponde apropiarnos de esa gracia maravillosa de Dios, pedirle perdón y rendirle nuestra vida para emprender el proceso de transformación,

Oración:

“Dios de los cielos que me provees de todo cuanto necesito, y aún más. Pido delante de tu presencia que transformes mi corazón. Hazme una persona generosa, sensible a las necesidades de quienes me rodean y con disposición de ayudar a quien lo necesita. Entrego este día en tus manos. Amén”

© Fernando Alexis Jiménez | @Conexión365

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