At a glance II

At a glance II

Eri1305

Unas dos horas más tarde en Kioto estaba cierta peli-azul estaba jugando con el gato con el que vivía Yuyuko, era un gato callejero, o eso decía Yuyuko, pero Tamao juraría que extrañamente jamás lo encontraba en la calle cuando la iba a visitar. Había vuelto a casa con Yuyuko para ayudarla a limpiar y ordenar antes de que Ichie y Fumi aparecieran. Recién habían salido de la academia, y esta vez, por su amiga, sacrificó un capítulo de su drama.


Lo primero que pudo notar fue que Yuyuko no colocó ni una sola decoración navideña, supuso que habría pensado que no tenía sentido si vivía sola, ella en su lugar posiblemente lo habría hecho, pero entendía el punto de Yuyuko.


Mirando el lugar, se inquietó con lo tradicional de la casa, se preguntaba si el alquiler era muy costoso, acariciando el pelo del gato se preguntó que tan grande sería el patio hasta que la castaña le abrió la puerta.


—Puedes entrar, ya hice lo que tenía que hacer —Yuyuko la había dejado esperado afuera de la casa con el gato, le había dicho que tenía que deshacerse de un par de cosas antes de que ella entrara.


Un auto sedan en rojo vino se estacionó en la entrada y ambas voltearon a mirarlo inquietas, hasta que la conductora abrió la puerta del mismo para bajarse, y aún sin poder distinguirla físicamente, por la estruendosa música alegre supieron de quienes se trataba, Ichie se bajó unos segundos después mientras apagaba el auto y la música junto con él.


Sonriendo con cierta nostalgia Fumi caminó a la puerta, seguida por Ichie quién iba corriendo y gritando —¡TAMAOOOOOOOOO! — El abrazo con el que se le lanzó casi la hace caer, se tuvo que sostener de la puerta que estaba junto a ella para no hacerlo, y riendo se lo devolvió con dulzura.


—Ichie, ¿Cuanto teníamos sin vernos? ¿Seis meses?— Tamao se apretaba en el abrazo con los ojos cerrados, mientras Fumi y Yuyuko solo podían sonreír ante la escena.


Soltando un par de lágrimas Ichie le dijo entre risas —Hacía un año que no te veía, te he estado extrañando tanto.


Riendo Tamao le contestó —No exageres, solo fueron unos meses. Pero también te extrañé.


Una vez soltó a Ichie, Tamao se dirigió a Fumi, la cual le dió una reverencia, ella en respuesta la abrazó sorprendiendo a la rubia, quién después de un par de segundos le devolvió el abrazo. Ichie por su parte estaba abrazando a Yuyuko, pero luego vió a su gato y se olvidó completamente de ella mientras acariciaba a la mascota, la dueña del mismo se agachó junto a ella a acariciarle el pelaje también.


Yuyuko Tanaka era una chica de cabellos rubios fresa, unos centímetros más alta que Ichie, tímida y perezosa, llevaba un abrigo azul marino que hacia juego con sus ojos marrones. Tenia un gato amarillo que había adoptado de la calle. Mientras acariciaba su gato y a Ichie molestándola diciéndole que le recordaba a un gato la peli-lavanda le habló.


—Yuyuko. Necesito tu ayuda — Ichie le susurraba por lo bajo mientras la miraba solo a ella y al gato, sonaba nerviosa.


—¿Que pasa? ¿Porque susurras? —Yuyuko intentó mirar a Fumi buscando una explicación pero Ichie empezó a mover su cabeza en negación rapidamente.


—No lo hagas, no la mires —Su susurro ahora sonaba desesperado, asustando a Yuyuko — Necesito aprovechar que está distraída para decirte esto —El tono de aquel susurró hizo a Yuyuko imaginarse lo peor.


—¿Que pasa, Ichie-san? ¿Fumi-senpai te ha hecho algo malo? ¿Te golpeó? ¿Abusó de ti de alguna forma? —La preocupación en el susurro de Yuyuko hizo a Ichie reír suavemente antes de decirle.


—No seas tonta, no se trata de eso, es que, no sé si sepas que Rui está en Kioto —Yuyuko asintió en respuesta, ella mantenía comunicación constante con la castaña —bueno, resulta que ella se encontró con Tamao ayer, y yo la invité a nuestro shinnen-kai.


—¿Tendremos un Shinnen-kai? ¿Esas cosas no se hacen usualmente antes del veinticinco? —Yuyuko la miraba mientras analizaba lo que escuchaba y deducía lo que Ichie diría.


—Sí, tendremos uno mañana, entonces quiero que hagas que Tamao y Rui tengan tiempo para estar juntas a solas, no sé si entiendes lo que te estoy diciendo.


—¿Dices que quieres que hagamos de cupido? —Había cierta molestia en la voz de Yuyuko que puso nerviosa a Ichie.


—No, no, no te confundas, quiero que tu lo hagas, yo lo tengo prohibido, pero si lo haces tu estará bien —Para la rubia Ichie decía cada vez cosas más descabelladas.


—No, ni lo pienses, no lo haré, yo no me meto en esas cosas.


Ichie soltó un suspiro pesado dándose por vencida mientras se levantaba y dirigía hacia Tamao y Fumi.


Tamao entre la conversación vió a Ichie detenerse junto a Fumi abrazándose de su brazo y le preguntó —¿Como estuvo el viaje? Vi que hicieron seis horas de carretera, ¿Qué tal es Ichie de compañera de viajes?


Fumi utilizó sus dotes de actuación para tratar de evitar ruborizarse, Ichie en cambio enrojeció inmediatamente, la rubia respondió —No estuvo tan mal, se durmió las dos ultimas horas y fueron las mejores horas de mi vida. Lo puedo jurar.


Yuyuko, quién se les había unido, se empezó a reír al ver a Ichie hacer un puchero molesta. E integrándose en la conversación les dijo —¿Que tal si entramos? Empieza a hacer frío afuera.


Riéndose Ichie le dijo —¿Estás siendo hospitalaria? No me digas que es porque tienes a tu jefa aquí pasando frió en pleno invierno.


Tamao le preguntó inocentemente —¿Ahora si podemos entrar?


Una vez Yuyuko caminó adentro, Fumi tomó a Ichie de los hombros llevándola dentro de la casa para evitar que siguiera molestando, en ese movimiento Tamao pudo ver en su mano unas lineas rojas y le preguntó —¿Como te lastimaste así? Parece que la linea viene desde dentro del abrigo.


Ichie se ruborizó al oír la pregunta y empezó a toser. Fumi esta vez no pudo evitarlo y sonrojándose le quitó la mirada —Estaba jugando con un gato.


—Procura tener más cuidado —La preocupación de Tamao era genuina, cosa que la hizo sentir culpable por mentir, pero sabía que no existía una sola realidad en la que ella le dijera la verdad.


La peli-lavanda se acercó a Yuyuko después de inspeccionar el lugar y le preguntó —¿Como hiciste para poder costearte este lugar? ¡Es enorme!


Sumándose Fumi añadió —Ichie tiene razón, normalmente eso saldría en unos ciento cincuenta y un mil cuatrocientos o tal vez quinientos yenes.


Señalando a Tamao, Ichie soltó —Además de que Tamao es tu jefa, y no tiene ni siquiera un lugar propio.


La peli-azul frunció el ceño al escuchar el comentario de su amiga, Yuyuko respondió —Bueno, en realidad pago la mitad de eso, conocí a una señora un día, los primeros días que vine a Kioto, la estuve ayudando a cargar sus cosas a casa mientras hablábamos de tejidos, y creo que fue así durante un mes, un día me preguntó porque siempre me veía bastante perdida, le dije que en realidad lo que pasaba era que estaba buscando un lugar el que alquilar y por eso miraba siempre alrededor, entonces me dijo que su hijo le había pedido que se mudara con él, así que me podría alquilar la casa a mí, pero como soy su amiga seria a mitad de precio.


—Necesito una de esas en Tokio, ¿Como te haces amiga de las señoras, Yuyuko? —Fumi se veía realmente interesada, lo que hizo a Ichie fruncir el ceño cruzándose de brazos. Tamao solo podía reír ante la escena.


Estirándose de pronto Ichie soltó un quejido y luego bostezó —¡Estoy tan cansada!


Tamao sonrió con ternura al igual que Fumi. Yuyuko les dijo que fueran a la habitación que tenía libre, pero que primero buscaran sus sábanas para arreglar la cama. La noche fue rápida por lo agotadas que estaban, Tamao volvió a su casa antes de que se hiciera más tarde. La mañana siguiente Yuyuko salió a trabajar y ellas se quedaron haciendo un poco de turismo. Para cuando salieron del trabajo Ichie las esperaba con Fumi en la casa de Yuyuko.


Yuyuko quien siempre salía antes del trabajo llegó a casa sola, Ichie y Fumi se estaban preparando para el Shinnen-kai, Tamao, no había llegado aún y Rui tampoco. Ichie esperaba que sucediera un milagro y se encontraran, aun que la dirección a la casa de Yuyuko que le dió era la misma que siempre seguía Tamao, solo era cuestión de suerte para que se toparan.


Tamao acababa de salir de la academia mientras pensaba que estaría planeando Ichie, ya que les pidió que se reunieran en casa de Yuyuko a las siete, hasta que al doblar en una esquina mientras se ponía los guantes para el frío, escuchó a alguien saludarla.


Rui nerviosa la miraba detenerse ante su voz, sabía que estaban dirigiéndose al mismo lugar, así que al menos debía intentar hablar con ella.


—¿Como ha ido todo, Tamao? —Sabiendo que posiblemente tenía que decir algo sobre lo que sucedió días atrás añadió acercándose —Sé que nos vimos hace unos días, pero iba tan tarde a una reunión que no pude saludarte, disculpa por eso — Se estaba regañando a si misma por terminar mintiendo, pero Rui no sabía cómo decirle que estaba tan nerviosa por haberla visto como para formular una oración.


Sonriendo mientras internamente se recordaba a si misma guardar la calma le respondió —He estado bastante bien, ¿Que tal tú? ¿A que te dedicas ahora? —Frunció el entrecejo un micro-segundo al darse cuenta de lo que había dicho, hacían llamadas grupales cada cierto tiempo, no era como si no hubieran sabido de la otra en años.


Caminando a su lado Rui bajó la mirada algo inquieta por lo que acababa de preguntarle, "¿Cómo es posible que no me haya visto jamás al menos en publicidad sobre los dramas en los que participo? ¿Tan desconocida soy?" —He estado trabajando en algunos dramas, eventualmente en teatro y algunas veces en televisión, justo estoy en Kioto por eso ¿Que tal les va a ti y a Yukko con la academia?


Riéndose para si misma le respondió —Bastante bien, jamás pensé que Yuyuko tuviera tanta habilidad para enseñar, ah y su Rakugo ha mejorado bastante, al menos me hace reír ahora.


—¿Y que tal la vida amm... —El sonrojo que abarcaba el rostro de Rui comenzaba desde su cuello, estaba tan avergonzada, pero se decía a si misma que esta vez debía dejar sus intenciones claras desde un inicio —Amo... —Aclarando su garganta luchaba contra si misma, se le hacia imposible decirlo.


Tamao haciéndose la tonta la interrumpió ayudándola, aun que igual de ruborizada —¿Que tal te ha ido a ti en eso del amor? —Desvió la mirada preguntándose como había sido capaz de decir algo como eso sin morir en el intento.


Creyendo que se trataba de un golpe de suerte Rui agradeció tener una excusa para su rubor —Mal, pero creo que es porque yo no era la indicada — bueno, ciertamente sus relaciones acabaron en su mayoría por su falta de interés.


Llegando a la entrada de la casa de Yuyuko, Tamao le respondió mirándola de reojo —En mi caso diría que estaba esperando a la persona correcta — Rui se ruborizó aún más creyendo que hablaba de ella y sonrió para si misma.


Ichie que las vió desde la puerta alzó los brazos en victoria. Por la distancia y oscuridad Tamao no pudo visualizar ese gesto. Fumi en cambio la miró con el ceño fruncido en reproche, cosa que la más baja notó y por ello gritó —¡VAMOS AL FIN A NUESTRO SHINNEN-KAI!


Un gruñido de parte de la rubia y supo que su defensa había fracasado. Fumi caminó al carro seguida por Yuyuko y la misma Ichie, Tamao y Rui decidieron esperarlas en la entrada, pero el tema de conversación ahora era la aparición de Fumi después de tanto tiempo sin saber de ella, aun que Tamao trataba de hablarlo por encima sin decir información que considerara valiosa para Ichie.


Después de unos minutos todas estaban en el automóvil rumbo a un Karaoke, cuando Tamao preguntó a donde iban, Ichie haciéndose la victima le preguntó como fue capaz de olvidar su Shinnen-kai, Fumi le dijo que era extraño un Shinnen-kai un treinta, pero como nadie más lo juzgó, estaban ya estacionando frente al local.


—¿Vamos a ir a un Karaoke? ¿Qué tipo de fiesta de despedida de año es esta? — El ceño fruncido de Fumi demostraba que no tenía idea de que irían ahí, tenía que haberle puesto más atención al mapa en el teléfono.


—Si, vamos a ir a un Karaoke ¿Algún problema? — Su tono molesto hizo a la rubia guardar silencio. Ichie no quería que nadie interrumpiera sus planes para tener a Rui y a Tamao juntas.


—Mientras haya comida no tengo problemas —Yuyuko entró al local encogiéndose de hombros.


Fumi entró después de ella y el resto la siguió. Una vez hicieron el papeleo entraron a la habitación donde se llevaría a cabo el Karaoke.


Después de unos veinte minutos tomando, en los que Ichie, con su poca resistencia alcohólica estaba ya bastante ruborizada y tambaleante, se subió a la mesa con el micrófono en mano cantando una de las canciones que cantaba con su grupo de idols a todo pulmón. El coro de risas proveniente de Rui y Tamao, hicieron a Fumi fruncir el ceño y lanzarle una lata de cerveza vacía.


—¡Bájate de ahí! ¿No tienes vergüenza? —Un rubor avergonzado cubría sus mejillas, pero su ceño fruncido demostraba más su humor.


Con su voz arrastrando las palabras le contestó— ¡Es mi canción favorita! Además, ¡Deberías agradecer que una Idol como yo te esté cantando una canción gratis! — Volviendo a cantar con más ímpetu hizo a Tamao reír más. Yuyuko por su parte minutos antes tomó un poco, y estaba ya dormida en una esquina.


Subiéndose a la mesa tratando de bajarla Fumi la tomó de los hombros evitando la auto humillación, Ichie tomándolo como una invitación envolvió sus brazos alrededor de su cuello en dos segundos, dándole un beso largo.


Tamao apartó la mirada al igual que Rui.


La castaña tratando de evitar que la situación se volviera incómoda le preguntó a Tamao —¿Ellas siempre son así?


Riendose la peli-azul asintió —A veces tienes a Ichie siendo reprendida por Fumi, creo que es igual a como era cuando estábamos en Rinmeikan, pero supuestamente son más grandes.


La castaña riéndose le respondió nerviosa —Bueno, en momentos así se siente como si nada hubiera cambiado — Señaló con su mano a Fumi que ahora estaba cantando junto a Ichie siguiéndole la corriente.


—No es del todo cierto, tu por ejemplo, ahora pareces una persona más ruda, Yuyuko más confiable y Fumi menos amargada, e Ichie, de alguna forma parece tonta por elección — Con una sonrisa Tamao señaló a Ichie cantando sobre la mesa —Es menos tonta, tengo certeza.


Rui le sonrió y le dijo —Tu pareces más linda, bondadosa y asertiva, los años te han beneficiado con esa madurez — Un sonrojo se apoderó de sus mejillas y se dijo a si misma que debía aprovechar que tenia alcohol en su sistema para hablar con Tamao.


La peli-azul se sonrojó y le respondió —Estás más... ¿Atractivo?... También —Se refería a su atractivo masculino, de alguna forma tenía un aire de Ikemen. Rui ya bastante acostumbrada a ese tipo de comentarios solo se rió sonrojada en respuesta.


Despertándose repentinamente Yuyuko les dijo —Dejen de coquetear, vamos a jugar a un juego — tomando una cerveza propuso — ¡Quién puede tomar más gana!


Ichie se bajó de la mesa y emocionada dijo — dos mil setenta yenes a que puedo tomar más que cualquiera de ustedes, es más, ¡Quién puede tomar más va a ganarse diez mil trescientos cincuenta yenes! ¡Se los daré yo en efectivo!


Rui se preguntó a si misma una razón para no participar y sintiendo su competitividad despertar tomó la cerveza comenzando a tomar. Fumi continuó hablando con Tamao mientras solo podía negar con la cabeza mientras veía esa situación.


El resto de la noche transcurrió así, en un momento hasta Tamao estaba cantando ebria. Alrededor de las tres de la madrugada volvieron en un taxi a la casa porque Tamao, quién aún estaba algo consciente se negó a subirse al carro con Fumi conduciendo en ese estado.


La mañana pasó muy rápido, alrededor de las diez estaba Fumi durmiendo aún con su abrigo puesto en el suelo de la sala junto a Ichie quien la abrazaba en ropa interior. Yuyuko estaba en su habitación dormida en su cama, en algún momento de consciencia caminó hasta ella.


Cuando Tamao abrió los ojos somnolienta miró a su alrededor tratando de descifrar donde estaba, su cabeza dolía ligeramente, igual que su cadera y espalda, haciéndola preguntarse que tipo de auto la había atropellado para terminar en esa situación. Una vez sus ojos terminaron de recorrer la habitación miró en la cama, desde arriba hacia abajo, hasta mirar a su lado. La impresión fue tanta al ver a una castaña junto a ella que se quedó en silencio unos segundos creyendo que aún estaba alcoholizada, pero ella suspiró dormida y al darse cuenta de que sus hombros estaban desnudos lanzándose hacia atrás cayó de la cama al suelo envuelta en las sábanas mientras mentalmente se preguntaba a gritos “¿¡QUE PASÓ ANOCHE?!"


Por el repentino ruido sordo y el frío, Rui abrió los ojos, justo como Tamao hace unos segundos atrás, recorrió la habitación con la mirada, hasta que la peli-azul se levantó del suelo envuelta en mantas, sorprendiendola. Cuando miró en la cama se dió cuenta que estaba desnuda y tomando las almohadas intento cubrirse al igual que a su rubor.


Tamao vistiéndose bajo las sábanas le dijo, dándole la espalda, para que no viera su sonrojo —No sé qué pasó anoche, pero, estás cosas suceden entre adultos usualmente, ¿No? Hablo de eso que llaman sexo casual — Había leído alguna vez gracias a Kaoruko que el alcohol despertaba el deseo y la agresividad sexual en las mujeres, así que teniendo eso en cuenta sabía que era lo que había sucedido.


Igual de avergonzada, Rui le respondió levantándose de la cama buscando su ropa —No lo sé. Pero, anoche hubo mucho alcohol, y estábamos cansadas, tal vez solo nos desnudamos y nos dormimos — a quién quería mentirle, el dolor en sus hombros le daba claro que había hecho algún esfuerzo físico esa mañana.


Tamao era consciente de que eso era muy poco probable, por la forma en que su cuerpo dolía sabía que esa posibilidad era casi nula, pero tratando de evitar la incomodidad le dijo —Tienes razón. No pasa nada, tampoco tiene que enterarse nadie, fue una cosa sin importancia.


Rui asintió aunque sabía que eso último no era cierto. Una vez Tamao se colocó el resto de su ropa salió de la habitación rápidamente, afuera ocultó su rostro entre sus manos avergonzada, al estar contra la puerta recostada pudo oír a Rui dentro gritar —¿¡QUÉ DIABLOS HICE ANOCHE?!


Tratando de alejarse de esa situación y relajarse, caminó a la cocina pensando en hacer el desayuno, para despejar su mente. Hasta que vió un par de colores en el suelo, amarillo y lavanda en el piso de la sala. Frunció el ceño al darse cuenta que eran Fumi e Ichie y esta última semidesnuda.


La rubia se despertó por el ruido y al ver a Tamao mirándolas, se quitó su abrigo rápidamente para tapar a Ichie con él. Tratando de defenderse le dijo —No, no es lo que crees, Tamao, ella llegó tan ebria que creyó que iba a darse un baño, entonces empezó a desnudarse repentinamente y aunque intenté evitarlo no logré mucho, pero en algún punto nos dormimos, no pasó nada más.


Sabiendo que posiblemente era la última persona para juzgar esa situación en aquel momento, asintió tratando de parecer convencida y le dijo —Asegúrate de que Yuyuko-chan ni Rui la vean así —Al ver a Fumi tratar de despertar a Ichie volvió a su viaje rumbo a la cocina.


Alrededor de la una, todas estaban de pie nuevamente, caminando de un lado a otro. Ichie había propuesto hacer Mochi para festejar el año nuevo, Yuyuko fue la única que se negó, pero al resto no les pareció mala idea. Por lo que terminaron preparando Mochi en el patio. Fumi y Rui eran las encargadas, se turnaban para golpear la masa. Ichie y Tamao por su parte estaban haciendo la última limpieza del año, mientras Yuyuko, supervisaba, o eso decía, porque estaba sentada en la entrada con un libro de historia en manos leyendo, no pudieron oponerse porque supusieron que estaba estudiando.


Tamao no podía resistir pensar en lo que había sucedido esa mañana y cada vez que miraba a Rui golpear el mochi se preguntaba que tanta fuera tenían sus brazos.


Dándole un suave golpe en la cabeza con un libro, que acababa de recoger del suelo, Ichie le preguntó —¿En qué estas pensando?


Al darse cuenta de lo que estaba haciendo se sonrojó y desviando la mirada de Ichie respondió —Estaba, pensando en lo rápido que pasó el día.


—O lo rápido de la mañana, dirás —Sumándose Yuyuko se acercó al oír la conversación —O en que tú y Rui durmieron juntas.


—¡¿Qué?! —Ichie la miraba sorprendida, al igual que Tamao.


Yuyuko respondió —No te preocupes, no vi ni escuché nada, pero cuando me desperté más temprano y salí al baño las escuché hablando sobre sex...


Tamao la interrumpió rápidamente, ruborizada diciendo —Solo estábamos durmiendo, es todo, no mal interpreten.


Cuando Ichie estaba por hablar con su sonrisa burlona, Yuyuko volvió a interrumpirla —Al menos no estabas en la sala semidesnuda abrazada a una rubia.


Ruborizándose le quitó la mirada tratando de defenderse dijo —Tuve frío a mitad de la noche y por eso estaba así.


Caminando a la cocina pensando en buscar algo para comer dijo —Claro, como es invierno hace calor. Vuelvan a trabajar.


Ichie roja como un tomate estaba tratando de concentrarse en la limpieza. Tamao continuó mirando a Rui de reojo, preguntándose que se sentirían sus manos, delineadas y sus músculos ligeramente marcados, por lo que había visto por la mañana, tenía el abdomen bien trabajado. Al percatarse de sus pensamientos un rubor volvió a cruzar su rostro mientras sacudía sus cabeza tratando de espantar esos pensamientos.


Ichie le habló al notar que Yuyuko no estaba a la vista —Así que dormiste con Rui ¿Que tal estuvo? —Su tono bromista la hizo fruncir el ceño.


—Solo dormimos, no hicimos nada más —Por más que tratara de sonar seria, no podía decirlo sin sentirse inquieta, pero ni ella lo podía entender.


Acercándose Ichie le susurró —Puedo ayudarte a estar a solas con ella, pero tienes que pedírmelo —Tamao preguntándose que tan extraña era esa situación la miró intrigada sin decir nada, Ichie entendió y añadió —Si lo hago por mi cuenta, Fumi se va a enojar, así que me tienes que pedir ayuda.


Frunciendo aún más el ceño le dijo —Fumi no tiene porque enterarse.


—Si lo hará ¡Solo hazlo!


Soltando un suspiro le dijo —Ayúdame.


Riéndose Ichie caminó hacia Fumi —Necesito tu ayuda para mover algunos muebles, Tamao lo intentó pero no pudo y sé que tu si podrás.


—¿Qué lógica es esa? —Su rostro molesto le dejaba claro a Ichie de que estaba dudando de sus intenciones.


Tratando de convencerla Tamao le dijo acercándose —También quiero ayudar a hacer el mochi.


Asintiéndole con una sonrisa Fumi le explicó como estaban llevando a cabo la "ceremonia del Mochitsuki".


Cuando Rui levantó la mirada de la masa descubrió a Tamao y sonrojadose le sonrió algo inquieta por lo de esa mañana —¿Eres el relevo?


—Parecía que necesitabas ayuda. Así que vine a socorrerte, Fumi no parece del tipo conversadora — La sonrisa amistosa de Tamao hacía a Rui sonreír de vuelta y olvidarse de la incomodidad, la peli-azul al verla trató de comportarse como siempre.


La castaña le señaló al par lavanda y rubio dentro de la casa hablando y le dijo —No creo que sea así, parece ser más la persona.


Tamao comenzó a reír y le dijo —No, no confundas, pon atención a lo que va a suceder — Ichie empezó a reírse hasta que sobre su cabeza aterrizó un libro, lo que a la peli-azul le hizo preguntarse porque Yuyuko tenia tantos libros tirados por toda la casa.


Riendo Rui le preguntó —¿Tanto las conoces?


—Es más porque conozco a Ichie que sé que terminará así.


—Me hace sentir contenta que hayas sido capaz de continuar siendo cercana con todas incluso después de que nuestros caminos se separaron —Al terminar de decir eso la castaña volvió a golpear la masa una vez más mientras pensaba que en el tiempo que pasó desde que se vieron.


En respuesta Tamao frunciendo el ceño le dijo —Quisiera haber seguido en contacto contigo —Sonrojándose añadió —Sé que lo hicimos o algo así, pero...


Interrumpiéndola la castaña le dijo —Tranquila, entiendo a lo que te refieres. Y sinceramente me habría gustado lo mismo. Teníamos casi un año sin vernos ¿Cierto?


Asintiendo la peli-azul soltó un suspiro antes de responder —Un año y meses, parece que maduramos, eh.


Frunciendo el ceño Rui se dijo a si misma que era el momento indicado para decirle lo que sentía, al menos para sacarlo de su sistema —Tamao... —Aclarandose la garganta llamó su atención, ella al ver su seriedad pensó que ese podría ser el momento por el que tanto había esperado. Incluso sus mejillas se tiñeron de rojo.


Hasta que Yuyuko, quién llegó junto a ellas, les dijo —Dejen de coquetear y trabajen, quiero comer Mochi a la noche.


Ichie que estaba en la puerta mirando todo soltó un grito de frustración, Fumi que justo se le acercaba le preguntó —¿Que pasó?


Riéndose al notar que tenia todas las miradas sobre ella le respondió —Me golpee con la puerta cuando la estaba terminando de abrir, no es la gran cosa.


Fumi la miró molesta y le dijo—Ichie, la puerta estaba abie... —La peli-lavanda interrumpió a la rubia besándola de pronto.


Tamao apartó la mirada rápidamente, Rui volvió al Mochi y Yuyuko solo frunció el ceño mientras caminaba nuevamente por el patio.


Luego de eso todas continuaron cocinando y limpiando, omitiendo a Yuyuko la cual solo se dedicó a caminar por el lugar observando, y a veces con un libro disimulando leer. La noche cayó rápido, antes de que eso sucediera Ichie y Tamao se encargaron de adornar la entrada de la casa con artículos festivos y de buena suerte de año nuevo, el piso y la casa estaban relucientes, no habían cosas mal acomodadas y lograron poner en un estante todos los libros, comics, revistas y mangas de Yuyuko, aunque eso último la hicieron ponerse especialmente nerviosa.


Ahora eran alrededor de las diez de la noche y estaban sentadas conversando sobre el programa tradicional de año nuevo. El popular "Kohaku uta gassen". O al menos eso Rui pensaba que hacían.


Interrumpiendo el silencio que había alrededor del programa Ichie le dijo a Yuyuko —Encontré cosas interesantes entre tus mangas.


Mirándola sorprendida le hizo señas de que se callara —Hablas más y duermes en la calle.


Tamao frunció el ceño y recordando como Yuyuko la había avergonzado horas atrás se unió a Ichie, cosa que casi nunca hacía —¿Qué encontraste Ichie? ¿Fue acaso lo mismo que yo entre la supuesta estantería de libros? —Realmente no había encontrado nada raro, pero si había notado una mirada de malicia de parte de Ichie mientras limpiaba la estantería.


Fumi levantó las cejas intrigada y mirando a Yuyuko ruborizarse le preguntó —¿Es lo que creo que es?


Rui se unió a la conversación preguntándole —¿Todavía sigues comprando esas cosas, Yukko?


Frunciendo el ceño sonrojada respondió —Tengo necesidades. Pero seguramente después de lo de esta mañana no entiendas de eso.


Riendo Ichie le dijo a Rui —Me contaron que dormiste acompañada.


Tamao le contestó cruzandose de brazos —Al menos no amaneció dormida desnuda en la sala.


Ichie se ruborizó mientras escuchaba las risas de burla de parte de Rui y Yuyuko, trató de defenderse —¡Estaba semidesnuda!


Soltando un suspiro Fumi se acomodó en el sofá —Ichie, no te ayudas.


Rui comenzó a reírse repentinamente antes de decirles —Esto me trajo tantos recuerdos de cuando las conocí — Teníamos algo de tiempo sin vernos, ¿No?


Fumi le respondió —Estabas perdida.


Tamao contraatacó —No eres la indicada para decir eso.


Ichie abruptamente empezó a reír —Éramos tan jóvenes, ahora somos más grandes eh. Fumi ya puede decir una oración sin gruñir en el medio.


La rubia frunció el ceño, Yuyuko le respondió a cambio —No has crecido ni un centímetro —y eso dió pie a una discusión sobre estatura y muchas burlas de parte de Ichie, además de amenazas sobre lo que había visto en la estantería. Fumi por su parte solo miraba el programa ignorandolas. Tamao mirando el reloj se levantó del sofá excusándose con que saldría a tomar algo de aire fresco.


Rui al ver la escena empezó a inquietarse en el sofá, mirando la puerta por la cual salió Tamao. Yuyuko le hizo señas a Fumi para que notara el comportamiento de la castaña. Y al notarlo le dijo —Anda. Ve, no pierdas más el tiempo.


Levantándose con un asentimiento corrió a su abrigo y tomó el de Tamao que estaba junto a la puerta, para correr afuera, al verla mirando la luna sobre el suelo nevado sonrió diciéndole —Eres tan hermosa como el cielo invernal.


Ruborizándose le preguntó avergonzada —¿Qué estás diciendo? ¿Y por qué tan repentino?


Mirándola con decisión Rui se dijo a si misma que debía mantener su fachada de rudeza, o terminaría perdiendo la voluntad —Eres hermosa, Tamao, no quisiera resistir a esto más tiempo.


Poniéndose nerviosa la peli-azul la veía acercarse a pasos lentos, miró su reloj pensando que pronto serían las doce, y que tal vez debería entrar, pero cuando Rui estuvo junto a ella lo olvidó por completo.


Tendiendole su abrigo la castaña le dijo con un tono bastante bajo que la hizo erizar—Deberías abrigarte o te resfriaras.


—Si— Dió un asentimiento mientras de empezaba a colocar el abrigo.


Una vez terminó Rui tomó sus manos y le dijo mirándola a los ojos —Tamao-senpai. Tengo algo que siempre quise decirte.


Al notar que estaba hablando en pasado e incluso utilizando el honorífico, sintió una especie de preocupación invadirla y le respondió mirando sus manos unidas —¿Que es, Rui-chan? —Entendiendo que Rui le hablaba como aquella Rui de años atrás, decidió hacer lo mismo.


Sonriendo ruborizada sintiendo cierta nostalgia al escuchar como la llamaba, se convenció a si misma de hacerlo igual que en un drama, sin preocuparse por la vergüenza, le dijo —Yo, estaba muy enamorada de ti hace algunos años atrás, no sé como vayas a tomar esto, pero necesito que lo sepas, porque callarlo durante tanto tiempo me ha hecho sentir que estuve ahogándome. Yo realmente te amé — quitándole la mirada añadió más roja que antes —Yo estaba tan llena de amor por ti que el solo hecho de verte respirar me hacía emocionar y sentir contenta de conocerte.


Sonriendo con nostalgia y algo avergonzada Tamao susurró —Rui-chan... —Ella también recordaba esos momentos en los que veía a Rui emocionada de estar con ella. Y ciertamente le aceleraban igual.


Continuando le dijo —Te amaba tanto que se sentía como un sueño hablar contigo, reír contigo, hacerte sonreír y era mi sueño hacerte feliz. Yo quería ser la única persona que estuviera siempre contigo, toda la vida, la más importante para ti. Protegerte, cuidarte y amarte. Pero jamás tuve la suficiente confianza para decírtelo. Y lamento no haberme atrevido. Tal vez las cosas habrían sido distintas.


Diciéndose a si misma que debía hacer algo antes de que se detuviera, Tamao subió sus manos a su rostro, al levantarse de puntilla y la hizo mirarla a los ojos, Rui se acercó a ella y en un susurro Tamao le dijo —Debiste tenerte más confianza, por eso...


Sus rostros ruborizados, sus ojos centelleantes cuál estrellas mirándose entre sí, el frío invierno siendo opacado por la respiración mutua contra sus narices y sus almas reflejándose, rubíes y amatistas juntos otra vez.


Rui se dijo a si misma que nunca antes en su vida vió un par de estrellas tan brillantes y armándose de valor la interrumpió —No, Tamao. Sé que llevas mucho tiempo esperando por esto. Me dejé consumir por mi miedo, pero, voy a hacer las cosas bien esta vez —Siendo sincera consigo misma, se decía que no se habría atrevido de no tener la certeza de que le correspondería. Tomando aire y valor la miró a los ojos y aprovechando que una de sus manos seguía en una de sus mejillas, decidió acortar la distancia, dándole un suave beso.


Tamao se sentía morir entre sus brazos, y juraba que el invierno se volvía a derretir gracias a Rui, la amaba tanto y había esperado ese momento durante tanto tiempo, sabía que posiblemente se sentiría así, pero aquello superaba cualquier expectativa.


Una vez rompieron el beso el vaho se hizo entre ellas y Rui continuó —Quiero decirte que te amo, te he estado amando todos estos años como no tienes idea y quiero hacerte feliz, protegerte, y aprender cada vez más de ti, si me dejas, quisiera estar junto a ti toda la vida, incluso si no es fácil.


Regalándole una sonrisa le respondió mirándola a los ojos —Yo también te amo —riéndose aliviada añadió — tenía tanto tiempo esperando esto, creí que ya no iba a suceder.


Rui empezó a reír de lo tonta que fue. Una vez pararon de reír se volvieron a besar, esta vez fue Tamao quién tomó la iniciativa. A lo lejos pudo oír las campanadas del templo budista que anunciaban el año nuevo. Al separarse le susurró —Feliz año nuevo.


—Feliz año nuevo —Rui estaba por volver a besarla, hasta que escuchó a alguien aclararse la garganta detrás de ella. Sonrojadose a más no poder por la vergüenza se preguntó como fue capaz de decir todas esas cosas sin sufrir un paro cardíaco.


Fumi quién estaba junto a una Ichie que casi saltaba de emoción, les dijo —Pueden dejar eso para después, vamos al templo a llevar los amuletos. Yuyuko fue la de la idea, está esperándonos en la entrada. Ah y por cierto, feliz año.


Una animada Ichie les gritó —¡Feliz año!


Sonrojadas avergonzadas asintieron, Fumi empezó a caminar seguida de Tamao, Ichie y Rui. Cuando estas dos últimas se quedaron atrás Ichie le susurró a Rui —Cuidado con hacerla sufrir, estoy feliz por ella, pero demoraste tanto que me es imposible no pensar que eres una idiota.


Frunciendo el ceño y sin poder tomarla muy en serio Rui le respondió —No te preocupes, no está en mis planes — Sabía que Ichie solo lo hacía porque Tamao era su mejor amiga, y que posiblemente Fumi llegó a escuchar algo parecido a eso, pero seguramente más sutil.


Una vez Yuyuko se unió al grupo y continuaron caminando hasta la vía principal ya bastante transitada, la de pelo rubio fresa comentó —¿Rui, no eras una especie de Idol de dramas o algo así?


—En realidad solo actriz, pero sí, salgo en dramas.


Fumi se sumó —¿No era que ese tipo de gente usualmente tendría muchos fans y estaría todo el tiempo rodeado de ellos? Conozco a una persona a la que le pasaban cosas así —De reojo miró a Ichie la cual le sonrió divertida.


Tamao miró hacia los lados y pudo notar las miradas de algunos adolescentes y personas de su edad hablar entre sí al verlas pasar, por lo que dijo –En realidad creo que estamos rodeadas de fans, pero ahora no sé si son de Ichie o de Rui. Y por alguna razón no se atreven a acercarse.


Ichie bromeando le dijo a Rui —Deja de llamar tanto la atención.


Ella contraatacó —Dijo la Idol.


El coro de risas se hizo presente ante el contraste entre ambas, por su físico y su altura. Tamao sonrió para si misma pensando que tal vez estaba iniciando uno de los mejores años de su vida, rodeada de sus amigas.


Después de unos minutos Ichie se acercó a ella y le dijo en un susurro —Escuché que ahora eres mejor amiga de una tal Hanayagi Kaoruko.


Sorprendidose la volteó a mirar —¿Quién te lo dijo? Además, no hables de ella como si no la conocieras de Seisho.


Frunciendo el ceño le respondió —Los ebrios nunca mienten. Esto no se va a quedar así, te demostraré que soy mejor amiga que ella.


Soltando un suspiro se dijo a si misma que tal vez el año tampoco sería tan bueno. Solo esperaba que Ichie no se le ocurriera buscarla, conociendo a Kaoruko, eso acabaría mal.

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