Aprender a decir NO
Massiel González Leal (3er año, Psicología)Si nos preguntasen por los momentos incómodos que hemos vivido, nos vendrían a nuestras mentes unos cuantos de ellos y, de seguro, entre todos esos recuerdos estaría alguna que otra ocasión en la que tuvimos que negarnos ante algo o alguien. Muchos estarán de acuerdo en que la simple palabra “no” resulta difícil de decir, pero, ¿por qué?
Según la psicóloga Javiera de la Plaza, en su libro “La inteligencia asertiva: cómo, cuándo y dónde expresar lo que piensas”, la respuesta de por qué es tan difícil decir “no” está en que se tiene la creencia de que, si nos negamos ante una determinada situación, seremos considerados mal educados o descorteses; y es que nadie desea dejar una mala impresión ante los demás. Sin embargo, negarnos está entre nuestros derechos individuales más importantes y no debemos sentirnos mal por ello; lo que sí tenemos que cuidar es la forma en que lo expresamos.
“Si lo meditamos un poco, resulta obvio que es mucho más caritativo y respetuoso contestar un “no” honesto y de buenas maneras, que distorsionar nuestro parecer y hacer que el otro pierda el tiempo”, expresa de la Plaza. Es verdad que, quizás, a primera vista, nos puede parecer una respuesta cruda; pero si lo pensamos bien, es mejor que quedarnos callados, dilatar la respuesta, “dar cuerda” o decir que “sí” cuando deseamos todo lo contrario.
Aprender a decir “no” es también un acto de amor propio y de crecimiento personal. Puede que sea difícil en un principio, mas es necesario. He aquí algunas respuestas negativas, pero asertivas que Javiera de la Plaza y yo, les dejamos:
“Gracias, pero me quiero probar los zapatos que están en la vidriera”.
“No tengo dinero para comprar eso, por favor no insistas”.
“No tengo ganas de pasear, pero sí de quedarme y hacer algo entretenido en la casa”.
“No estoy de acuerdo con esa decisión y, aunque la respeto, me gustaría dar otras posibles opciones”.
“Gracias por invitarme a la fiesta, pero prefiero no ir”.