Alfonsina

Alfonsina

Didí
Alfonsina Storni

Quizás el mejor lugar para encontrar a Alfonsina Storni no sea en La Perla, ese monumento homenaje, en la playa en la que una noche decidió no vivir más. Era un 25 de octubre de 1938. Si alguien busca ese lugar en Google, encontrará una recomendación alentadora: “Hermosa Alfonsina y su recuerdo en esa estatua y mirador", entre otras reseñas que hablan sobre carne asada -deliciosa, sí-, y vacaciones de verano anodinas y consumistas. Tan lejos de ti, Alfonsina, aunque caminen entre tus recuerdos, en aquella arena blanca de mar. Dicen que escapabas del sufrimiento debido al cáncer de mama, que tenías demasiado mal de soledad y no podías con tanto, Alfonsina.

¿Dónde buscarte? Tu voz es tan bella, tan imponente al recitar. Te encuentras encantadora en cada imagen, pero no hermosa en el sentido quieto y frágil que el patriarcado destina a las mujeres. Hermosa porque inspiras, hermosa en movimiento aunque la fotografía sea fija, hermosa en cada gesto y sonrisa que no pretende agradar y que tal vez por ello cautiva todavía más.

Te vas, Alfonsina, dice Félix Luna y canta Mercedes Sosa. Y pienso en tu poesía amorosa, feminista y profunda. Eras un “alma desnuda que angustiada y sola va dejando sus pétalos dispersos". Cada poema es un trozo de esa esencia tuya, de esa forma de desprenderte de ti y a la vez encontrarte en cada verso.

¿Qué diría la gente, recortada y vacía si confieso que te quiero, Alfonsina? ¿Que también anhelo teñirme los cabellos de plateado y violeta, usar un cintillo de flores, cantar en una plaza a viva voz y declararme en versos propios al hombre que deseo?

Pero soy pésima poeta y prefiero decir: “Sábado fue, y capricho el beso dado, capricho de varón, audaz y fino, mas fue dulce el capricho masculino a este mi corazón, lobezno alado”. Y entender como tú, que esa pasión que embriaga tanto nunca será del todo mía.

Te vas, Alfonsina y me quedo con tu último poema. Vas a dormir, otra vez. Dientes de flores, sábanas terrosas, una constelación sobre ti y ese último encargo, que destruye mis defensas, me derrumba.

¿Qué hago, Alfonsina, con esta melancolía, con este enamoramiento por una poeta que vive solo en versos? Prefiero sentir que andas naciendo, no ya el 29 de mayo de 1892, sino cada vez que una joven encuentra en tu poesía la inspiración para ser más libre, más honesta con sus anhelos y deseos, para abandonar a tanta gente pequeñita y prejuiciosa y llegar a sonreír sin pretender agradar.


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Fragmento de la ponencia que la poetisa argentina Alfonsina Storni brindó en un encuentro que tuvo lugar en Montevideo, Uruguay, durante el verano de 1938, junto a sus colegas, la chilena Gabriela Mistral y la uruguaya Juana de Ibarbourou. En este fragmento, Alfonsina Storni recita su poema “Río de la Plata en arena pálido”.

https://youtu.be/KPmDQT9M2OM



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