Al Partido

Al Partido

Autor: MSc Roberto Reinaldo Dávila Cabrera

Desde su creación, hasta la constitución de sus organismos de dirección desde la base a la nación, con su histórico Comité Central de 100 miembros representando lo mejor de la historia de lucha de los pobres y explotados de mi Cuba Revolucionaria, siempre significó el rumbo y la continuidad de todo el pueblo, con una autoridad moral y política apoyada en la trayectoria de combate y de visión política de nuestra marcha hacia el futuro.

Su presencia y acción revolucionaria como ejemplo a seguir, como partido leninista y fidelista, siempre orientando en el enfrentamiento al enemigo y luchando contra los rezagos de la sociedad burguesa anterior, y educando y formando la conciencia individual y social nuestro camino de nuevos valores socialistas a crear y defender, fue inspiración para luchar por ingresar en sus filas, porque la militancia no se regala, se gana.

El reconocimiento de las cualidades y condiciones de sus miembros siempre avalada por la opinión y valoración certera de las masas, desde su propuesta en asamblea, hasta la información de la decisión de ingreso, y en la continuidad cotidiana de la lucha, o en los momentos difíciles de rectificar errores y debilidades a través crítica oportuna y certera o de la necesaria sanción, lo ha caracterizado siempre.

Y cuando ello no fue así, y se produjo en determinado momento un alejamiento entre los dirigentes y su masa de militantes combatientes, la Revolución y el país sintieron sus consecuencias.

Pero siempre Fidel enfrentando los hechos, explicando, razonando, reconociendo errores, asumiendo la crítica y autocrítica necesaria, nos llevó adelante, con la confianza de todos, que se ganó a golpe de ejemplo personal, por ser y estar de primero en todo, teniendo una autoridad creciente, no regalada ni asignada por los cargos ocupados.

Y ese Partido se extraña hoy por los que aquello vivimos, sin desconocer que son otros momentos históricos y otras personas y dirigentes los que hoy tienen la responsabilidad de seguir.

También tenemos una militancia con más preparación, con experiencias diversas, tenemos donde escoger de acuerdo a las necesidades siempre crecientes de un país en Revolución.

Pero algo nos está faltando, que nos puede destruir. De Lenin aprendimos que los Congresos del Partido se hacían en la clandestinidad, cada año, no cada cinco, porque eso vino después con el poder a ejercer a toda la sociedad. En las circunstancias más difíciles siempre se consultó y consideró la opinión y criterios de la masa militante, y de pueblo ya estando en el poder.

Y en nuestros años de Revolución, Fidel siempre hizo lo mismo, porque en nuestro Partido los secretos son muy escasos.

¿Somos un país en guerra militar, con bombas cayendo, en condiciones extraordinarias por eventos naturales, y por ello no tenemos tiempo que perder en consultas, intercambio de criterios y opiniones sobre asuntos que afectan y atañen a todos, no solo a los dirigentes individuales momentáneos?

¿Cien cabezas, muy instruidas y preparadas, no necesitan la inteligencia colectiva de millones que se van a ver afectados por sus decisiones?

¿Se puede modificar una política partidista aprobada sin el criterio de la masa militante o sus representantes erigidos en Congreso? O fuera de él.

Más, cuando lo que se discute es un asunto esencial: peligro real de retorno al capitalismo, aunque se proclame el socialismo, que en la realidad se puede cuestionar que exista en la actualidad, porque tenemos capitalismo, aunque no sea natural, sino distorsionado, para mal utilizar una palabrita de moda, en proporciones crecientes y nada despreciables.

Es tal la situación, que ya los aliados de la diáspora, los que quieren al país desde allí de buena gana, van diciendo que no son suficientes aún las medidas aprobadas, piden garantías para ganar confianza en que la propiedad es intocable. ¿Y después, que más van a pedir?

Y ante todo, qué más vamos a seguir haciendo, porque nos hace mucha falta crear visión y conciencia sobre lo que necesitamos y hacia dónde vamos, al pasado o al futuro que de esta manera es incierto y no deja ver el bosque.


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