Además De Esto

Además De Esto


Además De Esto

Winpot Casino es una buena opción en cuanto a diversión se trata si es que te gusta el juego. Y es que no solo se trata de jugar contra las diversas máquinas electrónicas que contiene el lugar, sino que además tiene una gran variedad de ventajas adicionales que le dan un plus del porque debes visitarlo. Para empezar el horario del casino es 24 horas, algo que muy pocos pueden ofrecer. Además de esto, en el tienes todas las comodidades para que no tengas que salir de ahí: comida y bebidas en su gran mayoría gratuitas. Algunos de los platillos tienen un costo que también es bastante bajo, recomendamos pedir las crepas que presumen de ser las mejores de Mexicali. La gran diversidad de máquinas electrónicas que presenta el lugar da siempre la posibilidad de jugar algo distinto. Además que hay una separación en Winpot para fumadores y no fumadores, de este modo todos se encuentran contentos en el lugar. Dentro se venden bebidas alcohólicas por si gustas de beber mientras estás jugando. Como ya comentaba al respecto de la comida, en ciertos horarios en la tarde se suele repartir platillos en el área denominada buffet, por si gustas de comer fuera de máquina y descansar un poco, todo esto con un costo nulo para el cliente. Los días que más afluencia suele haber es de jueves a domingo, pese a eso todos los días encuentras gente a toda hora. Actualmente se encuentra en juego hasta 10 millones de pesos disponibles. Una de las promociones más llamativas es que te regalan $700 pesos el día de tu cumpleaños, ya que si asistes te dan una tarjeta en la cual te van dando $100 pesos diarios durante la próxima semana. El primer día los $100 pesos son totalmente sin restricciones, los restantes debes depositar $100 adicionales para recibir los otros $100 pesos.
Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.
Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela. “Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson.
Paradójicamente, las pin-ups, símbolos sexuales creados desde el punto de vista masculino -sin connotación pornógrafica: su sex-appeal es natural y su lencería suele quedar expuesta por accidente- son una representación del feminismo, al haber animado a las mujeres a liberarse de las normas impuestas. Actualmente, según académicas como Maria Elena Buszek, de la Universidad de Colorado, se las considera “una reivindicación de la sexualidad femenina”. La imagen de estas chicas -que aparecían en situaciones domésticas, aunque siempre con cierto descaro- se utilizó para reclutar soldados en la Primera Guerra Mundial, cuando el concepto de propaganda, para exaltar el patriotismo o atacar al enemigo, se había establecido. “Caramba. Ojalá fuera un hombre, me uniría a la Armada”, decía una pin-up vestida como marinera. “Sé un hombre y hazlo”, concluía. Posters por el estilo se clavaban en las paredes. A lo largo del tiempo, las pin-ups han tenido diferentes propósitos. En la Segunda Guerra levantaban la moral de las tropas.
“Les recordaban a los hombres qué les esperaba en casa, las mujeres por las que ellos estaban luchando, y eso les estimulaba a luchar con más fuerza. Pero, de forma encubierta, se proporcionaban como estímulo sexual, ya que durante la Primera Guerra se perdieron más combatientes por enfermedades venéreas que por las balas”, le dice Hanson a LA NACION revista. “Una pin-up podía inspirar la masturbación, en vez de una noche en un prostíbulo, y por tanto, servir para que el Departamento de Guerra mantuviera a los hombres saludables”, agrega. Si bien, muchas modelos eran anónimas, estrellas como Ava Gardner, Betty Grable, Hedy Lamarr, Rita Hayworth y Jane Russell posaron para este tipo de ilustraciones, conocidas también como Glamour Art, Good Girl Art y Pretty Girl Art”. Para hacerse una idea del impacto: los estudios de Hollywood enviaron tres millones de copias a sus soldados, en el extranjero, del típico afiche de Grable en traje de baño, de espaldas y con la barbilla apoyada en un hombro, mientras miraba hacia atrás.
Leer más en: confiables

Report Page