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Libro III

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LIBRO III

DESCENDENCIA DE AGÉNOR (EUROPA)

Hijos de Agénor. Rapto de Europa

Ya que hemos relacionado la estirpe 1 de Ínaco desde Belo hasta los Heraclidas, hablemos a continuación de la de Agénor. Como dijimos[1], Libia tuvo de Posidón dos hijos, Belo y Agénor. Belo fue rey de los egipcios y engendró los hijos ya mencionados; Agénor marchó a Fenicia, donde, casado con Telefasa, procreó una hija, Europa, e hijos, Cadmo, Fénix y Cílix; algunos dicen que Europa no era hija de Agénor sino de Fénix[2]. Zeus, enamorado de ella, se transformó en un toro manso y sobre su lomo la llevó por mar hasta Creta[3]. Unida allí a Zeus, engendró a Minos, Sarpedón y Radamantis; pero según Homero, Sarpedón era hijo de Zeus y Laodamía, hija de Belerofontes[4]. Cuando Europa desapareció, su padre Agénor envió a los hijos en su busca, prohibiéndoles regresar sin ella. También fueron con ellos su madre Telefasa, y Taso, hijo de Posidón o, según Ferecides, de Cílix[5]. Incapaces de encontrarla tras intensa búsqueda, determinaron no volver a su hogar y se establecieron en diferentes regiones: Fénix en Fenicia[6], y Cílix cerca, y toda la zona bajo su dominio, cerca del río Píramo, la llamó Cilicia. Cadmo y Telefasa vivieron en Tracia; igualmente Taso, tras fundar la ciudad de Taso en una isla cerca de Tracia, la habitó.

Hijos de Europa

2 Asterio, príncipe de los cretenses, desposó a Europa y crió a los hijos de ésta[7]. Cuando ellos crecieron se pelearon por el amor de un muchacho llamado Mileto, hijo de Apolo y Aría, hija de Cléoco. Como el muchacho prefiriese a Sarpedón, lucharon, venció Minos y los otros huyeron. Mileto desembarcó en Caria y fundó allí una ciudad a la que dio su nombre[8]. Sarpedón se alió con Cílix, que estaba en guerra con los licios, y al repartirse la región reinó en Licia[9]. Zeus le concedió vivir durante tres generaciones. Algunos dicen que el objeto de su amor y de su querella había sido Atimnio, hijo de Zeus y Casiopea. Radamantis legisló para los isleños, pero más tarde huyó a Beocia y desposó a Alcmena[10]; desde su muerte actúa como juez en el Hades junto a Minos. Éste residió en Creta, promulgó leyes y se casó con Pasífae, hija de Helios y Perseide[11] —aunque según Asclepiades, con Creta, hija de Asterio—, y engendró hijos, Catreo, Deucalión, Glauco y Androgeo, e hijas, Acale, Jenódice, Ariadna y Fedra; en una ninfa paria, Eurimedonte, Nefalión, Crises y Filolao; en Dexitea, Euxantio.

Minos y Pasífae. El Minotauro

Muerto Asterio sin descendencia, Minos 3 quiso reinar en Creta, pero se lo impidieron. Él alegaba que había recibido de los dioses el reino; como prueba de ello afirmó que le otorgarían lo que pidiese. Mientras ofrecía un sacrificio a Posidón suplicó que saliera del fondo del mar un toro, prometiendo inmolarlo. Posidón hizo surgir un toro magnífico y Minos obtuvo el reino, pero entonces envió el toro a su vacada y sacrificó otro en su lugar[12]. Minos fue el primero que ostentó el dominio del mar y sometió casi todas las islas[13]. Posidón, irritado con él por no haber sacrificado el toro, embraveció a éste y lo hizo objeto del amor de Pasífae. Ella, en su pasión por el toro, tuvo como cómplice a Dédalo, un arquitecto que había huido de Atenas por asesinato[14]. Dédalo construyó una vaca de madera sobre ruedas, la vació, le cosió alrededor la piel de una vaca desollada y, llevándola al prado donde el toro solía pacer, metió dentro a Pasífae; el toro llegó y copuló con ella como si se tratara realmente de una vaca[15]. Pasífae dio a luz a Asterio, el llamado Minotauro, que tenía rostro de toro y lo demás de hombre; Minos, advertido por ciertos oráculos, lo encerró y mantuvo custodiado en el laberinto[16]. Éste, construido por Dédalo, era un recinto de complicados ambages que confundían la salida. Pero de Minotauro, Androgeo, Fedra y Ariadna hablaremos después al referirnos a Teseo[17].

Catreo y sus hijos: Altémenes y Apemósine

2 Catreo, hijo de Minos, tuvo tres hijas, Aérope, Clímene y Apemósine, y un hijo, Altémenes[18]. Cuando Catreo consultó al oráculo sobre el término de su vida, el dios le contestó que moriría a manos de uno de sus hijos. Catreo ocultó la predicción, pero Altémenes, que la había oído, por temor a convertirse en parricida se alejó de Creta con su hermana Apemósine, y habiendo llegado a un lugar de Ródas tomó posesión de él y lo llamó Cretinia. Desde el monte Atabirio[19] contempló las islas circundantes y, al columbrar Creta, erigió un altar a Zeus Atabirio en recuerdo de los dioses patrios[20]. No mucho más tarde se convirtió en el asesino de su hermana. Pues Hermes, que se había enamorado de ella, incapaz de alcanzarla cuando huía (ya que lo aventajaba por la agilidad de sus pies), extendió por el camino pieles frescas; Apemósine, al regresar de la fuente, resbaló en ellas y fue violada. Relató lo sucedido a su hermano, pero éste, creyendo que lo del dios era una excusa, la mató a patadas. 2 Catreo entregó Aérope y Clímene a Nauplio para que las vendiese en el extranjero; Aérope se casó con Plístenes, de quien tuvo a Agamenón y Menelao; a Clímene la desposó Nauplio, padre de Éax y Palamedes. Tiempo después Catreo, que agobiado por la edad deseaba transferir el reino a su hijo Altémenes, fue a Rodas. Al desembarcar con los héroes en un lugar desierto de la isla, fueron acosados por unos boyeros que los tomaron por piratas, y aunque Catreo les dijo la verdad los ladridos de los perros les impidieron oírlo; mientras los atacaban llegó Altémenes y mató a su padre con una jabalina, sin saber quién era. Al comprenderlo, después de orar se precipitó a una sima.

Muerte y resurrección de Glauco, hijo de Minos. Poliido

Deucalión tuvo dos hijos, Idomeneo 3 y Creta, y un bastardo, Molo. Glauco[21], todavía niño, cuando perseguía a un ratón cayó en una vasija de miel y murió. Al desaparecer éste, Minos emprendió una intensa búsqueda y consultó con los adivinos el modo de encontrarlo. Los Curetes lo informaron de que en sus rebaños había una vaca tricolor; quien mejor pudiera describir el color de esa vaca sería también capaz de devolverle vivo a su hijo. Convocados los adivinos, Poliido, hijo de Cérano, comparó el color de la vaca con la zarzamora[22], y obligado a buscar al niño lo encontró por medio de cierta adivinación. Pero Minos le dijo que debía resucitarlo y lo encerró con el cadáver. Cuando se hallaba sumamente perplejo vio que se acercaba al cadáver una serpiente; le arrojó una piedra y la mató, por miedo a que lo matasen a él si algo le sucedía al cuerpo. Llegó otra serpiente y, al ver muerta a la anterior, se alejó y regresó en seguida con una hierba que extendió sobre todo el cuerpo de la otra; tan pronto como le fue colocada la hierba, la serpiente revivió. Poliido contempló aquello admirado y aplicando la 2 misma hierba al cuerpo de Glauco lo resucitó[23]. Minos recobró pues al niño, pero ni aún así permitía que Poliido volviese a Argos hasta haber enseñado a Glauco el arte adivinatoria. Poliido así forzado lo instruyó, pero a punto de zarpar ordenó a Glauco que le escupiese en la boca: Glauco lo hizo y olvidó el arte de la adivinación. Hasta aquí mi relato de los descendientes de Europa.

DESCENDENCIA DE AGÉNOR (CADMO)

Cadmo funda Tebas. Los espartos

4 Muerta Telefasa, Cadmo la enterró, y después de haber sido hospedado por los tracios se dirigió a Delfos para preguntar por Europa. El dios le contestó que no se ocupase de ella sino que con una vaca como guía fundase una ciudad allí donde el animal cayera agotado. Recibido este oráculo cruzó Fócide, y habiendo hallado la vaca en los rebaños de Pelagonte, la siguió. Ésta, tras recorrer Beocia, se tendió en el actual emplazamiento de Tebas[24]. Con el deseo de sacrificar la vaca a Atenea envió a varios de sus compañeros a sacar agua de la fuente de Ares, pero un dragón —nacido de Ares, según algunos— que custodiaba la fuente aniquiló a la mayoría de los enviados[25]. Cadmo, indignado, dio muerte al dragón y por consejo de Atenea sembró sus dientes[26]. Hecho esto, surgieron de la tierra hombres armados a los que llamaron espartos[27]. Éstos se mataron entre sí, unos en pelea involuntaria y otros por desconocimiento. Ferecides dice que Cadmo, al ver brotar de la tierra hombres armados, les arrojó piedras, y ellos, creyendo cada uno que habían sido arrojadas por el otro, comenzaron a pelear. Sobrevivieron cinco, Equión, Udeo, Ctonio, Hiperénor y Peloro[28]. Cadmo para expiar su crimen sirvió a Ares durante 2 un año perpetuo; este año equivalía a ocho.

Prole de Cadmo. Sémele. Nacimiento de Dioniso. Ino y Atamante

Después de la servidumbre, Atenea le proporcionó el reino y Zeus le dio por esposa a Harmonía, hija de Afrodita y Ares, y todos los dioses dejaron el cielo y celebraron las bodas en la tierra cadmea con banquetes e himnos[29]. Cadmo regaló a Harmonía un peplo, y un collar, obra de Hefesto, y según algunos dádiva suya o, según Ferecides, de Europa, quien lo habría recibido de Zeus[30]. Cadmo tuvo hijas, Autónoe, Ino, Sémele y Ágave, y un hijo, Polidoro[31]. Ino se casó con Atamante, Autónoe con Aristeo, y Ágave con Equión. Zeus enamorado de 3 Sémele yació con ella a escondidas de Hera. Zeus prometió conceder a Sémele lo que le pidiese, y ella, engañada por Hera, pidió que se le presentase tal como había ido al desposorio con la diosa[32]. No pudiendo negarse, Zeus llegó al tálamo en un carro entre relámpagos y truenos y lanzó el rayo. Sémele murió de terror, y Zeus, arrebatando del fuego el feto de seis meses, lo cosió en su muslo[33]. Después de morir Sémele las otras hijas de Cadmo divulgaron el rumor de que su hermana había tenido relaciones amorosas con un mortal y que Zeus la había fulminado por haberlo calumniado[34]. A su debido tiempo Zeus deshizo el cosido y nació Dioniso, que fue confiado a Hermes. Éste lo llevó a Ino y Atamante y los persuadió para que lo criasen como a una muchacha[35]. Pero Hera, indignada, los enloqueció: Atamante mató a su primogénito Learco dándole caza como a un ciervo[36], e Ino echó a Melicertes en una caldera hirviendo y luego arrastrándola con el cadáver de su hijo se arrojó al mar. Ella recibe también el nombre de Leucotea, y su hijo el de Palemón; así los llaman los navegantes, a quienes socorren en las tempestades[37]. En honor de Melicertes instauró Sísifo los juegos ístmicos[38]. Zeus eludió la cólera de Hera transformando a Dioniso en cabrito, y Hermes se lo llevó a las ninfas que habitaban en Nisa, en Asia, a las que después Zeus, catasterizadas, denominó Híades[39].

Acteón

De Autónoe y Aristeo nació un hijo, 4 Acteón, que fue criado por Quirón y adiestrado en la caza, y acabó comido por sus propios perros en el Citerón. Según Acusilao murió de esta manera pues Zeus se había enfurecido con él por haber pretendido a Sémele, pero de acuerdo con la opinión general murió por haber visto a Ártemis bañándose; dicen que la diosa inmediatamente lo transformó en ciervo y volvió rabiosos a sus cincuenta perros, que al desconocerlo lo devoraron[40]. Muerto Acteón, los perros buscaron a su amo aullando lastimeramente y en la búsqueda llegaron hasta la cueva de Quirón, quien modeló una imagen de Acteón para calmar su pena.

Los nombres de los perros de Acteón, de los… Así

ahora, rodeando su hermoso cuerpo como el de un animal,

los fuertes perros lo despedazaron. Cerca Árcena, la primera,

… después de ella, la robusta prole,

Linceo y Balio, famoso por sus pies, y Amarinto.

Y a éstos los enumeró claramente por sus nombres,

y entonces Acteón pereció por designio de Zeus.

Pues los primeros que bebieron la negra sangre de su amo

fueron Esparto, Omargo y Bores de marcha rápida.

Éstos, los primeros, devoraron a Acteón y lamieron su sangre,

después de ellos todos los demás se precipitaron ansiosos…

Sirva de consuelo para los hombres en los terribles sufrimientos[41].

Viajes de Dioniso. Licurgo

5 Dioniso fue el descubridor de la vid[42] y, enloquecido por Hera, anduvo errante por Egipto y Siria[43]. Acogido primero por Proteo, rey de los egipcios, llegó más tarde a Cíbela, en Frigia; allí, purificado por Rea e iniciado en sus rituales[44], recibió de ella la túnica y marchó a través de Tracia contra los indios. Licurgo, hijo de Driante y rey de los edones, que habitaban a orillas del río Estrimón, fue el primero que lo ultrajó y expulsó. Dioniso se refugió en el mar junto a Tetis, hija de Nereo, pero las Bacantes y una multitud de sátiros que lo seguían fueron apresados. De pronto las Bacantes quedaron libres y Licurgo se volvió loco por obra de Dioniso. En su demencia, creyendo podar un sarmiento, mató a su hijo Driante golpeándolo con un hacha, y después de mutilarlo recobró la razón. Como la tierra se hiciese estéril, el dios vaticinó que volvería a dar fruto si Licurgo moría. Al oír esto los edones lo llevaron atado al monte Pangeo donde por voluntad de Dioniso murió destrozado por caballos[45].

Penteo. Dioniso y los piratas

Después de recorrer Tracia y toda 2 la tierra índica, donde erigió estelas, llegó a Tebas y obligó a las mujeres a abandonar sus casas y a entregarse al delirio báquico en el Citerón. Penteo, hijo de Ágave y Equión, heredero del reino de Cadmo, intentó impedirlo y, yendo al Citerón para observar a las Bacantes, fue desmembrado por su madre Ágave que en un rapto de locura lo confundió con una fiera[46]. Dioniso, una vez que hubo mostrado a los tebanos que era un dios, se dirigió a Argos, y allí de nuevo, al no recibir veneración, infundió la locura en las mujeres: en los montes devoraban la carne de sus hijos lactantes[47]. Para cruzar de Icaria a Naxos alquiló una trirreme 3 de piratas tirrenos. Éstos, habiendo embarcado, con el propósito de venderlo pasaron de largo por Naxos y pusieron rumbo a Asia, pero Dioniso convirtió el mástil y los remos en serpientes y llenó el barco de yedra y sonido de flautas. Los piratas, enloquecidos, se arrojaron al mar y se transformaron en delfines[48]; de este modo los hombres comprendieron que era un dios y lo honraron. Él rescató del Hades a su madre, y dándole el nombre de Tione subió con ella al cielo[49].

Cadmo y Harmonía entre los ilirios

4 Cadmo y Harmonía partieron de Tebas y llegaron a la región de los enqueleos, que habían sido atacados por los ilirios; el dios les vaticinó que vencerían si entregaban el mando a Cadmo y Harmonía; ellos, persuadidos, así lo hicieron y derrotaron a los ilirios. Cadmo reinó sobre los ilirios y tuvo un hijo, Ilirio[50]. Más tarde Zeus transformó a Cadmo y Harmonía en serpientes y los envió a los Campos Elisios[51].

Los descendientes de Polidoro: Lábdaco, Layo, Anfión y Zeto

5 Polidoro, que llegó a ser rey de Tebas[52], se casó con Nicteide, hija de Nicteo, hijo de Ctonio, y engendró a Lábdaco[53]; éste pereció poco después que Penteo por ser tan obstinado como él, dejando un hijo de un año de edad, Layo, durante cuya infancia ocupó el trono Lico, hermano de Nicteo[54]. Ambos hermanos habían huido de Eubea por haber matado a Flegias, hijo de Ares y Dotis la beocia, y habitaron en Hiria y…; desde allí, dirigiéndose a Tebas, por su amistad con Penteo, obtuvieron la ciudadanía. Lico, elegido polemarco por los tebanos, impuso su autoridad durante veinte años; murió a manos de Zeto y Anfión por lo siguiente: Antíope era una hija de Nicteo con, la que Zeus tuvo relaciones amorosas. Cuando se vio encinta, amenazada por su padre fue a refugiarse en Sición junto a Epopeo, quien la desposó. Nicteo, abatido, se suicidó, después de haber ordenado a Lico que castigara a Epopeo y Antíope. Lico guerreó contra Sición y, una vez sometida, mató a Epopeo y se llevó prisionera a Antíope[55]. En el camino, en Eléuteras de Beocia, Antíope dio a luz dos hijos, que fueron expuestos; un boyero los encontró y los crió llamando a uno Zeto y al otro Anfión. Zeto se dedicó a apacentar la vacada y Anfión a la música, pues Hermes le había regalado una lira[56]. Lico y Dirce, su mujer, encerraron a Antíope y la maltrataron; pero un día sus ligaduras se desataron por sí solas y ella sin ser vista escapó a la granja de sus hijos deseosa de que la acogiesen. Cuando éstos reconocieron a su madre, dieron muerte a Lico; Dirce fue atada a un toro y su cadáver arrojado a una fuente que por ella se llama Dirce. Obtenido el reino, fortificaron la ciudad con las piedras atraídas por la lira de Anfión. Proscribieron a Layo, que residió en el Peloponeso como huésped de Pélope; pero enamorado del hijo de éste, Crisipo, mientras le enseñaba a conducir el carro, lo raptó[57].

Níobe y sus hijos

6 Zeto se casó con Tebe, de quien recibe nombre la ciudad de Tebas. Anfión con Níobe, hija de Tántalo, que le dio siete hijos: Sípilo, Eupínito, Ismeno, Damasictón Agénor, Fedimo y Tántalo, e igual número de hijas: Etodea (o según algunos Neera), Cleodoxa, Astíoque, Ftía, Pelopia, Asticratía y Ogigia. Hesíodo dice que fueron diez hijos y diez hijas; Herodoro que fueron dos varones y tres hembras; Homero que seis hijos y seis hijas. Níobe, feliz con tantos hijos, decía ser más fecunda que Leto, por lo que ésta, indignada, incitó a Ártemis y Apolo contra aquéllos. Ártemis flechó a las muchachas en la casa, y Apolo mató a todos los varones juntos cuando cazaban en el Citerón[58]. De éstos sólo se salvó Anfión, y de las doncellas, Cloris, la mayor, con la cual se casó Neleo[59]. Según Telesila se salvaron Amiclas y Melibea, pues Anfión también habría muerto flechado por ellos. La propia Níobe abandonó Tebas y marchó al lado de su padre Tántalo en Sípilo, y allí, por sus súplicas a Zeus, fue transformada en una roca que noche y día derramaba lágrimas[60].

Los labdácidas: Edipo

A la muerte de Anfión[61] ocupó el 7 trono Layo, que se casó con una hija de Meneceo, a la que unos llaman Yocasta y otros Epicasta[62]. El oráculo le había advertido que no tuviera descendencia, pues su hijo habría de ser parricida; a pesar de esto él, embriagado, yació con su mujer[63]. Cuando nació el niño, después de perforarle los tobillos con punzones[64], lo entregó a un pastor para que lo expusiera. Éste abandonó al niño en el Citerón, donde lo encontraron unos boyeros de Pólibo, rey de Corinto, y se lo llevaron a Peribea, su mujer[65]. Ella lo tomó a su cargo haciéndolo pasar por hijo suyo, y después de curarle los tobillos, lo llamó Edipo a causa de sus pies hinchados[66]. Cuando el muchacho creció, como aventajara en fuerza a sus compañeros, por envidia lo tildaron de espurio. Edipo interrogó a Peribea y, al no quedar satisfecho, fue a Delfos a preguntar por sus verdaderos padres. El dios le dijo que no regresara a su patria, pues de lo contrario habría de matar a su padre y yacer con su madre. Al oír esto Edipo, creyendo ser hijo de quienes se decían sus padres, se alejó de Corinto; cuando en su carro atravesaba Fócide, en un camino estrecho se encontró con Layo que iba también en un carro[67]. Polifontes, palafrenero de Layo, le ordenó dejar libre el camino y, ante su desobediencia y dilación, mató a uno de sus caballos. Edipo, indignado, dio muerte a Polifontes 8 y a Layo, y se dirigió a Tebas. Layo fue sepultado por Damasístrato, rey de Platea, y Creonte, hijo de Meneceo, ocupó el trono. Durante su reinado una gran calamidad cayó sobre Tebas, pues Hera envió a la Esfinge, hija de Equidna y Tifón[68]; tenía rostro de mujer, pecho, patas y cola de león, y alas de pájaro. Había aprendido de las Musas un enigma, y situada en el monte Ficio se lo planteaba a los tebanos. El enigma era éste: ¿qué ser provisto de voz es de cuatro patas, de dos y de tres? Según un oráculo, los tebanos se librarían de la Esfinge cuando resolvieran el enigma; por ello a menudo se reunían tratando de hallar la respuesta, y como no la encontraban, la Esfinge se apoderaba de uno de ellos y lo engullía. Habían perecido ya muchos, y el último Hemón, hijo de Creonte[69]. Cuando éste pregonó que otorgaría el reino y la esposa de Layo a quien descifrase el enigma, Edipo, habiéndolo oído, encontró la solución y dijo que el enigma propuesto por la Esfinge se refería al hombre, que de niño es cuadrúpedo, pues anda a gatas, en la madurez bípedo y en la vejez usa como tercer sostén el bastón. Entonces la Esfinge se arrojó desde la acrópolis y Edipo obtuvo el reino y se casó con su madre sin reconocerla. Engendró hijos, Polinices y Eteocles, e hijas Ismene y Antígona[70]; algunos dicen que los tuvo de Euriganía, hija de Hiperfante[71]. Más tarde, al descubrirse el secreto, Yocasta 9 se ahorcó[72]; Edipo se arrancó los ojos y, desterrado de Tebas, maldijo a sus hijos que presenciaban su expulsión sin defenderlo[73]. Con Antígona llegó a Colono, en el Ática, donde está el recinto sagrado de las Euménides, se sentó allí como suplicante y, acogido por Teseo, murió poco después[74].

Polinices en Argos. Tideo

6 Eteocles y Polinices respecto al trono acordaron ocuparlo alternativamente un año cada cual. Según unos reinó primero Polinices y al cabo del año entregó el poder a Eteocles, pero otros dicen que primero gobernó Eteocles y se negó a ceder el reino[75]. Entonces Polinices, expulsado de Tebas, se dirigió con el collar y el peplo[76] a Argos, donde reinaba Adrasto, hijo de Tálao. Polinices se acercó al palacio durante la noche y entabló una lucha con Tideo, hijo de Eneo, que había huido de Calidón[77]. Ante el repentino alboroto apareció Adrasto y los separó. Éste, recordando que un adivino le había aconsejado unir a sus hijas con un jabalí y un león, los eligió como yernos, pues ostentaban en sus escudos el uno la cabeza de un jabalí, el otro la de un león[78]. Tideo casó con Deípile y Polinices con Argía; Adrasto prometió restablecer a ambos a sus patrias. Primero se dispuso a marchar contra Tebas y convocó a los jefes.

Anfiarao y Erifile

Anfiarao, hijo de Oícles, era adivino 2 y, previendo que todos los que tomaran parte en la expedición excepto Adrasto habían de perecer, rehusaba ir y desanimaba a los demás. Pero Polinices fue ante Ifis, hijo de Aléctor, para saber cómo se podría obligar a Anfiarao a combatir. Ifis le respondió que a condición de que Erifile recibiese el collar[79]. Aunque Anfiarao había prohibido a Erifile aceptar regalos de Polinices, éste le entregó el collar y le pidió que convenciera a Anfiarao para que guerrease. Pues dependía de ella desde que Anfiarao, habiendo disputado con Adrasto, y reconciliado con él más tarde, había jurado que Erifile arbitraría en futuras disensiones[80]. Ahora que Adrasto incitaba a la lucha contra Tebas y Anfiarao se oponía, Erifile, tras admitir el collar, lo hizo marchar con Adrasto. Forzado así a luchar, Anfiarao encargó a sus hijos que, al hacerse adultos, mataran a su madre y emprendieran una expedición contra Tebas.

Los siete contra Tebas

Adrasto organizó un ejército con siete 3 jefes y se apresuró a marchar sobre Tebas. Éstos eran los caudillos[81]: Adrasto, hijo de Tálao; Anfiarao, hijo de Oícles; Capaneo, hijo de Hipónoo; Hipomedonte, hijo de Aristómaco, o según otros de Tálao; éstos de Argos. Polinices, hijo de Edipo, de Tebas. Tideo, hijo de Eneo, etolio. Partenopeo, hijo de Melanión, arcadio. Algunos no enumeran a Tideo y Polinices, pero incluyen entre los siete a Eteoclo, hijo de Ifis, y a Mecisteo[82].

Muerte de Ofeltes Instauración de los juegos nemeos

4 Cuando hubieron llegado a Nemea, donde reinaba Licurgo, buscaron agua; Hipsípila, nodriza de Ofeltes, hijo de Eurídice y Licurgo, los encaminó a la fuente, abandonando al niño entretanto (pues las mujeres lemnias, al advertir que Toante estaba a salvo, lo habían matado y habían vendido como esclava a Hipsípila; ésta, comprada por Licurgo, servía en su casa)[83], pero mientras ella les mostraba la fuente, una serpiente mató a Ofeltes. De regreso Adrasto y los suyos mataron a la serpiente y enterraron al niño. Anfiarao les dijo que este indicio prefiguraba el futuro y por eso al niño le llamaron Arquémoro[84]. En su honor instauraron los juegos nemeos: Adrasto venció en la carrera de caballos, Eteoclo en la pedestre, Tideo en el pugilato, Anfiarao en el salto y el disco, Laódoco en la jabalina, Polinices en la lucha, y Partenopeo con el arco[85].

Tideo enviado a Tebas

Al llegar al Citerón enviaron a Tideo 5 para que dijera a Eteocles que debía ceder el trono a Polinices, según lo convenido[86]. Visto que Eteocles no hacía caso, Tideo puso a prueba a los tebanos desafiándolos a combates singulares y salió vencedor en todos. A su regreso cincuenta guerreros armados le tendieron una emboscada, pero él mató a todos excepto a Meón, y luego volvió al campamento.

Ataque a Tebas. Tiresias

Los argivos armados se acercaron a 6 las murallas y, como había siete puertas, Adrasto se situó en la puerta Homoloida, Capaneo en la Ogigia, Anfiarao en la Prétida, Hipomedonte en la Oncaida, Polinices en la Hipsista, Partenopeo en la Electra, y Tideo en la Crénida[87]. También Eteocles armó a los tebanos y, designando el mismo número de jefes que sus adversarios, los puso en orden de batalla, y por medio de la adivinación trató de saber cómo podrían vencer al enemigo. Vivía entre los tebanos un adivino, 7 Tiresias —hijo de Everes y de la ninfa Cariclo, y descendiente del esparto Udeo—, que había sido privado de la vista. Sobre su ceguera y su arte adivinatoria circulan diferentes versiones. Unos dicen que lo cegaron los dioses por haber revelado a los hombres sus secretos; pero según Ferecides lo cegó Atenea, pues como Cariclo contaba con el afecto de Atenea[88]…, él vio a la diosa completamente desnuda, y ésta, tapándole los ojos con sus manos, lo cegó. Cariclo le rogó que le devolviera la vista, pero no pudo; en cambio purificó sus oídos para que pudiera interpretar el lenguaje de las aves y le regaló un báculo de cerezo silvestre que le permitía caminar como los videntes[89]. Por su parte Hesíodo dice que Tiresias había hallado unas serpientes copulando cerca de Cilene y, por haberlas herido, fue transformado de hombre en mujer; pero al ver a aquellas serpientes uniéndose en otra ocasión, se volvió hombre de nuevo[90]. Por eso cuando Zeus y Hera disputaban sobre quién disfrutaba más en el amor, la mujer o el hombre, preguntaron a Tiresias. Éste dijo que, si el placer tuviera diez partes, los hombres gozarían sólo de una y las mujeres de nueve; entonces Hera lo cegó, pero Zeus le concedió el arte de la adivinación.

Esto es lo que dijo Tiresias a Zeus y Hera:

El hombre goza una sola parte de diez

mientras que la mujer se satisface en las diez deleitando su mente[91].

Tiresias tuvo también larga vida.

Cuando los tebanos lo consultaron, les vaticinó que obtendrían la victoria si Meneceo, hijo de Creonte, se inmolaba voluntariamente a Ares[92]. Al oír esto Meneceo se degolló ante las puertas. Entablado el combate, los cadmeos fueron perseguidos hasta las murallas, y cuando Capaneo pretendía escalarlas Zeus lo fulminó[93]. Al ocurrir esto, los argivos se dieron a la fuga; 8 como perecieran muchos, Eteocles y Polinices, por acuerdo de los dos ejércitos, lucharon por el reino en combate singular y se mataron el uno al otro[94]. En otra dura batalla destacaron los hijos de Ástaco, pues Ísmaro mató a Hipomedonte, Léades a Eteoclo y Anfídico a Partenopeo —aunque según Eurípides a Partenopeo lo mató Periclímeno, hijo de Posidón[95]. Melanipo, el único hijo superviviente de Ástaco, hirió en el vientre a Tideo. Cuando éste yacía moribundo, Atenea le llevó un remedio que había obtenido de Zeus, con el cual intentaba hacerlo inmortal. Pero Anfiarao, que odiaba a Tideo porque en contra de su deseo había persuadido a los argivos a marchar contra Tebas, al darse cuenta de la intención de la diosa, cortó la cabeza de Melanipo y se la llevó a Tideo quien, aunque herido, lo había matado. Tideo la abrió y se tragó los sesos. Al ver esto Atenea, asqueada, desistió de su buena acción y lo aborreció[96]. Anfiarao huyó hasta el río Ismeno, pero antes de que Periclímeno pudiese herirlo por la espalda, Zeus lanzando un rayo hendió la tierra, y Anfiarao desapareció con su carro y el auriga Batón, o según algunos, Élato; y Zeus lo hizo inmortal[97]. Sólo Adrasto se salvó gracias a su caballo Arión; a éste lo engendró Posidón en Deméter, la cual había tomado la figura de una erinia al unirse con él[98].

Antígona. Conquista de Tebas por los atenienses

7 Cuando Creonte se hizo cargo del reino de Tebas dejó insepultos los cadáveres de los argivos y, después de pregonar que nadie los enterrara, puso vigilantes. Antígona, una de las hijas de Edipo, robó el cuerpo de Polinices y lo enterró en secreto, pero sorprendida por Creonte fue encerrada viva en una tumba[99]. Adrasto al llegar a Atenas se refugió en el altar de la Piedad, y poniendo en él una rama de olivo suplicó que se enterraran los cadáveres[100]. Los atenienses con Teseo fueron contra Tebas, la tomaron y entregaron los cadáveres a sus familiares para que los sepultasen[101]. Mientras ardía la pira de Capaneo, se arrojó a ella su mujer Evadne, hija de Ifis, y ardió con él[102].

Los Epígonos. Conquista de Tebas. Muerte de Tiresias

Al cabo de diez años los hijos de los 2 muertos, llamados los Epígonos, decidieron atacar Tebas para vengar la muerte de sus padres[103]; cuando consultaron el oráculo el dios les vaticinó la victoria si los guiaba Alcmeón. Éste, que no quería ponerse al mando de la expedición antes de dar el castigo a su madre, sin embargo lo hizo; pues Erifile había recibido de Tersandro, hijo de Polinices, el peplo, y persuadió también a sus hijos para que luchasen[104]. Con Alcmeón como jefe, marcharon contra Tebas. Éstos fueron los guerreros: Alcmeón y Anfíloco, hijos de Anfiarao; Egialeo, hijo de Adrasto; Diomedes, hijo de Tideo; Prómaco, hijo de Partenopeo; Esténelo, hijo de Capaneo; Tersandro, hijo de Polinices; y Euríalo, hijo de Mecisteo[105]. Éstos primero devastaron las aldeas circundantes; 3 luego, cuando los tebanos avanzaron contra ellos guiados por Laodamante, hijo de Eteocles, combatieron con ardor, y Laodamante mató a Egialeo, pero Alcmeón a Laodamante[106]. Tras la muerte de éste, los tebanos buscaron refugio en las murallas. Tiresias les aconsejó que despacharan un heraldo para pactar con los argivos y que entretanto huyeran; enviado el heraldo a los enemigos, y montando en los carros a sus hijos y mujeres, salieron de la ciudad. Por la noche, al llegar a una fuente llamada Tilfusa, Tiresias bebió de ella y murió[107]. Los tebanos, después de vagar largo tiempo, fundaron 4 la ciudad de Hestiea y allí se establecieron. Pero los argivos, enterados más tarde de la fuga de los tebanos, entraron en la ciudad, recogieron los despojos y derribaron las murallas; enviaron parte del botín a Apolo en Delfos y junto con él a Manto, la hija de Tiresias, pues habían prometido al dios que, cuando tomaran Tebas, le dedicarían lo más valioso de la presa[108].

Alcmeón. Calírroe. Anfíloco

5 Después de la toma de Tebas, cuando Alcmeón supo que su madre Erifile había sido sobornada para causar también su ruina, se indignó aún más y en cumplimiento del mandato de Apolo le dio muerte[109]. Algunos dicen que la mató con la ayuda de su hermano Anfíloco, otros que él solo. Alcmeón fue perseguido por la erinia del matricidio y, enloquecido, se dirigió en primer lugar a Oícles[110] en Arcadia y, desde allí, a Fegeo en Psófide. Purificado por Fegeo, tomó por esposa a su hija Arsínoe y le entregó el collar y el peplo[111]. Más tarde, al volverse estéril la tierra por su causa, el dios le ordenó que marchara al Aqueloo para obtener allí la revisión de su proceso. Primero se dirigió a Eneo, en Calidón, que le dio hospitalidad, luego llegó a la región de los tesprotos, de donde fue expulsado. Finalmente alcanzó las fuentes del Aqueloo y, purificado por éste, desposó a su hija Calírroe, y después de colonizar el terreno aluvial del Aqueloo, lo habitó[112]. Pero más tarde Calírroe, deseosa de obtener el collar y el peplo, le dijo que no conviviría con él hasta que no se los entregase. Entonces Alcmeón volvió a Psófide y dijo a Fegeo que según un vaticinio se libraría de su locura si llevaba a Delfos como ofrenda el collar y el peplo. Fegeo, confiado, se los entregó. Pero, habiendo denunciado un criado que Alcmeón los quería para Calírroe, por mandato de Fegeo sus hijos le tendieron una emboscada y lo mataron. A Arsíone, que les había reprochado su acción, sus hermanos la llevaron a Tegea metida en una arca y la entregaron como esclava a Agapénor, acusándola con falsedad de haber asesinado a Alcmeón. Al conocer la muerte de Alcmeón, Calírroe, 6 que era cortejada por Zeus, pide a éste que haga adultos inmediatamente a los hijos habidos de Alcmeón para que venguen la muerte de su padre. Así, transformados de pronto en adultos, se aprestaron a vengarlo[113]. Por entonces los hijos de Fegeo, Prónoo y Agénor[114], marchaban a Delfos a consagrar el collar y el peplo y se alojaron en casa de Agapénor, al tiempo que los hijos de Alcmeón, Anfotero y Acarnán. Éstos mataron a los asesinos de su padre y dirigiéndose a Psófide penetraron en el palacio y dieron muerte a Fegeo y a su mujer; perseguidos hasta Tegea se salvaron con la ayuda de los tegeos y algunos argivos, poniendo en fuga a los psofidios. 7 Una vez que hubieron informado a su madre de lo sucedido, llegaron a Delfos y dedicaron el collar y el peplo en cumplimiento del mandato de Aqueloo[115]. Luego siguieron hacia Epiro, reunieron colonos y poblaron Acarnania[116].

Eurípides dice que durante su locura Alcmeón había engendrado en Manto, la hija de Tiresias, un hijo, Anfíloco, y una hija, Tisífone; llevó los niños a Corinto y los entregó al rey Creonte para que los criase; pero a Tisífone, que sobresalía por su belleza, la mujer de Creonte la vendió como esclava, pues temía que Creonte la hiciera su esposa. Alcmeón la compró y la tuvo como sirvienta, sin percatarse de que era su propia hija; cuando fue a Corinto para reclamar a sus hijos, recobró también a Anfíloco. Éste, en obediencia a un oráculo de Apolo, fundó Argos Anfilóquico[117].

DESCENDENCIA DE PELASGO

Licaón y sus hijos

8 Volvamos ahora a Pelasgo, que según Acusilao era hijo de Zeus y Níobe, como suponíamos[118], aunque Hesíodo dice que era autóctono. De Pelasgo y la oceánide Melibea, o según otros de la ninfa Cilene, nació un hijo, Licaón, que siendo rey de los arcadios engendró cincuenta hijos en muchas mujeres: Meleneo, Tesproto, Hélice, Níctimo, Peucetio, Cauy Mecisteo, Hopleo, Macareo, Macedno, Horo, Pólico, Acontes, Evemón, Ancior, Arquébates, Carterón, Egeón, Palante, Eumón, Caneto, Prótoo, Lino, Coretonte, Ménalo, Teléboas, Fisio, Faso, Ftío, Licio, Halifero, Genétor, Bucolión, Socleo, Fineo, Eumetes, Harpaleo, Porteo, Platón, Hemón, Cineto, León, Harpálico, Hereeo, Titanas, Mantineo, Clítor, Estínfalo, Orcómeno[119]…. Éstos superaban a todos los hombres en orgullo e impiedad. Zeus, deseoso de probar su impiedad, se les presentó bajo el aspecto de un jornalero. Ellos le ofrecieron su hospitalidad, y habiendo degollado un niño de los nativos, mezclaron sus entrañas con la víctima de los sacrificios y se lo ofrecieron, instigados por Ménalo, el hermano mayor[120]. Zeus, asqueado, derribó la mesa en el lugar que ahora se llama Trapezunte[121], y fulminó a Licaón[122] y a sus hijos excepto al más joven, Níctimo, pues Gea, adelantándose, asió la diestra de Zeus y calmó su cólera. Durante el reinado de Níctimo ocurrió 2 el diluvio en la época de Deucalión[123]. Hay quienes aseguran que se produjo por la impiedad de los hijos de Licaón.

Calisto

Eumelo y otros dicen que Licaón tuvo también una hija, Calisto; Hesíodo en cambio la cree una de las ninfas, Asio la da por hija de Nicteo, y Ferecides, de Ceteo. Ésta era compañera de Ártemis en la caza, vestía como ella y le había jurado mantenerse virgen. Pero Zeus, enamorado de ella, y adoptando la apariencia de Ártemis según unos, de Apolo según otros, la violó. Queriendo ocultarla a Hera, la transformó en osa, pero Hera convenció a Ártemis para que le disparase sus flechas como a un animal salvaje. Algunos dicen que Ártemis la flechó por no haber conservado su virginidad. Al morir Calisto, Zeus tomó al niño, al que llamó Árcade, y le encargó a Maya que lo criara en Árcadia; a Calisto la catasterizó con el nombre de Osa[124].

Los descendientes de Árcade. Auge, madre de Télefo

9 Árcade tuvo dos hijos, Élato y Afidas, de Leanira, hija de Amidas, o de Meganira, hija de Crocón, o, según Eumelo, de la ninfa Crisopelía. Éstos se repartieron la región[125]: Élato obtuvo todo el poder y engendró en Laódice, hija de Cíniras, a Estínfalo y Pereo. Afidas engendró a Áleo y Estenebea, a la que desposó Preto. De Áleo y Neera, hija de Pereo, nacieron una hija, Auge, y dos hijos, Cefeo y Licurgo. Auge, seducida por Heracles[126], ocultó la criatura en el recinto sagrado de Atenea, de quien era sacerdotisa. Como la tierra se volviera estéril y un oráculo revelase que había algo impío en el recinto de Atenea, Auge fue descubierta por su padre y entregada a Nauplio para que le diera muerte. Pero éste la entregó a Teutrante, príncipe de los misios, que la tomó por esposa. El niño, expuesto en el monte Partenio, fue amamantado por una cierva y por eso se llamó Télefo. Criado por unos pastores de Corinto, acudió a Delfos para indagar acerca de sus padres y, obtenida la respuesta del dios, marchó a Misia y llegó a ser hijo adoptivo de Teutrante; al morir éste, lo sucedió en el trono.

Atalanta y Melanión

De Licurgo y Cleofile, o Eurínome, 2 nacieron Anceo, Époco, Anfidamante y Yaso[127]. De Anfidamante nació Melalión, y una hija, Antímaca, a la que desposó Euristeo. De Yaso y Clímene, hija de Minias, nació Atalanta[128]; el padre de ésta, que deseaba hijos varones, la abandonó, pero una osa solía acercarse y darle de mamar, hasta que unos cazadores la encontraron y criaron bajo su tutela. Atalanta, ya adulta, permanecía virgen y, siempre sobre las armas, cazaba en el yermo. Los centauros Hileo y Reco intentaron forzarla, pero murieron flechados por ella[129]. Acompañó a los nobles a la cacería del jabalí de Calidón, y en los juegos instituidos en honor de Pelias luchó con Peleo y lo venció[130]. Más tarde encontró a sus progenitores, y persuadida por su padre para que se casara, se dirigió a un lugar apto para un estadio y, habiendo clavado en medio una estaca de tres codos de alto, hacía que desde allí iniciasen la carrera los pretendientes, a quienes ella perseguía armada: si el pretendiente era alcanzado debía morir, y en caso contrario se casaría. Ya habían perecido muchos cuando Melanión, enamorado de ella, concurrió a la prueba con las manzanas doradas que había recibido de Afrodita, y mientras era perseguido las iba arrojando[131]; así Atalanta, por detenerse a recogerlas, fue vencida en la carrera y Melanión la tomó por esposa. Se cuenta que estando una vez de caza entraron en el recinto de Zeus e hicieron el amor, por lo que fueron transformados en leones[132]. Hesíodo y otros dicen que Atalanta no era hija de Yaso sino de Esqueneo[133]; Eurípides, que era hija de Ménalo, y que su marido no fue Melanión sino Hipómenes. Atalanta tuvo de Melanión, o de Ares, un hijo, Partenopeo, que luchó contra Tebas.

DESCENDENCIA DE ATLANTE

Las Pléyades

10 De Atlante y la oceánide Pléyone nacieron en Cilene de Arcadia siete hijas, llamadas las Pléyades: Alcíone, Mérope, Celeno, Electra, Estérope, Taígete y Maya[134]. De éstas, Enómao desposó a Estérope, Sísifo a Mérope; Posidón se unió con dos, primero con Celeno, de la cual nació Lico, a quien Posidón asentó en las islas de los Bienaventurados; luego con Alcíone, que tuvo dos hijos, Hirieo e Hiperénor, y una hija, Etusa, madre de Eléuter por obra de Apolo. De Hirieo y la ninfa Clonia nacieron Nicteo y Lico; de Nicteo y Polixo, Antíope; de Antíope y Zeus nacieron Zeto y Anfión[135]. Zeus tuvo ayuntamiento con las restantes hijas de Atlante.

Hermes

Maya, la mayor, de su unión con Zeus 2 dio a luz un hijo, Hermes, en una cueva del Cilene. Hermes, estando aún en pañales en la cuna, escapó, y al llegar a Pieria[136] robó las vacas que apacentaba Apolo[137]; para que no lo descubrieran por las huellas, les calzó las patas[138] y las condujo a Pilos[139], ocultando las demás en una cueva. Después sacrificó dos y clavó las pieles en unas rocas; tras cocer parte de la carne la comió y quemó el resto. Rápidamente regresó al Cilene y delante de la cueva encontró una tortuga comiendo; la vació y tendió sobre el caparazón cuerdas hechas de los animales sacrificados, y construida así la lira, inventó además el plectro[140]. Apolo buscando las vacas llegó a Pilos[141] y preguntó por ellas a los habitantes; éstos le respondieron que habían visto a un niño que las llevaba, pero que no sabían decirle a dónde iban porque no habían podido encontrar rastros. Apolo, habiendo descubierto al ladrón por medio de la adivinación, llegó ante Maya en el Cilene y acusó a Hermes[142]. Ella se lo mostró en pañales, pero Apolo lo condujo ante Zeus para reclamar su ganado. Cuando Zeus le ordenó devolverlo, Hermes dijo que no lo tenía, y como no fue creído, tuvo que acompañar a Apolo hasta Pilos y restituírselo. Sin embargo, Apolo, después de haber escuchado la lira, se la cambió por las vacas. Mientras Hermes las apacentaba construyó asimismo una flauta con la que tañía; Apolo, deseoso de conseguirla también, le ofreció a cambio el caduceo de oro que usaba cuando era pastor[143]. Pero además de esto Hermes quiso aprender la mántica, y así, después de entregar la flauta, fue instruido en el arte de adivinar por medio de piedrecillas[144]. Zeus lo hizo mensajero suyo y de los dioses subterráneos.

Los descendentes de Taígete: Lacedemón, Jacinto, Linceo e Idas. Asclepio

Taígete tuvo de Zeus a Lacedemón, 3 por quien el país se llama Lacedemonia[145]. De Lacedemón y Esparta, hija de Eurotas, hijo a su vez del autóctono Lélege[146] y de la ninfa náyade Cleocaría, nacieron Amiclas y Eurídice —a la que desposó Acrisio.

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